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Ingenio, humor y mala pata

Ingenio, humor y mala pata

La grosería en la comicidad, viene a ser como en la literatura, se usa cuando tiene sentido.  

Expresiones groseras son propias de cualquier idioma, pero cuando se pretende sustituir las palabras por soecidades por puro capricho o por exhibicionismo “snob”, la inserción no pasa a ser sino un elemento que deteriora el lenguaje. 

En la comicidad es más dañino en mi parecer que se pretenda sustituir el ingenio con insolencias.  Más obvio resulta el daño causado a la fama del gremio en un país -Venezuela- con tan buenos humoristas como Andrés Eloy Blanco y Miguel Otero Silva, para citar a los más encopetados. Muy cultos ambos como todos los adultos sabemos y es bueno que lo sepan los jóvenes, como lo fue también Aníbal Nazoa. Todos ellos con obra humorística escrita.  

Hoy, entre otros muy buenos, tenemos a Laureano Márquez, que si no es culto -cosa que no se duda, sino que se desconoce-, él es evidentemente lo que llamamos un tipo preparado. 

Quiero traer un ejemplo de ingenio y gracia venezolanos, pero tengo en la mente al cubano Álvarez Guedes, quien no se escatima en decir en sus presentaciones lo que otros muy pendeja o burlonamente llaman malas palabras. Lo que contaré es un ejemplo de real ingenio de agudo humorista. 

En el estadio de las Águilas del Zulia, en Maracaibo, hay o había una valla inmensa que anuncia en letras igualmente grandes en un dibujo  con el ave de fondo, lo siguiente:  

“Este es el nido de las Aguilas del Zulia”.  

Los evangélicos, que son numerosos en la región, debajo de la valla colocaron un letrerito artesanal de fondo blanco y letras negras que le agregó:

“Cristo viene”. 

Bien, pasé cerca de ese aviso decenas de veces y nunca hice un enlace chistoso. Álvarez Guedes, presumo que de sólo verlo, inventó un chiste que le oí contar, el de un borrachito que venía por frente al estadio de Las Águilas, vio el aviso y exclamó:          

¡Coño, caballero, “tremendo refuerzo”! 

Ese sí es un chiste con una grosería incluida que tiene absoluta lógica expresiva, pues si en lugar de decir “Coño”, Álvarez Guedes, dice amigo, pasa a ser una zoncería.  

Pero cuando un elemento se presenta en un escenario  a decir vulgaridades sin ton ni son. ¡Que no me joda! ¡Que no me estafe!, que me devuelva el dinero que pagué para ir a verlo.  

Si por ese comediante es por quien aguarda Manuel Rosales para ver cómo está en las encuestas, ¡que mala pata paisano!   Como antes escribí: paso y gano, pues es como sentársele en las piernas a Fidel Castro. Se le se entendió clarito el mensaje al gobernador.  

Connotaciones al margen, sentársele en las piernas o ponerse el sombrero de “Er Conde” es casi lo mismo. Y que conste que ambas expresiones -la primera ofensiva y la segunda boba- son suyas, gobernador. 

Para mí a usted en adelante, para aspirar a ganar, no le queda sino encomendarse a La Chinita. La Virgen de Chiquinquirá, la patrona de una región que se llama Zulia, para que lo entiendan los lectores que de otros países distintos a Venezuela que se asoman por esta bitácora. 

Manuel Bermúdez Romero

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