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PDVSA

PDVSA

No estuvo nunca

de espaldas al país

 

En virtud de que ha sido una afirmación insistente, debe observarse que no es cierto que los trabajadores petroleros haya estado al margen de la realidad venezolana ni PDVSA -la original- de espaldas al país, apreciaciones de las que se disiente aun sin disponer hasta el presente de una demostración exhaustiva de lo contrario.

     Ante esa carencia, este documento propone que alguno de los varios entes petroleros que están en la palestra nacional, se proponga la tarea de investigar más extensamente el aspecto para determinar con precisión el fundamento de afirmaciones como la que abre este recuento.

     Determinarlo es un propósito importante porque con antelación se puede afirmar que demostrará que es abrumadoramente mayor el aporte de Petróleos de Venezuela y el de sus trabajadores para el país, que sus omisiones u olvidos. El estudio comprobaría lo que es obvio, pero no será un sinsentido hacerlo, puesto que facilitaría los elementos de juicio para convencer a quienes tengan una opinión distinta.

     Para hacer esta declaración se toma como base el siguiente hecho incontrovertible: ¿cómo puede ser posible que haya estado de espaldas al país un ente de negocios como PDVSA, que pertenece a la nación venezolana y a ella se debe?

     Quizá no es suficientemente explicativa la pregunta, se le formula de un modo más preciso:

     ¿Cómo puede ser que el cuño, la máquina que le ha fabricado divisas a la nación desde los años 14 del siglo XX y sobre todo a partir de la fecha (años 40) en que los valores impositivos se incrementaron justicieramente para favorecer a la República, pueda haber estado a sus espaldas a partir de 1976, precisamente en el momento en que pasa a ser propiedad de la nación?

     Se hace la misma pregunta suministrando estos porcentajes: ¿cómo es que puede estar apartado de Venezuela el ente que, por ejemplo, en el año 2000 contribuyó con el 80 por ciento de las divisas que ingresaron al país, con el 30 por ciento del Producto Interno Bruto y que financió el 30 por ciento del presupuesto nacional?

     Expresado el punto de otro modo, se observa que aún si PDVSA se lo hubiese propuesto deliberadamente, no podía haberle hecho daño por sí misma a la nación.

       Argumentos más razonables serían afirmar que:

 

a)     Los gobiernos no han hecho buen uso de los recursos de los que PDVSA ha proveído a las finanzas públicas.

b)    Los gobiernos habrían podido dedicar en mayor porcentaje al desarrollo educativo, industrial y tecnológico nacional, la riqueza que PDVSA proporciona.

c)     No todos los gobiernos han facilitado la participación del sector privado en los negocios petroleros, para ciertamente venezolanizar la actividad, como lo han sugerido varios dirigentes del sector.

d)    Podría haber habido fórmulas de inversión social más efecientes que las que PDVSA utilizó para complementar el cuantiosísimo volumen de recursos dinerarios que el petróleo le ha aportado al erario público.

e)     La industria petrolera nacionalizada podría haber influido en los gobiernos para dedicar mayores recursos al desarrollo de la educación, la cultura y la infraestructura en las áreas petroleras de los estados Zulia, Monagas, Anzóategui, Falcón, Barinas, Apure, Delta Amacuro y Carabobo (No debe descartarse la posibilidad de que tal proposición haya sido hecha por PDVSA alguna vez, mas no fue atendida).

 

     Pero de entre esas cinco consideraciones o cualquier otra similar que juiciosamente se desee añadir, a la que asegura tajantemente que PDVSA ha estado de espaldas al país -expresada por Luis Giusti- y sus empleados divorciados de la realidad nacional -sostenida por Juan Fernández-, hay una marcada diferencia, puesto que estar de espaldas a algo o alguien y divorciados de la realidad, es ignorar completamente la existencia del otro o -en este caso- de un país llamado Venezuela.

 

PDVSA como caja chica

 

Cuando en alguna conversación familiar se plantea el parecer que se acaba de exponer, no falta quien responda, “bueno, pero es que ese dinero es de la nación”, como queriéndose rebatir el punto con la afirmación de que en fin de cuentas PDVSA no ha aportado nada o muy poco y por ende tampoco sus trabajadores.

