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¿Quién fue Eduardo López Quevedo?

¿Quién fue Eduardo López Quevedo?

Una de las virtudes, digamos que humanas, de la prensa norteamericana, son sus páginas obituarias. No son, como en Venezuela, las páginas que insertan los llamados popularmente “avisos de entierro”, sino bloques de información que brevemente -con mayor o menor extensión- retratan por escrito a los personajes fallecidos diariamente. Es una verdadera sección mortuoria la que tiene cada diario.

Habitualmente la sección ocupa más de una página donde se reseña la vida de los fallecidos con renombre, quienes la mayor parte de las veces fueron políticos, deportistas, profesores, músicos, investigadores, intelectuales o bienhechores públicos. La intención periodística es recordarle postreramente al lector quiénes fueron y cuál su huella.

Copiando el concepto del diarismo norteamericano, quiero recordar al hombre y decir que siendo empleado petrolero lo primero que llegó a mis oídos sobre el economista graduado en Tulane University, Eduardo López Quevedo, ex vicepresidente de PDVSA, ex presidente de Maraven y ex vicepresidente de Corpoven, fue la voz que decía “ese es un tipo muy estricto”.

Él acaba de morir y, casualmente, en un suelto de opinión de hace unos días, recordé sarcástico en esta bitácora -a propósito de que ahora se anda diciendo sin demostración que PDVSA la original no informaba suficientemente- que López Quevedo podía retornar a PDVSA a cortarle la cabeza a quienes lleven a directiva presentaciones sin fundamento que las soporte. Lo escribí porque era común ese comentario cuando él ejercía funciones.

Y, en efecto, era severo. El ingeniero Roberto Mandini, ex presidente de PDVSA y de Corpoven, quien lo conoció bien porque hicieron por no poco tiempo pareja gerencial en las dos organizaciones que se acaban de nombrar, describe a continuación a López Quevedo atendiendo a una solicitud expresa que se le hizo.

-El ser analítico, acucioso y astuto (AAA) eran, para mí, tres fortalezas clave del calibre profesional de López Quevedo. Si ello lo llevó a ser incisivo (“irritante”, sobre todo para quienes no lograban pasarle nada por debajo de la mesa), puedo afirmar sin titubeos que su incisividad tenía contrapartida en una honestidad intelectual conmensurable. Al igual que yo, no era el tipo de persona que cae bien al rompe… había que conocerlo.

-Juntos emprendimos el camino que transformó a Corpoven… Días difíciles aquellos… en los que, entre otras cosas, era necesario manejar las presiones que trataban de terciar las medidas que era necesario tomar. En efecto, eran presiones que reflejaban la preocupación del accionista ante las quejas de quienes, sintiéndose afectados, proyectaban sobre nuestras personas toda la culpa de sus males. Quejas que resultaban al menos verosímiles -sino esperadas- a la luz de que ni Eduardo ni yo nos distinguíamos por ser las personas más diplomáticas ni simpáticas de la industria. Para colmo: mano a mano… cuando uno era el clavo, el otro el martillo… y viceversa. Sin embargo, se nos dio el beneficio de la duda y Corpoven no tardó en convertirlo en beneficio para el accionista.

-Lo que puedo decir, continúa Mandini, es que nunca me dio muestras de creerse “sobrado” o mejor que el prójimo. ¿Qué no era condescendiente o simpático con los humildes? Es que no tenía consciencia de su humildad… En su manera de ver las cosas: no los percibía como “minusválidos” sino como iguales, sobre todo si los agarraba incumpliendo su parte del trato. Tampoco era desconsiderado para con ellos ni su manera de ser incluía faltarle el respeto a nadie a menos que se lo buscara. Tanto cuando lo tuve de colaborador como trabajando con él “inter pares”, consideré a Eduardo como uno de los realmente excelentes petroleros para quienes conservo respeto profesional y como personas. Por eso fue mi primera escogencia para acompañarme en la directiva de lo que aún era PDVSA cuando la recibimos.

