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¿Y qué dice Shell...?

¿Y qué dice Shell...?

La prestigiosa y pionera Royal Dutch Shell debería adelantarse a informar sobre la averiguación  que los diputados y abogados Roberto Antonio Quintero Valencia y Francisco López Almao han solicitado a la Fiscalía General de la República sobre el pago aparentemente indebido que por 278 millones de dólares le hizo Petróleos de Venezuela a la angloholandesa  por incentivos de producción.

Para Shell es de primera prioridad cuidar su nombre de casi 100 años de existencia en Venezuela, demostrando que tal pago es legal, puesto que ha sembrado la duda el antecedente de que de inicio hubo un pronunciamiento negativo de parte de PDVSA.  

No se trata de que se desconfíe del buen proceder de Shell, sino que en medio de la piñata en que se ha convertido PDVSA, le conviene probar que no se aprovechó de la circunstancia, sino que procedió con ética empresarial cuando hizo el reclamo “utilizando como fundamento la cláusula 18.17 del contrato”, según precisión que del detalle hace el periodista José Suárez Núñez.

Aliados del diablo

Se sabe que otras transnacionales creyentes a rajatabla en la expresión que asegura que “negocio es negocio”, se desentienden de sus principios corporativos y se alían con el diablo cuando están fuera de sus territorios y en áreas que consideran del Tercer Mundo.

Allí está en Sincor la francesa Total como socia enganchada en un negocio donde perdió participación en la gerencia y nada puede hacer para que se detenga el despido de talento joven que no sea afecto al proyecto revolucionario bolivariano, como si en este caso la militancia política pesase más que la eficiencia empresarial.

Lo que se vislumbraba con este gobierno rojo se avisó interiormente en Sincor cuando apenas arrancaba el proyecto de construcción de la infraestructura física operacional en el estado Anzoátegui,  pero el ingeniero José T. Hidalgo, el presidente venezolano de la empresa de entonces (año 1999),  aseguraba que al gobierno había que complacerlo en lo que pidiera, y así se colaboró con el Plan Bolívar 2000, una acción de apoyo social para entonces penetrada ya por corrupción de origen castrense. No obstante, cuestionando los puntos de vista carentes de perspectiva del presidente de Sincor, se pudo evitar el otorgamiento de publicidad que él propiciaba para complacer al diario El Correo del Presidente (Presidente de la República en este caso, para que el lector esté claro).

El otro venezolano con poder de decisión que estaba enterado de la discusión y representante del departamento de refinación de PDVSA, tildaba de loco al gerente de Relaciones Publicas de Sincor, quien intentaba hacerles ver la esencia de la revolución que comenzaba.

Sin embargo, los franceses escuchaban con mucha seriedad. Se les recomendaba establecer frente al Estado claras reglas de juego en materia de relaciones públicas y responsabilidad social específicas de Sincor en sus áreas operacionales. Y creo que la gente de Total no adelantó acciones en aquel momento para no permitir desviaciones y sentar precedentes, porque confiaron en el buen juicio de los operadores criollos nombrados, y también por el peso jerárquico de éstos.

Los franceses que entonces estaban ubicados en el cuerpo gerencial de Sincor y  procedentes de una empresa privada con la tradición ejecutiva de Total, deben recordar y entender ahora mejor lo que ha pasado.

¿Y Shell?

Está dicho en el primer párrafo. Y aunque sus abogados puedan tener otra opinión, la empresa debería salir al frente para clarificar el asunto y conservar su buena imagen frente a millones de venezolanos que no resisten más la corrupción rampante de este gobierno de la revolución chavecista. 

Manuel Bermúdez Romero

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2 comentarios

Manuel Bermudez Romero -

Así es exactamente. No tengo nada que agregar. Saludos.
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Neisa -

Parece un chiste que lo que el gobierno de turno en Venezuela (lease el Chavismo) contrata, o pretende asociarse; como por ejemplo la Empresa holandesa Shell, se vea involucrada o en riesgo de arriesgar su buen prestigio de casi un centenario de buenos servicios como consecuencia de la corrupcion y sucios manejos a que nos tienen acostumbrados estos delincuentes de turno. Seria bueno para la Empresa Shell, clarificar la situacion antes de que empeoren las cosas por no estar alertas a las consecuencias que ocasionan agentes perniciosos y corruptos, que en muchas ocasiones se aprovechan de la buena fe de empresarios para lograr sus propositos que en la mayoria de los casos son verdaderamente impredecibles.
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