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IRMA CENTENO

IRMA CENTENO

Amar es su secreto de salud

 

Irma Centeno Damas, la empleada de Creole que tuvo la idea de crear la Asociación de Jubilados de la Industria Petrolera y Petroquímica (AJIP), disfruta a sus ochentisiete años de buena salud y posee la memoria que le permite recordar cómo fue que ella y otros compañeros se propusieron fundar la organización.

         Lo decidieron debido al hecho doloroso de la muerte de un compañero jubilado que les era muy querido. Del acontecimiento lamentablemente se enteraron una semana después y a través de la prensa, y entonces se percataron de que entre los futuros jubilados debía concebirse la forma de mantenerse unidos como personas que tenían intereses comunes.

         Ocurrió esa muerte cuando aún no teníamos edad para jubilarnos, y pensábamos en que podía ocurrir igual con nosotros. Y así, cuando por razones familiares me jubilé prematuramente, mis compañeros me  recordaron el proyecto que tenía en mente de crear la asociación. Entonces inicié los contactos para promoverla y, para mi sorpresa, a todo el que le expresaba la idea se manifestaba de acuerdo… Y fue tan buena la respuesta que no tuve que seguir haciendo las llamadas, puesto que la voz se corrió y eran los compañeros quienes se comunicaban conmigo para informarse del plan.

         Un bastón metálico de cuatro patitas para darle base de apoyo facilita la andadura de Irma, quien descendió a buscarnos hasta planta baja y desde el piso ocho donde está su apartamento. Como se ve, los achaques de la edad no la detienen y sigue hoy adelante y, entre otras tareas, atiende de uno u otro modo a sus sobrinos adultos. Murmura que se le olvidan las cosas, pero recordó no obstante con claridad varios de los nombres de quienes la ayudaron en el propósito de crear AJIP y evocó lenta, pero con precisión, aspectos de su vida familiar y laboral.

         Yo nací pobre en Guasipati, en el estado Bolívar, el 4 de octubre de 1920, día de San Francisco de Asís, y soy católica practicante. Soy soltera y no tuve hijos, y aunque siempre tuve novios, no me decidí por ninguno. Era muy exigente y quizá discriminante, porque nunca me gustaron los negros para casarme.

         —Pero usted es morena apretadita -se le advierte.

         —Sí, pero mi familia es toda de blancos venezolanos. Nosotros somos los únicos morenos porque mi abuelo materno fue un negro de Jamaica, Juan Damas, y por eso yo tengo este color. Y tuve también novios blancos norteamericanos, pero no me quise ir. No me decidí.

         Ingresó en 1942 en Creole, la empresa donde trabajó toda su vida y de la que se jubiló para atender la gravedad de su madre enferma, puesto que ella era la única persona que podía cuidarla. Después de vivir en la isla de Trinidad, donde aprendió el idioma inglés, se vino al pueblo de Caripito, estado Monagas, y como jugaba boliche e iba a las fiestas de la compañía, en el ambiente se le dio la oportunidad de emplearse como “office girl” antes de cumplir los veinte años de edad. Era un cargo de oficina por debajo del nivel de secretaria. La educación primaria la completó luego, estudiando por la noche, cuando ya trabajaba con Creole.

         Tuve al comenzar una gran jefa y amiga, Wilma de Barrosi, supervisora de las secretarias. El jefe del grupo era Ricardo Monin, a quien más adelante e interesada por irme a Caracas para llenar mis deseos de crecimiento y después de haber sacado el bachillerato nocturno, le pedí se me transfiriera -había trabajado en Caripito por ocho años y pico-, pero me respondió que no me iba a dejar ir ni que se lo pidiera el presidente de la empresa.

         Igual se fue Irma Centeno por su cuenta a Caracas y se llevó a sus padres. Viajó para estudiar enfermería, concluyó un año, pero dejó los estudios porque reingresó en Creole, en la capital. En la compañía petrolera trabajó en total treintitrés años, se hizo secretaria en el trajín del ejercicio y concluyó su servicio desempeñándose como tal en el departamento de Relaciones Industriales, la organización donde se mantuvo todo el tiempo de su labor desde su ingreso en Caripito. “Yo me crié en Creole”, dice satisfecha.

         —¿Cuál ha sido su secreto para mantenerse lúcida a los ocheintisiete años de edad?

         —Amar. Siempre he estado dispuesta a dar por el prójimo. Por el mismo motivo me dediqué a mi mamá enferma. No soy mujer de rencores y me olvido del daño que me hayan hecho y de quien me lo causó. Estoy en salud por el amor que tengo a la vida. Siempre he estado dispuesta a dar de lo que poseo. Yo he querido mucho y a mí me han querido mucho. Y el amor es recíproco, si no das no puedes recibir.