     El parecer de quien riposta pareciera también suponer que ese recurso no renovable se encuentra en moneda, billetes o lingotes de oro en el fondo de los yacimientos esperando que se baje por ascensor a buscarlos como si estuvieran en la bóveda de un banco, y no hubiera que hacer esfuerzos geológicos, exploratorios, de perforación, operacionales y de producción, refinación, mejoramiento y mercadeo para procesarlos, acondicionarlos y sacarles comercialmente el beneficio y materialmente el jugo.

     Entonces hay que advertir que la función normativa primera de PDVSA es administrarse lo mejor que pueda en la explotación de ese mineral para hacer negocios y continuar siendo un proveedor eficiente de los recursos que el erario público requiere para impulsar el desarrollo nacional. Es decir, suministrar la provisión financiera que permita adelantar la idea contenida en el concepto de sembrar el petróleo al que acudió el doctor Arturo Úslar Pietri en 1936 y que constituye la obligación inicial de los gobiernos con los ingresos que obtienen por vía impositiva o por el rendimiento que ofrezcan las empresas del Estado.

     Debería así tenerse el cuidado de evitar que los contertulios presuman que PDVSA tiene que suministrar -a modo de dádiva- más recursos de los que están establecidos en las leyes e impuestos de la República que, como ya se sabe, no son pocos.

     La observación hay que enfatizarla, puesto que con la aceptación de ese anterior punto de vista: a PDVSA hay que exprimirla, se estaría convalidando su saqueo y la perturbación de su funcionamiento, lo cual constituye “matar la gallina de los huevos de oro”, tal y como ocurre actualmente en el gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías y sucedió en mucha menor cuantía en otras administaciones, incluso durante la de un presidente de la corporación venido de sus propias filas -Luis Giusti-, quien después a ratos ha querido insurgir  como adalid de la antipolitización partidista de la empresa.

     Pudiera ser, igualmente, que para expresar tan rotundamente la afirmación de que PDVSA ha estado de espaldas al país y sus trabajadores fuera de la realidad nacional, se quiera recurrir al símil del padre que da dinero a sus hijos, pero no afecto.

     Bien, tampoco ese argumento se le puede aplicar a PDVSA, puesto que a través de sus planes de inversión social hizo -originalmente y hasta 1998- esfuerzos por cumplir la mayor parte del tiempo con su función dirigida al progreso, y es un inventario que convendría hacerse en la indagación que está proponiendo adelantar.

 

Repetir mentiras

para forzar verdades

 

Cuando se escribe que ha sido la mayor parte del tiempo así, es porque -de hecho- la corporación vivió alguna distorsión pasajera parcial en sus planes de inversión social, pero no puede aceptarse que PDVSA y sus trabajadores pasen a ser etiquetados como los responsables de las equivocaciones cometidas por un pequeño grupo de actuación transitoria.

     No hay mentiras más imperdonables que las que se siembran con el avieso fin de convertirlas en verdades asumidas, puesto que ello envilece la atmósfera social, perturba gravemente el ánimo de la gente y -convenientes o no- genera acciones extremas como las del paro petrolero indefinido que tuvo lugar a partir de diciembre de 2002.

     Sin miedo a la reacción de la izquierda arcaica ha de asentarse que aún con todas las críticas justificadas respecto al funcionamiento de las empresas transnacionales petroleras establecidas en el país antes de la estatización, éstas adelantaron a partir de los años 50 del siglo pasado parte de la tarea de inversión social a la que se alude en este mensaje.

     Como aporte que se adelanta para elaborar el inventario que se propone, se nombran a continuación algunas obras y gestiones ejecutadas por las empresas extranjeras y luego por las operadoras del Estado venezolano, Corpoven, Lagoven y Maraven, y en algún caso por las filiales Pequiven, Carbozulia y el CIED.

      

       Aporte en infraestructura

 

·        Fundación de las urbanizaciones Judibana y Tamare en los estados Falcón y Zulia, respectivamente, como acción concreta de integración entre los trabajadores petroleros y los habitantes de las comunidades nacionales dentro de condiciones residenciales adecuadas.

