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Cuando voy a Maracaibo

Cuando voy a Maracaibo

Vaya a Maracaibo y espántese, pues encontrará de exhibición a una ranchería al nomás salir del puente sobre el lago. Es una barriada extendida en los márgenes de la Circunvalación N° 1 desde hace más o menos veinticinco años, y la cual nadie se ha propuesto desalojar de esos terrenos que han sido poblados por invasores.  

Ningún gobierno de ningún color lo ha decidido porque hacerlo no es político, pero tampoco se han construido las viviendas dignas como alternativa para reubicar esos barrios y proteger un área de seguridad para el puente General Rafael Urdaneta, así como para mejorar el ornato citadino. 

A consecuencia de esa rancherización, lo que era una autopista está ahora convertido en una carretera amplia a donde se puede penetrar casi desde donde usted quiera y donde, como consecuencia, hallará una cola automotora interminable que concluye en un embudo (en casi un “tapón”) que desde cuando se terminó la construcción del puente sobre el lago en 1962, espera por una solución que se ha intentado con un adefesio inconcluso.  

Es decir, que los maracaiberos tienen 44 años aguardando por la extensión vial que le dé salida fluyente al río de autos cada vez más denso que diariamente se incorpora a la ciudad desde la Costa Oriental del Lago y otras regiones del país. 

Pura fachada  

Ahora esa carretera, la Circunvalación N° 1, está arborizada y ciertamente dotada de una refrescante isla vegetal, pero se encuentra más congestionada e invadida que nunca por cuanto tarantín usted quiera imaginar de negocitos miserables e ilegales de los pobres de una de las ciudades más marginales de Venezuela.. Pura pobreza que hoy atendiendo a intenciones electorales se nos quiere vender de azul bonito. 

El tráfico vehicular en la ciudad es una calamidad, pues se han buscado tardías respuestas viales para intentar aliviar el volumen de su parque automotor que naturalmente no es el mismo que tenía en 1957 cuando Creole Petroleum Corporation filmó un documental que circula en YouTube donde se puede apreciar una ciudad humilde, pero desahogada.  

Hay semáforos que no funcionan, pero da igual, porque cuando trabajan nadie los respeta ni hay autoridad a la vista que los haga respetar. La ciudad es un caos total combinado con el calor endemoniado e inevitable que siempre la ha acompañado.  

No obstante que una gaita difunde que “su gente es la mejor de este mundo”, el manicomio del tráfico en cada esquina es la evidencia de una limitada educación ciudadana, sin la cual será muy difícil ningún logro comunitario y habría que preguntarse cuál ha sido en tal sentido la gestión que el gobierno regional haya iniciado y si se ha percatado de que la incivilidad es el primer obstáculo en la idea de que la población colabore disciplinándose. 

El orden, ornato y el aseo integral, no  existen en Maracaibo; la apariencia, la pinta, la echonería y la fachada sí. Por estos días cada autoridad se acredita personalmente la poca obra realizada como si ésta hubiese sido hecha con dineros de su bolsillo, y no de su administración.

Y ello es una distorsión publicitaria ante la que rojos y azules se tapan los ojos, pero que debería ser duramente castigada porque es otra forma de asalto a bienes dinerarios que siendo del Estado se utilizan para lograr promoción de la imagen personal de los gobernantes de turno. 

Caminos en lugar de calles 

Las denominadas avenidas Dr. Portillo y Cecilio Acosta, y la renombrada calle 10, bien conocida porque es una ruta que sirve de aliviadero al facilitar el desplazamiento menos lento hacia el norte de la ciudad sin tener que tomar la avenida Las Delicias (el infierno de Dante para los conductores) o Bella Vista, están todas colapsadas la mayor parte del tiempo en el horario de labor.  