         No obstante y en contra de recomendables buenos hábitos de vida y salud, se va diariamente tarde a la cama, y por estos días le gusta ocupar esas horas viendo el programa Buenas Noches transmitido por Globovisión. Habitualmente se retira a dormir entre las doce y treinta y la una de la madrugada. A mitad del amanecer se levanta para ir al baño y a las siete de la mañana está en pie haciendo el desayuno y así se mantiene en acción durante todo el día. Dice que siempre recuerda las cosas importantes y buenas, y aunque vivió su infancia en la escasez, desde cuando comenzó a trabajar nunca más ha tenido necesidades. Todo lo ha logrado a pesar de que empezó a estudiar formalmente después de los catorce años de edad en la escuela de adultos de Caripito y, como se contó, aprendió antes la lengua inglesa en la dinámica del ambiente social de Trinidad.

         Aunque nunca pasé hambre, yo luché a brazo partido para llegar a donde me encuentro y para lograrlo tuve que apartar las inhibiciones. Después de hacerme secretaria mi ilusión fue estudiar psicología; psicología infantil, puesto que me gustan los muchachos, tanto que yo ayudé a criar a mis sobrinos.

         Irma no es fanfarrona, no manifiesta su contento con palabras ni posturas pedantes que aludan los logros que ha alcanzado habiendo venido desde muy abajo en la escala social, pero en su hogar una pared llena de placas y diplomas enmarcados que ha recibido por reconocimientos otorgados por Creole, PDVSA, AJIP, al igual que las Órdenes Mérito al Trabajo que le ofrecieron los gobiernos nacionales, deja ver que su empeño se concretizó en obra. Uno le encuentra justa explicación a ese altar que de su existencia Irma ha levantado, cuando ella misma puntualiza que fue siempre responsable y subraya: “a mí me oían y me oyen”.

         Detrás de esta historia de vida de esfuerzos y dedicación se encuentra soportada su verdadera motivación por la creación de AJIP. La muerte del buen amigo y jubilado fue apenas el disparador de una sólida vocación por la integración humana y el bien colectivo.

         Al retornar al tema recordó entre quienes inicialmente la ayudaron a plasmar la creación de AJIP, a los señores Jack Creamer, Carlos Lander Márquez, Julio Casas, Guillermo Zuloaga y, posteriormente, José Giacopini Zárraga, Brígido Natera, Guillermo Rodríguez Eraso y Alberto Quirós Corradi.

         Rememoró que la primera junta directiva de la asociación estuvo conformada por Jesús María Elbittar, Raimundo Molina Unceín, Alberto Fuenmayor G., Irma Centeno Damas -quien también figura entre los miembros fundadores de la Coral Creole-, Enrique Suárez G., José R. Gómez Guerra, Mario Molina B., Vicenta Lara L., José Ruperto Silvio R., Francisco “Chico” Matos R., y Alejandro Beaufond.

         Apuntó que antes de la existencia de AJIP, creada el 3 de julio de 1975, sí había un plan de jubilación, pero ineficiente. La asociación ha contribuido con las mejoras de ese plan y con logros como la obtención del bono navideño. Se torna enfática cuando dice que hay que luchar por la homologación de las pensiones, asegura que continúa lista para colaborar, y tuvo palabras de reconocimiento para César Delgado, el actual presidente de la asociación.

         Ríe con ganas cuando se le pregunta cuáles son las ventajas que da pertenecer a AJIP, y responde afilada:

         —Pregúntate primero qué le pueden aportar los jubilados a la asociación.

         No permitió que el periodista tomara nota del malestar que le causaron quienes le dieron la espalda a AJIP cuando ya estaba hecha y crecida como institución. Y es que, obviando lo malo, destacando lo bueno y dando amor, Irma Centeno Damas forjó un grupo que antes y ahora se ha ocupado de cuidar el bienestar de todos los jubilados de PDVSA y de sus ex filiales, y así ella se ha hecho querer por la comunidad petrolera venezolana.

 

Manuel Bermúdez Romero

        

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14 comentarios

Manuel Bermúdez Romero -

Señora Zhandra:

Ya he dado aviso a un familiar de la señora Irma sobre este mensaje. Seguramente le responderán por esta misma vía.

Con su acotación queda plasmado en esta semblanza sobre Irma Centeno y en Contextos, el nombre de su abuelo, Carlos Guillermo Villasmil.

De mi parte me queda el contento de que sirve esta entrevista para reconocer un esfuerzo de una mujer luchadora y solidaria, para unir en la distancia a los jubilados petroleros y para contribuir con que reestablezcan relaciones.

Zhandra Barreto Villasmil -

Buenas tardes, sra. Irma,lñe envio 1 caluroso saludo y orgullosa estoy d q usted sea la primera dama miembro de la AJIP en Venezuela con personalidades de renombre en nuestro pais...! Le agaradecemos este pequeño blogs de parte de la entrevista de su autor, el Sr. Manuel Bermudez Romero, pero a al vez, le falto mencionar a ese ser especial en mi joven vida, como lo es mi abuelo, el Sr., Carlos Guillermo Villasmil,contador y supervisor, que por esos años bellos 70¨tas,trabajaba en el edificio de la sede principal en Caracas, Los Chaguaramos, y que el tambien marco la iniciativa de fundarlo con ustedes y nuestra familia, se mantiene con sentimiento de orgullo de su padre, y el, de haberse jubilado por 38 años, trate de recordarlo por siempre señora,Irma Centeno Damas, y al editor de este excelente reportaje de bellos momentos, q recordar, es vivir! Saludos desde El Paraiso, en Caracas.