·        Contribución con la construcción de la represa Burro Negro, la cual desde la década de 1950 abastece de agua a Ciudad Ojeda, Cabimas y a las poblaciones intermedias.

·        Construcción de la avenida intercomunal Cabimas-Lagunillas de 38 kilómetros de extensión.

·        Construcción de la autopista Rómulo Betancourt en el tramo comprendido entre Barcelona y Puerto Píritu.

·        Construcción de la avenida Punta Cardón-Los Taques en la península de Paraguaná.

·        Construcción de la isla elevada y el alumbrado de la avenida intercomunal Cabimas-Lagunillas.

·        Construcción de la avenida Cristóbal Colón para enlazar interiormente a Ciudad Ojeda con Tamare como parte del plan de redimensionamiento urbano de la subregión Costa Oriental del Lago, el cual está contenido en un estudio que realizó la Universidad Simón Bolívar y auspició PDVSA.

·        Construcción de más de 20 mil viviendas en más de 23 ciudades y poblaciones de los estados Zulia, Falcón, Carabobo, Miranda, Vargas, Anzoátegui y Barinas, impulsadas bajo el esquema de asociaciones civiles promovido por las operadoras de PDVSA para insertar a sus trabajadores en esas poblaciones mediante urbanismos. Ello constituyó una facilidad de la que se beneficiaron también habitantes no petroleros.

·        Coparticipación en la creación de la Fundación para el Mantenimiento, Construcción y Cuido de las Instalaciones Deportivas del Estado Zulia (Funidez). Esta fundación construyó, con aporte petrolero, centros deportivos en el barrio Cuatricentenario y en el sector Cotorrera, en Maracaibo, así como el domo, en Cabimas, y repotenció otras catorce instalaciones deportivas en la región.

·        Construcción de obras diversas de ingeniería civil y de beneficio colectivo en las zonas contiguas a las áreas operacionales petroleras.

·        Construcción del Museo Francisco Narváez en la isla de Margarita.

·        Apoyo para la construcción de la catedral de Maturín.

·        Ampliación de la capacidad de bombeo del acueducto Burro Negro-Cabimas.

 

       Aporte conservacionista

 

·        Inserción de las gerencias de Ambiente en los organigramas de las operadoras, para velar por la correcta aplicación de criterios y normas conservacionistas preventivas y correctivas.

·        Realización de los primeros estudios científicos para procurar la conservación del lago de Maracaibo.

·        Construcción de plantas para el tratamiento de las aguas servidas con origen en los campamentos establecidos por las petroleras en la Costa Oriental del Lago.

·        Creación del Comité Intercompañías Pro Conservación del Lago de Maracaibo.

·        Recuperación de la devastada cuenca del río Alpargatón, en el estado Carabobo, para proveer del recurso agua a la población de Morón, a Pequiven y a otras industrias aledañas a esa población del litoral carabobeño.

·        Edición de publicaciones para crear conciencia ambiental, tales como la Carta Ecológica y Serie Estudios Regionales Sistemas Ambientales Venezolanos.

·        Recuperación forestal del sector Cerro Negro en la serranía del Turimiquire.

·        Rescate conservacionista de la sierra de San Luis, en el estado Falcón, dirigido a resolver la carencia de agua de consumo en la península de Paraguaná y aseguar el buen desempeño de las refinerías Amuay y Cardón.

·        Organización anual del concurso fotográfico La Venezuela que Debemos Conservar.

·        Creación de campañas publicitarias diversas y divulgación de contenidos para crear conciencia ambientalista.

·        Contribución para la creación del Jardín Botánico de Maracaibo (hoy inexistente).

 

       Aporte educativo y cultural

 

·        Establecimiento de las Escuelas Artesanales Shell.

·        Fundación del Servicio Shell para el Agricultor, posteriormente Fusagri y luego Palmaven.

·        Respaldo permanente a la obra educativa y social de Fe y Alegría.

·        Creación de la Coral Creole.

·        Impulso de las manifestaciones plásticas existentes en las comunidades petroleras y su entorno a través de la creación de salones de arte.

·        Donación a la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) del Archivo Cinematográfico Shell.