El asfaltado de la 10 puede provocar explosiones de ira, puesto que es una costrica superficial, una telita transparente, una esterilla de petróleo convertida en colador en el país que regala derivados de ese producto por el mundo. Estas tres vías, Dr. Portillo, Cecilio Acosta y la 10, son buenos ejemplos de cómo no deben desarrollarse urbanísticamente las localidades comerciales y las vías que les dan alojo, y de cómo nadie procede desde hace muchos años para mejorarlas. 

Son caminos -dicen que avenidas y calles- que resultan modelo de deterioro urbano y de cómo las alcaldías y las flamantes gobernaciones no se ocupan ni de lo esencial en nuestro país, reconociéndose que hay sin embargo algunas excepciones, como lo es Chacao, en Caracas, desde cuando la injustamente criticada Irene Sáez Conde, ex alcalde de ese municipio, se dedicó a hacer lo apropiado al copiar ciudades del mundo verdaderamente modelo. También la alcaldía de Cabimas pareciera estar haciendo el esfuerzo. 

Buchipluma nomás 

Maracaibo es una ciudad que debería ser reconstruida en sus sectores de más densidad poblacional, pero la excusa extemporánea podría ser la que sustenta que proponérselo cuesta demasiado dinero por las expropiaciones a las que obligaría. El pan y el circo es el recurso más fácil de administrar en cada Feria de la Chinita, y a la estrecha avenida Bella Vista se le atosiga cada año de adornos excesivos y de terrible mal gusto, cuya compra, montaje y desmontaje deben costar la millonada con la que se le hubiera podido hacer o rehacer por lo menos las aceras. 

La verdad de fondo en este aspecto ejecutor es que los propósitos de reconstrucción obligan al trabajo prolongado, a la planificación, a la continuidad y al establecimiento de objetivos de largo plazo que no brindan la fama fugaz que en cada período cada gobernante, presumiendo de estrella, persigue haciendo remiendos. 

Vaya a Maracaibo, y cuando apenas pase el puente sentirá un dolor tan grande que se le nublará la mente.   

Sentirá usted además que no encuentra para dónde coger, para dónde ir a tomar el aire esperanzado que ofrece al espíritu del hombre una verdadera renovación, el rescate real de espacios y sitios, el ansiado desarrollo social, pues el país está hecho un chiquero por obra del actual gobierno rojo, rojito, y también de los pasados blancos, blanquitos, y de los verdes, verdecitos. Es la misma historia de un deterioro que se acumula sin remedio, y en el caso marabino no existe, como en Valencia, la excusa de que es una ciudad encallejonada en un abra fluvial. 

Después de observar la ciudad y parte del país, se preguntará también el viajante que disponga apenas de un alto que le dé un poquito de perspectiva: ¿dónde está la opinión pública crítica que permita a la población enterarse de la verdad sobre la mala y buena obra del gobierno de Chávez, y de la supuesta modélica labor de Rosales? 

Vaya a Maracaibo y recórrala para que ni los rojos ni los azules puedan mentirle. Por otra parte, si usted vivió Tamare y padece del corazón, no se le recomienda visitar esta urbanización ubicada en la Costa Oriental del Lago, porque lo podría infartar el dolor de ver cómo está destrozada esa localidad que también forma parte de ese Zulia que se quiere mostrar al país como dechado de prosperidad. A Tamare, que era el modelo para iniciar el desarrollo urbano de Ciudad Ojeda, lo han convertido en un apéndice del monumento al indescriptible y creciente trastorno ambiental y urbano existente en esa población. 

La verdad del Zulia que nadie cuenta porque parece inoportuno, impolítico, impopular o antizuliano, es que desde hace mucho es un desastre ecológico, ambiental, urbanístico, territorial y arquitectónico, como casi toda Venezuela, y lo es tanto que se le escamotean espacios fronterizos por el abandono general en que se encuentran algunas de sus poblaciones limítrofes con Mérida, Trujillo y Lara. 

Antizulianos son quienes pretenden engañar al país divulgando que Maracaibo es la tacita de plata de Venezuela. 

