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VENEZUELA

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La unidad

se pone cómica 

Con todo el respeto que me merece un veterano luchador social, como lo es el señor Pompeyo Márquez, debo decir que considero la política materia más seria que lo que estamos viendo en los arreglos últimos de la gestión unionista que adelantan estos experimentados hombres de partido. Redondeo la idea expresando que por ser un asunto serio debe ser que a la Política se le considera una ciencia social. 

Yo, a la verdad, no sé de eso más de lo que he leído ligeramente en uno u otro libro, y mi experiencia política activa no pasa de la que por muy poco tiempo obtuve de liceísta en un pueblo del Zulia.  El cuento es que apenas hasta antier me sentí identificado con el esfuerzo unitario adelantado por un sector de la oposición, pero cuando veo a ese grupo intentando unir por unir con lo que venga, me digo: paso y gano. 

Sencillito, no quiero personalmente sentirme culpable de un gobierno “arroz con mango”. Bastante hemos tenido los venezolanos con esta revolución chavecista de revoltillo aprovechador de sinecuras, oportunidades inesperadas y negocios del retrógrado comunismo tropical venezolano que asiste al altar cubano de La Habana, pero lleva Cartier en la muñeca y compra atuendos de moda en boutiques parisinas. 

Restar 

Sé que mi voto no representa a nadie más que a mí mismo, aparte de que, como me dijo un amigo vía Internet,  todavía menos valdrá en unos comicios donde el chavecismo estará presto para escamotearle sufragios a la oposición. 

Amigos tengo en esta vida que ahora se lleva de relaciones digitales, que saben bien que mi candidato no era Manuel Rosales, sino el “gallo jugado” Teodoro Petkoff, pero cuando iba con ánimo dispuesto hacia diciembre a depositar mi votico por el zuliero de un Nuevo Tiempo convencido de la importancia de la unidad, observo entretenimientos con “Er Conde” para supuestamente sumar… en una actitud que descubre el bulto y lo dice todo. 

¡Increíble! Alberto Franceschi, en la opinión del populacho opositor que insulta anónimamente cuando disiente de una opinión, es un cochino vendido que  ha propuesto jugársela con el “Er Conde”; por el contrario, Rosales es un sabio que le hace carantoñas al mismo comediante. Quien pueda comprender estas transformaciones instantáneas que me las explique. 

¿Sumar qué?, paisano, me preguntaba cuando escribía estas letras. Chirimoyas con zapotes. Si el asunto sólo se redujera a una operación de suma para ganar, pues sumémonos oficialmente al chavecismo y estamos resueltos.  

El Movimiento Quinta República -dicen- y que está considerando respaldar a Rosales. ¡Huyy! Déjenme decir, y no hay que tener mucha pupila, que sería una resta, si no es que termina siendo una división. A lo mejor no para quienes hagan ese cuadre tan “fantabuloso”, pero sí para el país que es lo que está en juego. Como en el hipódromo pues, juguemos a ganador aunque sea un cojitranco.  

Electorado sin alternativa 

Hay que tener el cuidado de que no se vayan a estar sumando posturas ideológicas encontradas que no dejarán hacer gobierno, por muy buenas voluntades que existan de hacerlo lo mejor posible.  

Además, creo que ahora mismo este grupo opositor que está abierto a cualquier tendencia, está convirtiendo la abstención en una opción válida para intentar dejar al chavecismo en el esterero, pues le están arrebatando al electorado una alternativa confiable. Lo puedo decir con autoridad porque escribí dos veces a favor del voto, cuando muchos recomendaban abstenerse.  

Y entonces…, ¿Manuel Rosales buscando el respaldo de “Er Conde”…? ¡Compadre, usted sí que es hábil! El de Musipan le echó dos cuentos buenos, y él también le echó dos. ¡Qué alegría tan inmensa Venezuela que ahora todos somos cómicos! Sólo falta que llamemos a Castro para que se nos una. ¡Cosa tan grande, Fidel, ya no eres un tirano! 

En esa línea de la comicidad se sugiere que para igualarnos con el poder de turno se cree un “Alo Presidente de Oposición” y que se sustituya a un “humorista” por el otro o que los intercambien en esta tragedia criolla que no da risa, sino ganas de correr o de tirar el ancla en el extranjero. 

Están perdiendo la gracia 

Es sintomático de una muy mala enfermedad que hasta hace poquito hayan abundado artículos de opinión (ver en esta bitácora los titulados “Más que Piedra, es piedraa” y “Pedrada”) en crítica a la repentina aspiración de “Er Conde”, presumiéndolo inadecuado o el representante tapado del chavecismo para la insidia de fracturar a la oposición, pero de pronto, en un tris, los chistes de “Er Conde” son graciosos porque lo afirma Rosales y le pudieran dar dividendos a este sector de la oposición.  

Entonces… ¿estamos hablando de Política o de la politiquería habitual del partidismo tradicional venezolano que se cuela por allí con muy poco disimulo. 

Hay otras piezas en el tablero que no se observan esta vez porque en un sector petrolero hiere susceptibilidades que están a flor de piel, pero métanle el ojo y el bisturí en los tiempos que están por venir a las decisiones dirigidas a la integración e integridad de ese sector en el gobierno que se constituiría de ser esta revuelta oposición de Rosales la ganadora.  

Y que nadie olvide además por qué fue que a última hora el favorito Henrique Salas Römer perdió algo así como el 20 por ciento del electorado y terminó siendo derrotado. 

Como no soy bueno con los números, habitualmente reviso bien mis cuentas para hacer sumas conscientes, por lo que le declaro a mis poquitos pero fieles lectores que  saqué la cuenta y decidí pasarme la abstención. 

Pero, aclaro, no es por las captahuellas y otras marramucias del oficialismo, sino por tanto oportunismo junto revolviendo en la oposición.

Manuel Bermúdez Romero

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1 comentario

Cira -

Conectarse con el pueblo no es fácil en estos menesteres electoreros. Puede que el lenguaje de Rosales sea parecido al que queremos olvidar del pasado.Sin embargo, el pais retrocede a pasos agigantados como nunca antes. Lo que tenemos me aterroriza. Tengo un pasado familiar cubano muy sufrido y lo tengo a flor de piel. Mi familia ha vivido por décadas desde el exilio y con mucha melancolía la tragedia de la separación, del desarraigo, del no ver morir a un puñado de familiares que debieron quedarse en la isla de la fantasía con un dictador que no ha hecho otra cosa que matar, de a poquito, a un pueblo que no se lo merecía.
No tengo mucho pasado, no cuento con las típicas fotos familiares. No tengo en mi mente ninguna historia de calle contada por mi papá, porque éste decidió desde que el gobierno de Raúl Leoni en 1961 le abrió las puertas a los extranjeros, que en mi casa no habría bandera cubana, ni se hablaría de tradiciones, ni se contarían anécdotas de esa fabulosa idiosincracia cubana, ni se transmitiría el diario y muy natural trajinar de una generación a otra. Papá expresó más de una vez, "quiero que mis hijos sean venezolanos". Quizás mi punto es, que debemos entender que por razones estratégicas y de mercadeo político, conectarse con las masas, quienes son las que finalmente marcarán la diferencia en el próximo proceso eleccionario, no es tarea fácil. Y que aunque a muchos no nos guste, una buena dosis de demagogia hace falta. Tenemos que salir de esta oscuridad como sea. Después habrá tiempo para juntos construir el pais que queremos, la nación que anhelo para mi descendencia.
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