·        Donación de equipos y laboratorios, y de bibliotecas para las diversas facultades y escuelas de las universidades nacionales (LUZ, UCV, UDO, ULA y UC) o de origen fundacional, especialmente para las Facultades de Ingeniería.

·        Implantación del programa de alfabetización ACUDE.

·        Apoyo a gestiones de desarrollo agrícola, piscícola, comunal y radiofónico fronterizo.

·        Creación de la Fundación Creole, dedicada al otorgamiento de becas y al respaldo a programas de interés público.

·        Divulgación y promoción del arte nacional a través de las Ediciones de Arte Maraven, así como por medio de la preservación del pictoricismo venezolano y la creación y custodia de una pinacoteca hoy propiedad de PDVSA.

·        Edición del libro El Humorismo Gráfico en Venezuela, de Ildemaro Torres.

·        Apoyo al estudio Zulia. Competitividad para el Desarrollo, elaborado por el IESA.

·        Promoción del folklore musical a través de la divulgación de la gaita zuliana mediante actuaciones nacionales de la agrupación “Los Compadres del Éxito”, bajo la dirección del músico Rafael Rincón González.

·        Auspicio en Quiriquire del Festival de Aguinaldos de Oriente.

 

 

       Aporte social, de salud y deportivo

 

·        Convenios asistenciales con la UCV y LUZ para llevar servicios odontológicos preventivos y correctivos a sectores poblacionales de escasos recursos en los estados Zulia, Falcón y Anzoátegui.

·        Organización de las Olimpiadas Shell y de los Juegos Atléticos Creole, de los cuales entre los años 50 y 60 del siglo XX surgió una reconocida élite atlética nacional que tuvo figuración internacional.

·        Implantación de políticas de apoyo a la competitividad de la industria nacional.

·        Donación de los ejidos necesarios y suministro de facilidades para la creación de nuevos municipios, tales como Lagunillas, Temblador, Quiriquire, Cabimas, Punta de Mata, Pueblo Nuevo-Carirubana-Amuaycito.

·        Respaldo al Dividendo Voluntario para la Comunidad.

·        Apoyo a la Liga de Fútbol de la Costa Oriental del Lago.

·        Organización de los trabajadores para ofrecer apoyo social voluntario por medio de instituciones como Lagoamigos y Astramara.

·        Apoyo a las organizaciones peloteriles de béisbol menor, La Pequeña Liga y Criollitos de Venezuela.

 

 Labor divulgativa

 

·        Programa televisivo de noticias El Observador Creole.

·        El Reporter Esso, programa radial de noticias.

·        Revista El Farol (durante su existencia quizá la mejor revista cultural venezolana).

·        Ediciones Deportivas Shell (posteriormente denominadas Ediciones Deportivas Maraven).

·        Libro Geografía Petrolera Venezolana, de Guillermo Zuloaga.

·        Edición del disco Rimas y Cantos para la OPEP. Larga duración que recoge la expresión musical de las entonces trece naciones integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con interpretación del coro de conciertos de la Universidad Central de Venezuela.

·        Edición de los Cuadernos Lagoven. Más de 100 títulos sobre diversos temas de la ciencia, la cultura y la historia venezolana.

·        Producción de Cuadernos Lagoven en la Pantalla.

·        Edición del Léxico de la Industria Venezolana de los Hidrocarburos, escrito por Efraín Barberii y Mercedes Robles.

·        El Pozo Ilustrado, originalmente editado en fascículos de divulgación petrolera, dirigidos a estudiantes de educación media e impresos posteriormente como un libro que se actualizó y amplió.

·        Yerbas, libro sobre la herbolaria venezolana, escrito por Alfredo Armas Alfonzo.

·        Maracaibo: historias y leyendas, libro del periodista Ciro Urdaneta Bravo.

·        Pequeña Historia de El Saladillo, libro de Ciro Urdaneta Bravo.

·        Unos y otros. Crónicas intemporales: La gente que uno se encuentra por ahí, libro de Ciro Urdaneta Bravo.

·        Edición de fascículos y producción del programa de televisión Venezuela Tierra Mágica, dirigidos a rescatar y preservar la presencia humana y geográfica nacional.