Manuel Bermúdez Romero  

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10 comentarios

Manuel Bermudez Romero -

Señor Fernando Villasmil:

Gracias por su apreciación. Lo que usted afirma es lo que me propuse decir. No sabía que me insultaban. Pero no sería extraño, pues lamentablemente es mala costumbre entre nosotros vejar o llenar de insolencias a quien no nos da la razón, a quien nos refuta, incluso a quien tiene una opinión distinta. Y ello ocurre sin que importe si el crítico lo hace en buenos términos y de buena intención. Lo que expreso yo diría que ni siquiera puede decirse que son términos duros. Es sencillamente la verdad sobre la incompetencia de las autoridades que nos gobiernan nacional y regionalmente. Hasta cuándo ferias con el lago contaminado sin que a nadie le importe. ¿Por qué la solución de la contaminación del lago es un problema que es responsabilidad del Poder Central? Por qué adornos en Bella Vista en tiempo de ferias si esa vía no tiene aceras para caminarla. ¿Cómo es posible que Bella Vista, Cecilio Acosta y Dr. Portillo sigan teniendo la misma estrechez de toda la vida. Hasta cuando la bobada de que Maracaibo es la mejor ciudad del mundo si basta ir a la vecina Bogotá o a Valencia en tiempo de los Salas, para darse cuenta de que no es verdad. Por lo demás, Maracaibo no es el Zulia.
Vaya usted a Cabimas y Ciudad Ojeda, a la Costa Oriental del Lago. Cabimas llegó a ser la tercera o cuarta ciudad de Venezuela por los años 50 del siglo pasado. Vayamos ahora a ver qué lugar ocupa. Maturín, Coro, Mërida, Punto Fijo, Valera, San Cristóbal, La Victoria, Ciudad Guayana, Puerto La Cruz son mucho más ciudades que Cabimas, sin que ello signifique que aquellas son tácitas de plata, puesto que el caos nuestro es general. La diferencia es que en esas ciudades y estados no se están creyendo la fantasía de que todo lo tienen resuelto y son los mejores de toda la bolita del mundo.

Así de sencillo. Mi conclusión es que al final son los mismos, rojos o azules.

Entonces hay que buscar un color ciudadano y político distinto que se ponga a trabajar, que se ocupe de hacer y menos de presentarse como salvador sin obra tangible. No es sólo en calles y avenidas, monumentos y luces de color en el puente, sino en educación, vivienda, salud, respeto por el ciudadano, buena administración, seguridad policial, turismo bien entendido y mejor organizado, cultura, servicios médicos, asistencia social, planes de desarrollo.

Le reitero mi agradecimiento por su objetividad al analizar mi artículo. Reconociendo de paso que no soy dueño de la verdad indiscutible y que debe sobrar los que pueden tener ideas mejores que las mías y mayor conocimiento para ponerlas a andar.

