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Contextos

Aceites blancos

Petróleo que embellece y sana

¡Uuggh! 

Esa fue la expresión de asco que pronunció una mujer cuando le comentamos que el aceite de bebé y las bases para los lápices labiales provienen del petróleo. 

El aceite de bebé, en efecto, es un aceite blanco que se extrae del petróleo después de sometérsele a un proceso de petroquimización. 

Purito aceite… 

La sorpresa de esta amiga tiene lugar debido a que la mayoría de las personas cree que los aceites blancos son todos de origen vegetal. 

Pues no, señoras y señores, el aceite blanco  también puede provenir de esa melcocha habitualmente negra que es el petróleo. Tan blancos son esos aceites que una de sus características distintivas es la ausencia de color, lo cual equivale a lo que los químicos denominan “blanco agua”. 

Bahh, esos son lubricantes, bases lubricantes, dirán todavía los más incrédulos. 

Pues no, son aceites. Purito aceite, no precisamente de ajonjolí, sino de petróleo. Y de tal grado de pureza e inocuidad que en algunos casos se le denomina aceite blanco “grado medicinal” porque ¡claro!, existen otros tipos de este aceite. 

Los aceites blancos a los que nos referimos están constituidos en un cien por ciento por hidrocarburos saturados de absoluta pureza y, además, no tienen ni olor ni sabor. 

Petróleo en pasta y pomada 

Pero hidrocarburos es una palabra difícil, fuerte, que suena y tiene reminiscencias de residuo, y aunque hayamos dicho que es de absoluta pureza, no se cree aún: ¿aceites blancos del petróleo?... Humm. 

El petróleo, en su estado original, está constituido por mezclas extremadamente complejas de hidrocarburos (hidrógenos y carbono) parafínicos, nafténicos, aromáticos y oleofínicos, en las que además existen pequeñas cantidades de compuestos de azufre y metales. 

Para separar esos compuestos y obtener los derivados energéticos del petróleo, éste tiene que someterse, por elevación de la temperatura, a unos 400 grados centígrados en una columna de destilación, a un proceso denominado refino que además de eliminar la mayor parte de sus impurezas, lo transforma en una mezcla de gases y en una pequeña cantidad de líquidos. 

Como cada elemento integrante del petróleo hierve a una temperatura distinta y, por lo tanto, se licua a una temperatura diferente, al ascender los gases por la columna de destilación se van enfriando y los distintos hidrocarburos quedan progresivamente licuados en diferentes niveles. 

Para su conversión en aceite, esa base lubricante se somete a un paso posterior que es relativamente sencillo. Es un proceso petroquímico, es decir, transformador del lubricante en una sustancia de aprovechamiento industrial, como lo es el aceite blanco grado medicinal. La sustancia se obtiene a través de la hidrogenación, proceso que aglutina los átomos de hidrógeno en las moléculas de un cuerpo. 

La hidrogenación -trámite mediante el que se adiciona hidrógeno a compuestos orgánicos saturados- permite licuar las grasas para obtener aceites; transforma la base lubricante mencionada en aceite blanco puro, porque elimina los compuestos aromáticos (olorosos en este caso a combustibles) y el azufre que la base lubricante contiene en su estado natural. 

La fabricación del aceite blanco grado medicinal incluye el tratamiento con ácido sulfúrico, su limpieza con soda y alcohol, lavado con agua, secado y filtrado con unas arcillas que le dan brillo y lo dejan a punto para la venta y uso como protector de la tersa piel de los bebés, y como componente para la elaboración de humectantes, laxantes, brillantinas y de una larga lista de productos farmacéuticos, cosmetológicos y medicinales.     

Producto noble y natural 

Desde tiempos inmemoriales el petróleo ha sido un bien útil. Mucho antes de que se descubriera su diversa propiedad energética, era utilizado de distintas maneras por el hombre. 

Con él calafateaban las naves, cementaban bloques para la construcción, impermeabilizaban edificaciones y hasta en aplicaciones medicinales lo utilizaban. Naturalmente, ya para ese tiempo y con antelación, al petróleo se le encendía para alumbrar las noches y las cuevas donde habitaba el hombre. 

Ha sido el petróleo, por siempre, un producto noble y preservativo. Lacus Asfaltitus lo llamaron los romanos. Con la voz árabe mumiya lo denominaban los egipcios y se le utilizaba para embalsamar cadáveres. Los persas le decían mum, lo que identificó la palabra momia con asfalto o betún. 

Los indios precolombinos mexicanos llamaban chapapoteras a las emanaciones de petróleo, y de allí viene chapapote para nombrar al petróleo. 

Los colonos que llegaron al territorio que hoy pertenece a los Estados Unidos identificaron esos rezumaderos con el nombre de seepages, los incas le decían copey, y en Venezuela se le denomina menes a las filtraciones de petróleo que por los rezumaderos emergen a la superficie terrestre. De allí viene el nombre de poblaciones como Mene Grande y Mene de Mauroa. 

Origen del petróleo 

Y es que el petróleo proviene de un proceso químico natural que acontece en las profundidades de la Tierra. La teoría más aceptada sobre su origen es la orgánica, la cual observa que la vida animal y vegetal sepultada en los sedimentos por cataclismos ocurridos durante millones de años, estuvo sujeta a descomposición a presión y temperatura que transformaron esos restos en hidrocarburos. 

El planeta Tierra tiene una química que, para que lo entienda el lector, la calificaremos de lógica. Decimos “química lógica” porque allí se dan procesos de integración de componentes que son afines dentro de la diversidad mineral existente en la corteza terrestre. El petróleo busca a su afín y con el se asocia para concentrarse, dando lugar a un producto que es puro, aunque variado en su composición, pues los autores estiman que unos tres mil compuestos de carbono e hidrógeno pueden integrar el petróleo. 

¿Y cuál es la sorpresa? 

Ninguna sorpresa, pues, debe causar que con toda esa pureza el aceite de bebé provenga del petróleo. 

Por el contrario, sorprendente ha sido siempre la gran variedad de posibilidades de industrialización que el petróleo le ha deparado al mundo, lo cual ha hecho pensar a muchos que más que “estiércol del diablo”, bien utilizado el petróleo es una bendición de Dios, aunque provenga de las entrañas de la tierra. 

¿Qué más decir para el convencimiento de nuestra amiga? 

Pues que el petróleo en sí mismo es aceite. Petro (piedra) oleo (aceite). Es decir, aceite mineral. 

Aceite de piedra.

Manuel Bermúdez Romero                                                                  

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