·        Petróleo en Gotas, programa educativo dirigido a la divulgación del conocimiento petrolero.

·        Programa educativo Dimensión.

·        La Cultura de Venezuela. Historia Mínima, obra editada por la Fundación de Trabajadores de Lagoven.

 

     Además de la gestión divulgativa efectuada por las operadoras y otras empresas filiales, la casa matriz PDVSA adelantó por sí misma una no menos trascendente actividad editorial que proporcionó recurso bibliográfico valioso a la sociedad nacional. Esta tarea se concretizó en la producción de material inédito, como el que se tituló 1976-1985 Diez Años de la Industria Petrolera Nacional, y en la reedición de obras de particular interés, entre las que figuran Treintitrés cuentos, de Arturo Úslar Pietri; Biografía de José Félix Ribas, de Juan Vicente González, y la Autobiografía del General José Antonio Páez.

     Se advierte que se presume que en esta relación no se encuentra sino una fracción de la extensa y acumulada obra social y de infraestructura que en el lapso de tiempo indicado adelantó PDVSA con la contribución de sus trabajadores, y no se debería permitir que a esta gestión se le subestime con apreciaciones inexactas que inexplicablemente ofrecieron los opinantes indentificados.

 

Betancourt y Caldera

reconocen el aporte petrolero

 

La verdad demostrable con hechos y cifras sustenta que el petróleo, por su carácter dinamizador de la economía, sustrajo al país de una vida primitiva y del más profundo estado de pobreza.

     Antes de la presencia del petróleo, Venezuela era una de las naciones más atrasadas y míseras de Latinoamérica. La dilatada vida cultural de la que se disfrutaba en el país y que supuestamente decayó con el advenimiento del hidrocarburo, no era sino un mito o un privilegio de minorías selectas alojadas en Caracas y en menor grado en Maracaibo, Ciudad Bolívar y Puerto Cabello.

     Igualmente, nuestra producción de cacao y café para la exportación no era tal per se, sino un excedente del comercio interno que se aprovechaba para la obtención de algunas divisas en virtud de que el consumo nacional era mínimo debido a la existencia de una baja población y por la limitada capacidad adquisitiva de esos potenciales consumidores.

     Figuras notables como las de los ex Presidentes de la República, Rómulo Betancourt y Rafael Caldera, y economistas experimentados como Carlos Rafael Silva, y Edmond Saade, reconocen el aporte que ha ofrecido el petróleo y explican los beneficios que nos ha deparado, lo cual han dejado constar en sus obras o informes.

     “Lo que sucedió fue que la avalancha de dólares y libras esterlinas afluyó a un país que no había democratizado ni modernizado sus sistemas de producción; que en el siglo XX producía dentro de módulos del siglo XVIII, y gobernado por una tiranía zafia y rapaz, incapacitada para reformar la estructura económica y para utilizar el petróleo, siquiera fuera la precaria participación entonces recibida, como palanca para impulsar el progreso colectivo, para distribuir entre la población bienestar y cultura” (Rómulo Betancourt en su libro Venezuela, Política y Petróleo).

     No se puede afirmar que el petróleo no haya sido sembrado. Aun cuando es cierto que una porción no pequeña de la riqueza generada por el petróleo fue dilapidada por incapacidad o sustraída por corrupción, el principal aspecto en el que sí se ha sembrado el petróleo no es solamente el de las obras de infraestructura, que son considerables, sino sobre todo el incremento caudaloso de la educación popular: La educación ha tenido fallas, pero nadie puede ignorar que el pueblo de Venezuela no es hoy el semi analfabeto que nos dejaron los regímenes de fuerza (Rafael Caldera en su libro Los Causahabientes. De Carabobo a Punto Fijo).

     Leídas estas apreciaciones, queda en evidencia que declarar lo contrario respalda lo que han afirmado voces adversarias que sin asidero indujeron esa creencia, incluido el mismo presidente de PDVSA citado, quien en su aspiración presidencial hizo suya la afirmación.