Manuel Bermúdez Romero

Fernando Villasmil -

Una persona no puede curarse si no tiene idea de la enfermedad que le aqueja. De manera análoga, un colectivo o grupo social no puede avanzar dentro del territorio de las soluciones sino tiene certeza para identificar sus problemas ni la honestidad para reconocerlos. Por esto, me parecen acertadas -inclusive cuando me parecieron fuertes- y honestas las palabras del Autor, Manuel Bermúdez y, aunque comprendo y tolero quepuedan haber muchos que no estén de acuerdo con él, me parece que puede disentirse de su opinión sin necesidad de insultarle. Soy un maracucho lleno de amor por muchas de las cosas que me ha dado mi ciudad (y que a veces siente odio por aquellas que se aceptan como 'maracuchas') tanto como soy venezolano, pero no puedo llenarme de orgullo a pecho inflado cuando escucho una gaita o cuando cruzo el puente: ver a Maracaibo desde afuera le permite a uno, sin comparaciones odiosas, ver lo positivo y negativo de una ciudad y su gente; sus carencias y su potencial. Los Maracuchos, al igual que el resto de los venezolanos estamos, hoy más que nunca, obnubilados con el jueguito del azul y el rojo: nos aliamos con el lado que más ideológica o acomodaticiamente nos convenga, sin tener la entereza de reconocer en ambos sus aciertos y/o sus fallas. Todos los que detentan el poder son sujetos de nuestra observación y crítica, y sólo con nuestra acción cotidiana y nuestro ejemplo podemos contstruir una Ciudad y un País de cuyas futuras generaciones salgan líderes mejores preparados, más honestos y justos: mejores ciudadanos. Es un largo camino que puede muy bien empezar por la osadía de mirar hacia dentro y buscar la verdad, por más que duela encontrarla y sin pena de que otros tengan conocimiento de ella: un poco de verguenza también ayuda a dar el paso inicial. Un saludo a todos desde Maracaibo, y mis respetos al Sr. Manuel Bermúdez.

Fernando

Manuel Bermudez Romero -

Señorita Yenifer Chourio:

Su correspondencia tiene varios aspectos comentables. Y el primero es que usted tiene todo el derecho a expresarse aunque no posea experiencia política o de vida. La juventud tiene la virtud de la franqueza y la pureza de su sentir, y ello es suficiente condición para que usted manifieste su opinión.

Por otra parte observo que escribe desde sus buenos sentimientos por Maracaibo y está muy bien que así sea, aparte de que es un sentimiento respetable. Le añado, empero que crea usted que quien ve con ojos críticos el estado de La Ciudad del Sol Amada y en general de todo el país, puede querer el terruño y la patria igual que cualquier otro amante de nuestro país, y de ningún modo significa que emocionalmente no se ande bien.

Debo expresarle sinceramente un parecer del que estoy convencido, nos falta mucho esfuerzo, trabajo, disposición por el bien del prójimo, hacer más que creer para engradecer que creernos que somos una grandeza, y todo para el bien del terruño y de la patria. Y, por sobre todo, nos hace mucha falta destacar lo positivo nuestro sin alardes, propiciar que los medios de comunicaión locales empiecen a trabajar en la búsqueda del rescate nuestros valores.
Por eso le doy en cierto modo la razón cuando dice, aludiéndome, que debemos ser más prudentes con la crítica.

A lo anterior se agrega naturalmente el esfuerzo que cada quien haga desde su campo de actividad. Usted como estudiante, el otro como parasitólogo, y el de más allá como veterinario.

Agradezco la sugerencia que me hace en el sentido de enfocarme en lo ecológico. Estoy lejos de Maracaibo, pero si usted me ayuda ofreciéndome nombres y direcciones de las personas a las que pudiera contactar electrónicamente,lo haría con mucho gusto.

De hecho tengo algunos artículos que escribí sobre el estado del lago de Maracaibo antes de que contara con esta bitácora. Voy a revisarlos con calma, y cuando halle uno que me parezca actual lo incorporaré.

Quedo agradecido por su comentario.

Manuel

yenifer Chourio -

Soy una joven de 17 años de edad, con poca experiencia sobre la vida y la politica, vivo en Maracaibo. Pues todos acá tienen mucha razón en ciertos puntos que han expuesto, pero, dejenme decirles que el criticar y ver lo malo de los demás se están caracterizando como poco inteligentes o quizá su coheficiente intelectual sea muy elevado, pero, su coheficiente emocional está por el suelo.. Desde mi punto de vista Maracaibo tiene muchas cosas que estan bastante bien asi como tambien bastante mal, eso no quita que siga siendo una ciudad de Venezuela al IGUAL que todas! ahora les sugiero que sean algo prudentes en lo que dicen ya que les afecta a muchas personas y por favor no hagamos un conflicto de algo en lo que nosotros no podemos hacer nada y si estoy equivocada pues corrijanme por favor, lo felicito señor manuel bermudez por utilizar este medio tan importante para comunicarse, pero, ahora lo mas importante es nuestra ecologia. Me gustaria que hiciera un artículo.. Gracias por su atención y que esten muy bien! =)

