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En Venezuela, ¡Viva la corrupción!

!Le Monde, París.

01-01-07

Antes de chequear la salida, los huéspedes se presentan en la recepción del Hotel Caracas Hilton, cuartel general de los simpatizantes del presidente Hugo Chávez. El empleado, Sergio, cuenta los fajos de billetes, tan gruesos, que apenas puede asirlos con la mano. Los invitados acaban de pagar sus facturas en efectivo.

En Venezuela es mucho el dinero que circula de esa manera, líquido. Numerosos beneficiarios de los programas sociales del presidente Chávez reciben subsidios en dinero fresco. Después de todo, desde que el precio del barril de petróleo se elevó, ¿no es costumbre del jefe de Estado viajar al extranjero con sus valijas llenas de petrodólares?

En Caracas, la economía informal provee las ocupaciones precarias que permiten a la mitad de la población activa escapar del desempleo. Desde hace cuatro años el Sr. Chávez ha multiplicado los presupuestos paralelos que combinan una buena parte de los ingresos de la empresa pública Petróleos de Venezuela (PDVSA) y de las reservas del Banco Central.

Así, FONDEN, Fondos de Desarrollo Nacional, “es un objeto financiero no identificado, un OFNI, una gran alcancía cuyo destino depende exclusivamente del presidente de la República y del ministro de finanzas”, recalca un diplomático destacado en Caracas. Y como el presupuesto nacional se eleva a 60 millardos de dólares, Fonden y otros fondos similares disponen de 22 millardos de dólares, confirma el ministro de finanzas, Nelson Merentes.

“Fonden no tiene reglas conocidas ni obligación de publicar sus ingresos y gastos, subraya el economista Fernando Vivancos. Ello despierta las sospechas de corrupción”. Esta opinión es compartida por partidarios de Chávez. “Un organismo como Fonden estimula la corrupción”, reconoce Eleazar Díaz Rangel, director del diario Ultimas Noticias, cuyos editoriales respaldan al presidente de la República.

Desde la llegada de Chávez al poder, las estadísticas oficiales y las cuentas públicas están en brumas, en tanto que los indicadores de corrupción estallan. “Venezuela se encuentra entre los países más corruptos de América Latina, a nivel de Paraguay, Nicaragua o Panamá, recuerda Mercedes de Freitas, directora de la organización no gubernamental Transparencia Venezuela. Más aún, el barómetro de corrupción de Transparencia Internacional la sitúa en la clasificación regional, justo después de Haití”.

“La corrupción alcanza niveles sin precedentes”, apunta el ex - parlamentario Felipe Mujica, dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS, social-demócrata), quien apoyó a Chávez para su primera elección en 1998. “Los negociados generalizados y el enriquecimiento de los funcionarios públicos ha generado una nueva élite chavista, anota Mujica. La corrupción procede de la manera de gobernar de Chávez. La ejecución del presupuesto y de la Administración ya no están sujetas a controles. El dispone de manera discrecional de los recursos de PDVSA, que ha convertido en su caja negra. Las reservas del Banco Central fueron arbitrariamente techadas a 30 millardos de dólares; el excedente, entre 7 y 10 millardos de dólares están a la disposición del presidente de la República”.

El gasto público bate records. “Las leyes del mercado son determinadas por la presidencia de la República, ironiza Argenis Martínez, vice- presidente del diario El Nacional, emblema de la prensa venezolana. Aquí, todas las fortunas tienen su origen en la renta petrolera. Los nuevos ricos están comprando suntuosas residencias en el Country Club. La importación de autos como BMW´s y otros productos de lujo se ha disparado”.

Esto no comenzó ahora. “La corrupción era un mal endémico antes de Chávez”, reconoce el socialdemócrata Teodoro Petkoff, ex –guerrillero y ex – ministro, actualmente director del vespertino de oposición Tal Cual. “Venezuela es un petro –Estado, a la manera de Nigeria o Arabia Saudita. Pero Chávez ha doblado el número de ministerios, los cuales a menudo se superponen, al tiempo que ha multiplicado los organismos públicos, fuera de todo control. El presupuesto de los programas sociales es opaco y su uso es clientelar”.