     —Uno de los problemas que ha tenido la industria petrolera a lo largo de los años es que siempre ha estado muy ausente del país, y muchas veces hasta de espaldas al país, metida en una especie de burbuja de cristal (Luis Giusti en el libro Clientes Negros. Petróleos de Venezuela bajo la generación Shell).

 

     Mediante artículos posteriores en los que reconoce el trascendente aporte de PDVSA, Giusti ha querido sepultar lo que dejó escrito y declaró. Al enmendar lo que repitió por años con mucho énfasis y convencimiento, sólo aporta otra prueba al hecho visible de su equilibrismo.

 

El presidente

que quiere Venezuela

 

El país aguarda por un liderazgo político renovador y bien informado que no repita afirmaciones sin indagarlas para verificar su certeza, y que no desemboque en la demagogia de alinearse con el criterio equivocado de un numeroso grupo de personas o que evite discrepar de sectores minoritarios pero influyentes, puesto que este tipo de conductas huidizas u oportunistas fueron las que permitieron el ascenso del comandante Hugo Chávez Frías a la Presidencia de la República.

     Los políticos de carrera y los ciudadanos deben revisar la historia para evitar la repetición de equivocaciones, así como para estar en capacidad de pensar planes económicos y sociales correspondientes con las aspiraciones de su población  y asumir los papeles que correspondan a cada quien en este inicio del tercer milenio.

     El colmo de las confusiones de los petroleros como grupo profesional y trabajador constituido hasta el presente bastante armónicamente, consiste en que voceros vinculados al sector desconozcan o nieguen -por desinformación o por cálculo electoral- la voltereta positiva que dio el país a partir de los hallazgos petroleros de los años 1914 y 1922 (Mene Grande y Cabimas, respectivamente) y por la influencia posterior de venezolanos que propiciaron el aprovechamiento de ese recurso mineral para beneficio nacional, así como por los aportes económicos hechos a la nación por Petróleos de Venezuela en el último cuarto del siglo XX, al igual que el esfuerzo brindado al país por la mayoría de sus ejecutivos, gerentes, empleados y trabajadores.

     Cuando se declara sin dejar resquicio que PDVSA ha estado de espaldas al país o que sus trabajadores han estado apartados de su realidad, se ignora la labor diaria de miles de hombres y mujeres que en los últimos veintiséis años fueron quienes hicieron el trabajo para transformarla desde ser una empresa reducida a producir, vender crudo y refinar petróleo, a una competitiva corporación internacional de energía que avanzaba con sus negocios y en el desarrollo y venta de productos en los mercados del hemisferio occidental para el beneficio de Venezuela.

     Ello es así aun con los errores que se pueda haber cometido y las oportunidades que se hayan dejado pasar durante la realización de la tarea, acontecimientos que naturalmente se reconocen, puesto que rechazarlos sería declarar que la gestión de PDVSA fue perfecta, y ninguna gestión humana lo es.

     A quienes consideran que PDVSA estuvo de espaldas al país y sus trabajadores fuera de su realidad, cabe preguntarles si hay alguna manera mejor de vincularse a cualquier país que la descrita, puesto que del resto, los petroleros con sus naturales varianzas, ya que eran unos 40 mil, son en promedio como cualquier otro venezolano que cancela impuestos, ha residido en el país casi toda su vida, lo vacunaron en la Sanidad, estudió bachillerato en un liceo público; aquí se graduó, se enamoró y se casó; va al abasto del portugués o al supermercado porque hace mucho tiempo perdió el beneficio que constituían los comisariatos, aquí tuvo sus hijos y ha enterrado a todos sus muertos; estuvo también en la presidencia de un condominio, perteneció a una asociación de vecinos, se quedó sin agua en su casa por racionamiento, lo han empobrecido la inflación y las devaluaciones del bolívar, fue al béisbol y lo bañaron de cerveza, le robaron más de un carro, lo matraquearon, le hicieron “pagar peaje” o lo asaltaron en la calle; tuvo que hacer colas en los bancos y el conductor que venía detrás le mentó la madre porque con la luz verde le dio el paso a un anciano que atravesaba por el rayado. En fin, en Venezuela ha vivido y padecido como cualquier otro criollo.

     ¿Cuál es entonces el componente celular que corre por la sangre del resto de los nacionales y que los hace más venezolanos que los de PDVSA o más identificados con el país?