Manuel Bermúdez Romero -

Señor Ernesto Rodriguez:
Debo empezar por decirle que no soy caraqueño, sino zuliano, hijo de perijanera de Machiques y maracaibero. En efecto estoy en el exterior en los EE.UU., pero no soy de los nuevos viajeros obnubilados con las riquezas del Norte, he ido desde hace muchos años a ese país, y por otra parte le sugiero no suponer que los venezolanos que están en el exterior somos menos criollos que quienes permanecen en Venezuela. No olvide usted que el paisano Urdaneta, aun siendo zuliano vino a Venezuela desde Bogotá con los ejércitos del Libertador, que fue en Monte Sacro, donde Bolívar juró libertar Venezuela, que Rómulo Betancourt venía desde Costa Rica a la caida del dictador Marcos Pérez Jiménez, y no crea que me comparo con ellos. Soy sencillamente un venezolano más que sabe lo que le está respondiendo.

Pasó a decir que disiento de su opinión, pero por ese motivo no voy a suponer que usted es un ignorante, criticón o envidioso, como usted me califica a mí. Por lo demás, tampoco en mi artículo hay una sola expresión vulgar, como usted al apenas iniciar su comentario lo indica.

Quiero sí recomendarle que deje de suponer que los caraqueños son los responsables del caos visible en Maracaibo cuando usted apenas se desvía de una avenida principal. Busque la responsabilidad en otro sitio distinto a Caracas. Del mismo modo, en ninguna parte de mi artículo indico que Maracaibo es un desorden y el resto del país no. Lo que expreso es que Maracaibo y el Zulia están en la misma situación lamentable del resto de Venezuela, y que conste que voy a mi país y a Maracaibo todos los años.

Finalmente le puedo asegurar que usted no es más venezolano que yo porque permanece en la Tierra del Sol Amada y yo no.

Creer lo anterior y suponer que Maracaibo es lal súper metrópoli de Venezuela, es engañarse a sí mismo porque se ve al mundo por huequito demasiado chiquito. Piense sólo en el lago de Maracaibo y en su estado de deterioro para si pueda darse cuenta que no puede sino ser consecuencia de la desidia de todos los gobiernos zulianos de los últimos años. Y es la razón por que al zuliano que le duele su terruño, atravesar el puente en lugar de emocionarlo, le da un dolor muy grande. Lo de más no es más que pura engañosa letra gaitera.

Reciba usted un cordial saludo y el agradecimiento por leer mi articulo.







