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El lenguaje de las ciencias

El lenguaje de las ciencias

 En medio del evidente deterioro general del lenguaje, la preocupación sobre el punto por parte de los colegas que hacen periodismo científico, es doble, puesto que en el área de la ciencia y la tecnología se agrega a esa avería la existencia de términos nuevos, habitualmente anglicismos, que se incorporan a los martillazos a nuestra habla debido a que de los Estados Unidos proviene la mayoría de la investigación en este campo del saber.

De modo que la preocupación por la preservación del idioma debe ser aún más persistente en todos los reporteros que hacen periodismo dedicado a las ciencias y la tecnología, así como por los científicos interesados en cuidar el recurso para hacer -en castellano- una clara exposición y explicación de sus hallazgos.

Se enfatiza particularmente en este sector profesional porque los científicos no escapan al desgano general por el conocimiento de la lengua ni están exentos de la influencia que en tal sentido ejerce el uso y la costumbre, o más precisamente el mal hábito de no proponerse aprender mejor nuestro idioma, aparte del descuido presente en muchos grupos de la población hispanoamericana que se manifiesta en la incorporación al español de palabras que no le son propias y lo disminuyen.

El interés por el tema debe dejar de ser una preocupación para convertirse en un propósito de realización cotidiana en el acto de escribir sobre ciencia y tecnología para las masas legas, seguramente las más interesadas en la lectura o audición de los medios de comunicación masiva que dediquen tiempo y espacio a la divulgación de estas informaciones.

Ante el descuido del hablante o del redactor de información científica, el periodista Manuel Calvo Hernando, especialista español de renombre, apunta que existen dos aspectos clave:  

·        El penoso desconocimiento de nuestro propio idioma, que es un problema general del periodismo pero que se agrava en la difusión de las ciencias, y, por otra parte, 

·        La propia complejidad y exigencia del lenguaje científico.     

¿Qué sentido tiene -se pregunta él- hablar de distancias cuando se trata de galaxias, o de tamaño al hablar de partículas elementales? ¿Cómo explicar lo que hay detrás de la aparentemente sencilla expresión, seis millones de años luz”.

Los factores expuestos por el autor se juntan para invitarnos a otorgarle mayor dedicación a la tarea a través de dos vertientes: 

·        En la indagación profunda del origen de nuevas invenciones y aplicaciones para explicarlas mejor y con sus términos más precisos, 

·        Y en el cuidado de la lengua castellana escrita o hablada para ofrecer un material de fácil lectura y a la vez de interés porque se ha explicado en los términos correctos del habla sencilla. 

En la tarea hay recursos del idioma y el periodismo que además de tener en cuenta el léxico, la palabra apropiada de uso común y dotada de precisión descriptiva, también las metáforas, la comparación, el humor, y los géneros del periodismo dispuestos para ser aplicados a la esencia de descubrimientos o invenciones, según convenga al entendimiento del lector.

Esta tarea debemos convertirla en un propósito cotidiano que solamente aguarda porque nos propongamos ponerlo en práctica.

Manuel Bermúdez Romero

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2 comentarios

Manuel Bermudez Romero -

Agradezco su comentario y por ello le pido ser más específico para hacer enmiendas. Gracias.
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ENRIQUE MARTINES -

LO QUE ESCRIBIO ESTA POCO RELACIONADO A LA VIDA COTIDIANA MEJOR ACTUALICR
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