      

 

    

 

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2 comentarios

Manuel Bermúdez Romero -

Gracias por reconocerlo Rafael.

Lo que yo digo es que si alguna de estas personas que niega la obra del pasado realizada por PDVSA, se pusiese sólo a pensarlo, entraría en razón.

Por otro lado, si se tiene duda del aporte hecho, porque no sacan las cuentas y así demuestran que están en lo cierto y que quienes afirman lo contrario, como yo, estamos equivocados. Es bien simple.

Cosas malas y regulares en la industria, por supuesto que las había. Yo mismo lo digo en mi libro PDVSA EN CARNE PROPIA, sobre todo hacia el final. La diferencia es que escribí mi libro para demostrar que la habían politizado y quiénes la politizaron, y no para destacar su buen funcionamiento y sus excelentes resultados, como algunos supusieron que sería.

Había distorsiones en materia, por ejemplo, de las relaciones con la prensa en áreas donde la función Relaciones Públicas la manejaba cualquiera que se la antojaba al gerente de Distrito de turno, pero ésa no era la realidad ni la conducta habitual en la industria petrolera.

Por lo demás, los procesos funcionaban tan bien que cuando había desviaciones el mismo sistema las enderezaba.

Cordiales saludos.
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Manuel Bermúdez Romero -

Por fuera de la bitácora Rafael Giménez, ex miembro del cuerpo de gerencia del Departamento de Desarrollo Urbano de Lagoven, escribió:

Manuel: Extraordinario trabajo, leo con mucha atención todos los artículos que me envías y me hacen sentir orgulloso de haber pertenecido a nuestra querida industria petrolera de todo el tiempo de las transnacionales y nacionales (Creole-Lagoven-PDVSA). Empresas con las que de alguna manera contribuimos a llevar adelante los programas que describes.

Comparto contigo: Nunca estuvimos de espaldas al país. Contribución especial para reforzar esta afirmación fue la "Declaratoria de PDVSA sobre la aprobación de LA POLÍTICA DE DESARROLLO URBANO Y COMUNITARIO", documento que fue aprobado por el directorio de la casa matriz, recién nacionalizada la industria petrolera.

Esta política, entre otras cosas, apoyaría el fortalecimiento de las comunidades, apoyo a la creación y dotación de los institutos educacionales, por ejemplo, el Instituto Simón Bolívar-Tamare, y otros institutos en Judibana y Maturín, escuelas de Fe y Alegría en barrio Libertad, en Ciudad Ojeda, y en Temblador).

También contribuyó con apoyo al ordenamiento físico de las ciudades (planes urbanos regionales y locales), dotación de ejidos para las nuevas alcaldías, programas de formación gerencial, administrativa y técnica para alcaldes, concejales y personal de las alcaldías.

Igualmente, desarrollos habitacionales bajo el esquema de asociaciones civiles lideradas por los empleados de la Industria Petrolera, Petroquímica y Carbonífera Nacional (IPPCN) y por los habitantes de las comunidades con apoyo de PDVSA en los aspectos organizativos y en la gestión para la obtención de recursos económicos, permisología y otros requerimientos necesarios para lograr la exitosa terminación de los proyectos.

También bajo esta política se solicitó al antiguo Congreso Nacional la creación de alcaldías en Temblador, Quiriquire y Punta de Mata, entre otras.

También es importante recordar los Programas de Cooperación Agrícola y Pecuaria, como fueron los casos del Desarrollo de la Siembra de la Palma Africana en Monagas y en el sur del lago de Maracaibo. Programa Siembra de Peces, Mejoramiento Caprino en Falcón y Lara, convenios con La Universidad del Zulia (LUZ) para la creación del Banco de Inseminación Artificial y el apoyo a la Asociación de Ganaderos de Carora para el impulso a la cría de la ganadería Raza Carora.

Con este comentario sólo quiero reforzar el escrito que hiciste. Temas que, es cierto, en tu texto los tienes de algún modo presentados. Te describo estos detalles como respaldo a tu trabajo.

Te felicito Manuel.

Saludos.
Rafael Giménez
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