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Votemos NO

Votemos NO

Se asoman señales de venganza.  

El odio es mal consejero, pues se puede ser justiciero sin que la rabia ciegue al juez. Es el momento de las lecciones de racionalidad y mesura. El insulto no es una solución, sino un recurso catártico malo.  

Estas lecciones que se sugieren no deben estar tejidas de artimaña, fachada, careta que esconda el rencor, sino de una respuesta sinceramente constructiva hecha a través planteamientos, soluciones, cambios y verdades formulados con la mejor disposición de resolver dificultades para abrir caminos e intentar la búsqueda de sendas para la prosperidad definitiva que no hemos hallado, no de ahora sino de nunca. Se puede ser justiciero con altura, sin portar revólver ni sembrar saña, ni dando cabida a “pases de factura”. 

Tan bajo como el proceder característico del tirano, resulta ser el comportamiento de quien propicia la aparición de figuras de su entorno familiar que lo critican después de que participaron íntimamente de su festín.  

Si a justicia vamos, debería impedírsele el uso de “salvavidas” o de escudos a las personas que a su sombra se aprovecharon del poder, abusaron, se enriquecieron o parasitaron.  

También está cariado el espíritu de quien se divierte con la supuesta lesión cervical que tiene agotado al tirano elegido, y el periodismo criollo de TV debería abandonar el secretariado, y por lo menos preguntarle a Marisabel si no está escurriendo el bulto y, al Obispo Roberto Lükert León, si no le parece que a ratos su verbo desentona con su investidura y copia el del endiosado. ¡Que tome el ejemplo de pacifismo de los líderes estudiantiles nacientes! 

La hora del odio no debe tener lugar, es por el contrario el gran momento de la democracia y del rescate de los valores perdidos, para que por contraste se exhiban sus ventajas versus la tiranía de una voz única impositiva e impostora. Es el momento de consolidarse en la aplicación de la justicia del voto y más adelante de la tribunalicia, y de esmerarse en la procura de un cambio esperanzador de verdad. 

Que los hechos y no el odio, se impriman en los libros que vendrán a contar la historia del peor gobierno de la vida nacional. Y con este espíritu de regocijo interior es el momento de concurrir masivamente a votar NO.  

Manuel Bermúdez Romero

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1 comentario

Roberto A. -

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