La corrupción toca todos los ámbitos y niveles del Estado y todos los sectores de la sociedad. Obtener un pasaporte cuesta 600.000 bolívares (240 euros). La comisiones y los pagos-bajo-la-mesa, que los venezolanos llaman púdicamente “sobreprecio”, han aumentado un 30%. Un porcentaje confirmado por empresarios y que el presidente de la organización patronal, Fedecamaras, José Luis Betancourt, “no puede negar”. “La ausencia de independencia de la justicia y la impunidad, constituyen un terreno fértil para el aumento de la corrupción”.

“La corrupción no es un rasgo congénito en los venezolanos”, alega Mercedes de Freitas, a cargo de Transparencia Internacional en Caracas. “El problema es la debilidad de las instituciones. Nosotros cooperamos en materia de prevención, con las municipalidades de todas las tendencias políticas, pero más allá las puertas se cierran. Apenas el 15% de los contratos públicos están oficialmente registrados. De ellos, un 95% se otorgan sin licitación, bajo el pretexto de la urgencia. Las posibilidades de fraude y corrupción se multiplican”.

Las consecuencias afectan directamente al gigante petrolero PDVSA. Por primera vez después de la nacionalización petrolera en 1976, la empresa pública no publica sus resultados ni sus boletines mensuales, trimestrales y anuales. El ministro de Energía, Rafael Ramírez, un chavista frenético, acumula además, el título de presidente de PDVSA, la cual ha perdido, en consecuencia, toda autonomía.

Según el Banco Central, las transferencias de dinero que PDVSA declara haberle efectuado en el 2004 y 2005, no se corresponden con lo que realmente ha percibido. La diferencia alcanza varios millardos de dólares. En Caracas, se refieren a esto con otro término púdico: “evaporación”. Por otra parte, PDVSA recurre frecuentemente, para la exportación, a intermediarios, quienes reciben comisiones fabulosas. La ausencia de precisiones acerca del destino de las exportaciones permite trampear con el costo del transporte. Un ex –director de PDVSA, Luis Pacheco, llama a todo esto “una fiesta a media luz y con la música baja”.

El control de cambio es una suerte de manipulación financiera. “Con un dólar oficial a 2.150 bolívares, mientras se cambia en el mercado negro a 3.400 bolívares, es imposible evitar la corrupción”, asegura Pedro Palma, ex –presidente de la Cámara de Comercio Venezolano-Americana. “La tentación es irresistible y afloran grandes fortunas”.

Del lado del gobierno las respuestas varían. “La corrupción continúa existiendo”, admite el ministro de finanzas, Merentes, quien invoca el control parlamentario y la contraloría (auditoría del Estado). “La corrupción se remonta a Cristóbal Colón”, responde el Vicepresidente José Vicente Rangel, principal colaborador de Chávez. Y jura: “La corrupción jamás estuvo más reducida que hoy”.

Rangel niega los porcentajes de que hablamos, de 95% de contratos sin licitación o de 30% de sobreprecio. El los percibe como “fuegos artificiales de la oposición”, quienes se encontrarían, ellos mismos, comprometidos en delitos de malversación. “Como el candidato presidencial de la oposición, Manuel Rosales, gobernador del Estado Zulia, ex – educador, ¿acaso él se ha enriquecido?”, pregunta Rangel. “¿Por qué no se habla de la corrupción del sector privado? Hay mucho de hipocresía en las denuncias irresponsables de la prensa”.

El gobierno de Chávez siempre ha mantenido relaciones con los medios. Según el Código Penal, “afectar la reputación de los funcionarios públicos”, podría ocasionar tres años de prisión. En marzo del 2006, la periodista Ibeyise Pacheco fue condenada a nueve meses de prisión por supuesta difamación a un coronel. En revancha, aún se espera una condena por corrupción desde que el Sr. Chávez se hizo elegir bajo la promesa de combatir este flagelo.

Enviado especial a Caracas: Paulo A. Paranagua.  

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