Manuel Bermudez Romero -

Exactamente Luis, así debe ser. Debemos esforzarnos por mantener unida a AJIP y cualquier tipo de crítica debe hacerse puertas adentro o enviando los comentarios a sus directivos actuales, y no a través de notas públicas hechas por Internet.

Cordiales saludos.

Luis Villasmil -

Esta historia de Irma Centeno hace que uno se integre más a la lucha en favor de los jubilados y en beneficio del fortalecimiento de AJIP. Todos los jubilados le debemos estar agradecidos por la fundación de AJIP, su crecimiento y los logros alcanzados en aquella época,

Manuel Bermúdez Romero -

Señor Chacón. Tiene usted razón. En el caso de Irma mucho mayor el valor que tiene siendo ella tan humilde. Fue a los 14 años de edad cuando comenzó a estudiar.

El artículo inmediatamente arriba de este, el resumen histórico sobre la fundación de AJIP, lo escribió Irma.

Por lo demás, su nota desde Frankfurt confirma la poderosa herramienta de comunicación que puede constituir un blog.

Saludos.
Manuel Bermúdez Romero

Rolando Chacón -

Que interesante haber leído sobre la Sra Irma Centeno, ella es un ejemplo para toda nuestra sociedad, lo que se hace con amor y abnegación, trae buenas cosechas.
Reciban un corial saludo desde Frankfurt.

Manuel Bermudez Romero -

Gracias. Sin duda que sí tiene que influir el amor, la buena voluntad, hacer el bien, la serenidad, la música, el reposo, compartir, contribuir con el prójimo, etc, con la extensión de la vida, sobre todo manteniendo la felicidad.

Saludos.
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Inma Cuevas -

Muy bueno el articulo . He leido que ese es el secreto de la salud . La felicidad ye l amor ..esta tan cerca de nosotros pero a veces no lo apreciamos...cuando los seres humanos aceptemos esta verdad nos ahorraremos muchas cosas... creo que el ser feliz y hacer feliz a los demas deberia ser para nosotros tan facil como tomar agua pero están las emociones que muchas veces no sabemos como controlar y ahi es que nos descarrilamos todos.... Saludos

Manuel Bermúdez Romero -

Carlitas me contentan tus comentarios y opinión. Hago el esfuerzo sobre todo ante el compromiso con la señora Irma Centeno Damas, a quién tanto le debemos por su sentido de solidaridad consolidado en la institución que hoy existe y que reúne a los jubilados de PDVSA. ¿Imagínate qué sería hoy de los jubilados si AJIP no existiese para unir nuestros pedimentos? Olga y "mis chicas" bien. Un abrazo.

Manuel Bermúdez Romero -

Gracias Jorge, me satisface tu opinión de conocedor por tu larga experiencia con Petroleum. La escribí hace poco, pero la obtuve en Caracas mediante una entrevista que le hice a la señora Centeno. Ella lo merece y AJIP lo requiere para hacerse sentir. Continúo en los EE.UU. Por tu email te paso mis teléfonos. Saludos.

Carlitas García -

Saludos Manuel, extensivos a tus "chicas", y a Olga.
Siempre te he manifestado desde que tienes esta "bitacora", que me encantan tus escritos historicos y cronicas, muchos de ellos relacionados con la Industria Petrolera.
En este caso, de un personaje como Irma. Recien el mes de abril, de paseo por la Hacienda Ron Santa Teresa la pude saludar y apreciar su entusiamo por la vida. Gracias por escribir tan rico y especialmente de hechos y personajes de nuestra principal industria, Carlitas

Jorge Zajia -

Manuel,
Excelente entrevista, escrita en un estilo impecable.
¿Cuándo la hiciste? ¿Estas viviendo en USA o en Venezuela?.
Hermano,
Jorge Zajia

Manuel Bermudez Romero -

Gracias a ti Ernesto por facilitarme el contacto con la señora Centeno de modo que pudiera hacerle la entrevista. Igualmente gracias por tu gestión ad honorem en AJIP y por la organización de los jubilados para brindar apoyo a los ex empleados despedidos de PDVSA que requieran asistencia.

Yo estoy a la orden para continuar apoyando divulgativamente la gestión de la Asociación de Jubilados de la Industria Petrolera y Petroquímica (AJIP.

Saludos.

Ernesto H. Marin -

Manuel te felicito. Tan to la semblanza de Irma como la de Julio son muy buenos aportes al conocimientos de compañeros que hieron y hacen un aporte importante en beneficio de los jubilados y de nuestra querida Asociación. Un abrazo, Ernesto
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