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Así rebota la pelota

Así rebota la pelota   

A finales de noviembre de 2004, viajando en Venezuela por tierra desde el Zulia hacia Caracas en compañía de una de mis hermanas, nos topamos con Luis Aparicio en una quesería del camino.

 

          Él compraba queso blanco criollo como cualquier otro de los paisanos que se encontraba allí al bajar del caserío El Venado por la carretera Lara-Zulia. Mi hermana portaba anteojos oscuros y cuando le indiqué que Aparicio estaba entre los clientes, regresó a nuestro carro para buscar sus espejuelos transparentes y poder observarlo mejor.

 

          Ella, aunque presenció el inicio del auge del pelotero en los Estados Unidos porque estudiaba allá al final de la década de los años 50, frecuentaba Washington, D.C. y allí mismo tenía a un primo hermano enamorado de la pelota, y quien desde Maracaibo conocía a Aparicio y lo ubicaba en el estadio cuando los Medias Blancas de Chicago arribaban a la capital del imperio para jugar contra los Senadores, nunca -mi hermana- había visto personalmente al shortstop estrella criollo y menos a tres pasos de distancia.

 Yo lamenté no llevar conmigo una bola de spalding para agarrarle facilita la firma al único pelotero venezolano consagrado en el Salón de la Fama del béisbol estadounidense. El mismo templo donde están inmortalizados Babe Ruth, Ty Cobb, Hank Aaron y Sandy Koufax.

 

          El punto es que el mejor paracorto de una época en el béisbol grande, estaba allí en el anonimato a un lado del camino en la quesería, puesto que como mi hermana me apuntó, pareció que sólo nosotros lo habíamos reconocido.

 No obstante, Aparicio figura en diversos libros y diccionarios sobre el béisbol norteamericano y particularmente destacado en una obra que se titula Heroes of the Hall. Baseball’s All-Time Best. Igualmente está también en la mente de un porcentaje de los aficionados gringos cuyo gusto por este deporte va más allá de la asistencia a los juegos y conoce la estadística histórica de la pelota profesional norteamericana y con verdadera pasión le hace seguimiento. 

          El pasado año 2005, quincuagésimo aniversario de la la primera edición de la revista semanal Sports Illustrated, se vio en ésa su nombre y su figura en tres oportunidades: 1. A propósito de un reportaje -titulado “Unsafe at Home”- que trata sobre el riesgo que corren en nuestro país los beisbolistas profesionales ante el hampa desbordada. 2. En relación con una galería fotográfica de famosos de la pelota, y 3. En la página web de la revista citada a través de la cual y al precio de 19,95 dólares cada una, se pueden adquirir reproducciones de las portadas de esta publicación, una de las cuales, la del 10 de agosto de 1959, estuvo dedicada a la llave maestra defensiva que conformaron Nelson Fox y Luis Aparicio alrededor del segundo cojín patiblanco.

 

          En Venezuela ha habido la reciente iniciativa de una empresa de reconocerlo a través de la creación de un premio que lleva su nombre y el cual se empezó a otorgar anualmente al pelotero venezolano de mejor actuación en las grandes ligas, pero aparte de ese gesto, si acaso una placa de hierro colado atornillada en la fachada de la casa de su parentela en su lar nativo, recuerda que allí nació Aparicio.

 

En Maracaibo, la cabeza de un estado sediento de atractivos turísticos bien desarrollados, hace tiempo se perdió la oportunidad de crear con la saga de los Aparicio (Luis -El Grande-, Ernesto y Luisito) un elemento adicional de captación del visitante y una fábrica de dinero asentada en una raíz cultural.

 En contraste, Estados Unidos guarda para nosotros con dedicación la memoria de Aparicio. Una pelota nueva con su firma original -manuscrita, no impresa-, vale allá entre 54 y 58 dólares, un precio máximo regulado de 72 mil 500 bolívares. Yo estoy subastando la única que poseo.

¿Quién da más en Venezuela?

Manuel Bermúdez Romero

                                                
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5 comentarios

jump manual review -

Gracias por tu blog, me hizo aprender mucho

Manuel Bermudez Romero -

En efecto, Mario, no sólo se perdió la oportunidad de crear una atracción alrededor de los Aparicio, sino de fundar un Hall de la Fama criollo, como se ha hecho en Valencia, la del Rey, la venezolana capital carabobeña, con menos tradición beisbolística, pero con "empresarios más emprendedores"

Saludos.
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To make good use of life one should have in youth the experience of advanced years, and in old age the vigor of youth. (Stanislars I, Polish king)

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You introduction is detail, thank you so much material, but why do not you present some reference pics?

mario beroes -

Realmente Manuel, es una lástima que en el Zulia no se haya "mercadeado" (en el buen sentido de la palabra), el hecho de contar con una saga como la de los Aparicio. Turística e históricamente sería toda una atracción. Por otro lado, es lamentable que no hayas tenido una pelota en ese momento, a fin de obtener la firma del, hasta los momentos, único pelotero en el Salón de la Fama. Te faltó velocidad, yo, así fuera en un papelito, hubiese ubicado su firma.
Un saludo
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