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El rey del palangre

El rey del palangre

Habitualmente los palangristas son hombres discretos y hasta humildes. Palangrean sin hacer alarde, tal y como corresponde, pues es una gestión que tiene que ser soterrada en una lógica irrefutable porque hacerlo a la blanca y bella resulta contraproducente pues deja una indeleble estela de desprestigio. 

Hay, sin embargo, el palangrista espeso que se exhibe trapacero. Es el sobrao, el que se presenta como sabelotodo de la profesión, pues agrega a su historial el dictado de clases en las universidades.  

Es el que pavonea su obesa humanidad de sinvergüenza y sus canas amarillas de veterano en esa práctica sucia. Apabulla, mira por sobre el hombro y despliega su hábito por el asalto frío apoyándose en el poder de influencia que le concede el medio de comunicación que lo emplea. 

Aspiración sin estudio 

Es el mismísimo zángano de la colmena. Le pasa la raqueta a todo el que puede. Por ejemplo: comenta libros que le quita a los libreros para promocionar por el periódico la librería que se los regala, y encima les cobra por las reseñas. Cobro por el que propone que el pago se le haga en más obras, porque fantasea el cultivo del estudio. Se cree infalible, si no la gana la empata. 

En verdad no estudió nunca formalmente nada y el trabajo -que le llegó por accidente- lo obligó a leer de urgencia en la madurez lo que nunca leyó de joven por desinterés por todo lo que transpirase cultura. No es más que un “chuletero” de lo que puede copiar de pasadas -sin dar el crédito a nadie- en los libros que le dan en ese curioso trueque. 

Palangrea casi que a mano armada, pretende establecer alcabalas y “cobrar peaje” por supuestos favores realizados, pero dicta lecciones que nadie le ha pedido de la ética periodística que nunca ha practicado. Asume la peor de las corrupciones, pues negocia con la verdad, el conocimiento y el derecho a la información.  

Enjuicia el periodismo amarillo, pero se revuelca en él cada vez que puede y para hacerlo se escuda en el interés de los dueños del medio de comunicación que no puede contravenir. No obstante, le descubre su vocación por lo macabro el acto repulsivo de enfurecerse cuando algún reportero del “staff” no describe con truculencia los sucesos de sangre que le mandan a cubrir. 

Reincidentes por vicio 

En las dos categorías básicas que del palangrismo existen: quienes lo practican por necesidad y quienes lo hacen por vicio, el Rey del Palangre pertenece a la última camada. No se sacrifica por nada ni por nadie, nunca ha hecho periodismo por vocación o porque profese el servicio público implícito en su ejercicio, sino porque fue un atajo que buscó para intentar el lucro fácil, pues ansía enfermizamente la vida burguesa, cae en encantamiento cuando le sirvan gratuitamente el más caro de los whiskys acompañado de fiambres de importación, y esos placeres gustativos forman parte del peaje mencionado. 

¡Pero cuidado...! no deja huellas. Nunca recibe cobres en efectivo, sino favores: el boleto para un viaje de placer, un abono para la temporada de béisbol profesional, alojamiento hotelero en una isla del Caribe para él y la doña, el préstamo de una buhardilla por un fin de semana en un plácido rincón de la montaña andina para asolearse en recorridos por la campiña trujillana o merideña. 

Bronceado regresa a dar sus clases donde se planta con aire de genio a dictar cátedra a los muchachos que comienzan y todavía no le conocen lo mañoso.  

Se sabe de palangristas de esos que se creen intocables que han sido puestos respetuosamente en su lugar por ex alumnos y luego colegas de educados modales. Quedan ardidos, sin embargo, y a partir de allí empiezan a zumbar por mampuesto.  

Pero no los consientan creyendo que se corrigieron con la lección y el trato cordial de los alumnos. Jamás se han reprimido, pues, como al delincuente de raza, el vicio les domina la conciencia, y si se les aplicara sanciones profesionales hubiera habido que proceder varias veces por reincidencia.  

Manuel Bermúdez Romero

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2 comentarios

Manuel Bermudez Romero -

No todos. Hay muchos muy buenas personas y trabajadores como el que más.
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marielina -

que malos son ...................
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