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¡A la mierda!, habló Lara

¡A la mierda!, habló Lara

William Lara, el de las palabras bonitas, el Ministro de Comunicaciones, regresa indescriptible.

Mierda no es una grosería, dice, porque la palabra la ha escrito un literato de la talla de Gabriel García Márquez. Tampoco lo es pendejo, porque la dijo Arturo Úslar Pietri.

La gran diferencia, colega, es que el doctor Úslar Pietri usó irónicamente pendejo para autocalificarse y distinguir a los buenos seres venezolanos que no se valen de ventajas, que no dragonean ni usufructan el poder ni trafican con las influencias que puedan poseer.

Nunca lo hizo el afamado escritor para insultar o desmerecer a nadie. La utilizó para definir con una expresión llana la inacabable paradoja de la honradez de un sector de la venezolanidad, apabullada por el ventajismo de los aprovechadores que no han sido pocos en un país que desde hace casi cien años cuenta con una ubre petrolera repleta y gigantesca de la que ahora -como nadie antes- mama el ala corrupta del chavecismo.

Otra diferencia es que el enciclopédico Úslar la usó con otro talante y tono. Lo hizo con su acostumbrada pausa y su intención ductora que muy bien le venía por su vastísima cultura que contrasta con las ínfulas de intelectual tardío del comandante barinés.

La mierda del Presidente Chávez expresada agresivamente, fue grosera, biliosa y absurda porque la usa para ofender, para desmerecer, para menospreciar a los opositores que le ganaron en buena lid y le dijeron NO a su proyecto de reforma constitucional dirigido a someternos a su evidente despotismo.

La diferencia, además, la hacen abismal los declarantes en sí mismos. En Úslar el pendejo resultó gracioso por lo inusual en una figura de su labia, de su clase y su saber. En Chávez, la expresión terminó siendo un mojón de mierda porque endurece y compacta sus insoportables hábitos y malas maneras públicos. Sólo le resta eructar intencionadamente en TV para terminar de “rayar” su peor fotografía blanco y negro.

Más allá de estas consideraciones ha de decirse pues que no nos debemos sonrojar ante las palabras mierda y pendejo, ni frente a ninguna otra a la que se recurra para hacerse entender en lenguaje coloquial o literario.

Son palabras tan viejas estas dos que ambas son latinas (merda y pectiniculus) y se han usado de diverso modo a lo largo de los siglos, pero desagrada la voz mierda en la boca del Presidente de la República por la connotación que tiene entre nosotros, y más siendo dicha para la pequeñez de desconocer al opositor que lo ha derrotado sin hacer trampas.

Lo más grave en este bochornoso espectáculo continuado que viene ofreciendo el Presidente, es que parece que entre sus colaboradores no hay “naiden” que por todo el cañón se atreva a decírselo. 

Manuel Bermúdez Romero

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2 comentarios

Manuel Bermudez Romero -

Estoy de acuerdo. Nada tengo que agregar más allá de decir que desearía que estar bitácora tuviera más poder de influencia.
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Reinaldo -

Todavia me acuerdo de Arturo Uslar Pietri. Desde chiquito me acuerdo de su elocuencia y de su forma de hablar, muy original. Amigos Invisibles... Asi empezaba su programa en el canal 5 de VTV. Me imagino que en VTV no se puede escuchar a nadie que hable remotamente parecido a Don Uslar Pietri.

Los politicos de la vieja epoca por lo menos se expresaban mejor que los de ahora aunque muchos hayan sido corruptos como los son los Chavecistas. Pero parece que Chavez ha puesto de moda el hablar de manera vulgar y chavacana y ahora todos hablan como malandros.

Disfrute mucho tu comentario.

Un abrazo

Reinaldo
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