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Ernesto Rodríguez -

Sinceramente Amigo mío, muy objetivo tu artículo en ciertos comentarios; pero a mi parecer y como buen MARACUCHO, pasa a lo vano y lo vulgar en frases como: negocitos miserables e ilegales de los pobres de una de las ciudades más marginales de Venezuela,La ciudad es un caos total combinado con el calor endemoniado e inevitable que siempre la ha acompañado, el manicomio del tráfico en cada esquina es la evidencia de una limitada educación ciudadana, El orden, ornato y el aseo integral, no existen en Maracaibo; la apariencia, la pinta, la echonería y la fachada sí, y a la estrecha avenida Bella Vista se le atosiga cada año de adornos excesivos y de terrible mal gusto, Vaya a Maracaibo, y cuando apenas pase el puente sentirá un dolor tan grande que se le nublará la mente; Y párese de contar!!! No me dí el disgusto de leer en totalidad lo que escribió...Compañero imagino ha de ser uno de esos disque Venezolanos enamorados de las Ciudades Norte-Americanas y que sienten vergüenza por su propio país, cosa que da lástima; aunque cierto por el hecho de que los Gobiernos de turno no colaboran en mejorar la situación y quién paga día a día es el Pueblo, aún así no justificable! Imaginas alguien de afuera y hasta de dentro del País leyendo tu Post?...Que ganas le quedarán de visitarnos? Y en parte por Gente como Tu, que se nota que solo hace criticar estamos como estamos y no avanzamos...Lástima me das! Yo como Maracucho no justifico la holgazanería de los Gobiernos, pero muy orgulloso me siento de mi Ciudad!!! Y mas de lo bella que se ve en Diciembre!!! Y de los muchos sitios que puedo visitar a refrescarme (Al contrario de lo que dices) Y de lo limpia y hermosa que está en general!!! (Salvo el Casco Central, cosa de lo cual no escapa ninguna Ciudad de Venezuela) Y créeme que he visitado muchos lugares de Venezuela y lamento decirte que ninguna se le compara!!! Y que si creo a Maracaibo la Tacita de Plata del País!!! Somos la Primera Ciudad!!! Y la Sede Principal de la Tierra que les ha dado de comer por Años con el Producto que sacan por debajo de mis Pies! Ignorante, Criticon y Envidioso!!! Has de ser un Caraqueño Frustrado al cual le duele ver que su Valle de Pobreza se está quedando pequeño al lado de mi Ciudad , a pesar de que ni éste ni ninguno de los que están por venir hacen nada, ni planifican de manera eficaz por que simplemente son otros Indolientes como Tu!

Manuel Bermúdez Romero -

Más que esperar lo que quisiera es que nos desentendamos de rojos y azules y busquemos otras salidas que tienen que darse en un país con tanta gente joven preparada, tanto residente en el territorio nacional como en el exterior. Por lo demás, el Zulia y Venezuela tienen problemas muchos más grandes que los que estamos viendo: inseguridad, desempleo, miseria. Deberíamos ir hacia la búsqueda de soluciones que desde la integralidad aborden los anteriores, por vía de la educación, el rescate del ambiente, el impulso a la economía y la formación de un hombre nuevo más centrado en el bien común que el interés particular, dentro de sociedad abierta al mercado. La solidaridad no tiene nada que ver con el comunismo, como supone el chavecismo, sino con la calidad humana. Sé que es muy fácil expresarlo, pero difícil realizarlo. Sin embargo, tenemos a Colombia al lado nuestro, lleno de problemas hasta más graves que los nuestros, echando adelante fundados en la educación, en la cultura, en el desarrollo social. El abandono forzado de los ex PDVSA es otra de las calamidades últimas que se agrega al abandono en que se halla Tamare.

Nancy -

Manuel y que esperas después de ocho años de rojos rojitos que lo único que han hecho es retrasar la poca inversión que los azules han querido hacer. Nos duele Tamare sobre todo en lo que se convertirá de ahora en adelante después del abandono forzado de los ex-pedevesa. Una ciudad fantasma.

Manuel Bermúdez Romero -

En verdad no engañan, pues es una realidad que está a la vista. Se pretende desdibujar lo obvio con mensajes publicitarios que reflejan obra que sin duda se ha hecho o está en marcha, pero que no resuelve integralmente la situación en el caso específico del tránsito automotor. Hay hay otros ejemplos de deterioro que se ha ido acumulando sin soluciones de fondo.

Aida -

Hola,
Me parece tan real tu articulo, lo vivimos en carne propia en nuestra ultima visita al Zulia.
Yo pensaba que era la unica persona que le parecian riidiculos los adornos puestos en la Av. Bella Vista, y no me atrevi ni a opinar. Ademas de mantenerlos por todo el A#o, lo que es peor aun.

Te felicito por el articulo y me sumo a tu opinion general de como esta el Zulia.
Y los continuan enga#ando, parece que el pueblo se conforma con estas cosas y no realmente con lo que tiene valor.
Un abrazo .

Aida.
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