Sobre Eduardo López Quevedo -la persona- Mandini recuerda:

-Lo primero que se me viene a la mente, de él como ser humano, es su pasión por el envite y el azar que fue para mí una sorpresa porque estaba en dramático contraste con su actitud muy pies en el suelo, casi conservadora en cuanto al manejo del negocio. Era además un hípico empedernido. Los fines de semana era ley pasarlos en el hipódromo, pero estoy casi seguro de que era más por la adrenalina que se descarga con las carreras que por amor a los caballos. En efecto, muy citadino él, yo aseguro que nunca se le hubiera ocurrido montarse en un caballo "a arriá ganao” en el llano. Al contrario, lo tengo presente en mi mente: siempre impecable y conservadoramente vestido. Con su aspecto esbelto y sus ademanes de hombre de mundo era todo un personaje. Era, no obstante y definitivamente, un hombre de su casa, de su mujer Ibelice y de sus tres hijas. Tampoco era hombre de “echarse palos” como no fuera socialmente. No tenía debilidades alcohólicas exceptuando -eso sí- su Anís del Mono Etiqueta Azul que saboreaba después de cada “convivium”.

-Lamento su partida porque mientras estuvimos trabajando juntos o cerca, teníamos demasiadas cosas de que ocuparnos para realmente disfrutar de nuestra gran diversidad de enfoque, de personalidad, de aficiones… en fin, de todas esas cosas que, haciéndonos muy distintos, estaban ancladas en una comunidad de principios básicos. Después de la debacle cada quien se enconchó en su querencia y así nunca pudimos sentarnos, ya "mayores": él con su Anís del Mono (Azul) y yo con mi Single Malt, él con sus Marlboro y yo con mis Camel, ambos a revivir y disectar un pasado de “concreciones concretas” y no "bullshit", de las que fuimos protagonistas juntos con una buena parte de los 43 mil trabajadores.

Yo, el periodista redactor de esta información, le cuento al lector que la busqué porque se mueren los profesionales que construyeron e hicieron competitiva a Petróleos de Venezuela (PDVSA), van falleciendo los “grande liga del petróleo venezolano” y  en recuerdo de ellos ni una línea se encuentra en la prensa.

Nunca estuve cerca de Eduardo López Quevedo. Apenas hice contacto de trabajo con él dos veces. Y en la primera oportunidad, habiendo ido a Interven con un reportero gráfico para tirarle fotografías para uno de los boletines internos de noticias, bromeando abiertamente nos pidió que las tomásemos dejando visible de pie sobre su escritorio su cajetilla de cigarrillos Marlboro. Allí la había colocado levantada para que se viera bien… Se iba transferido a Maraven donde no se permitía fumar en las oficinas, y él era un fumador de clase.

La severidad a Eduardo López Quevedo no le impedía tener buen humor. ¡Paz a sus restos!

 

Manuel Bermúdez Romero

Leyenda: Arriba en la fotografía de derecha izquierda están Eduardo López Quevedo y Roberto Mandini.

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8 comentarios

Jordan 11 -

A man should have both courage and perseverance.

Jaime Gómez-Castro -

Señor Bermúdez, reciba un saludo cordial. No tuve la oportunidad de conocerlo pero si supe de usted durante el tiempo que trabajé en la industria (23 años). Creo que está desarrolando una excelente labor, muy encomiable, al rescatar para la historia de la industria petrolera y como referencia ejemplar a las nuevas generaciones de trabajadores y gerentes que algún día la rescatarán, la vida profesional, obra, gestión, aportes y semblanza de quienes dedicaron, como en el caso del bien recordado Sr. López Quevedo, sus mejores pensamientos y esfuerzos para elevar la calidad y eficiencia de Petróleos de Venezuela y sus empresas filiales, después de su nacionalización en 1976 hasta convertirla en una de las más rentables y eficientes del mundo. Tuve la oportunidad de conocer, aunque de lejos, la positiva gestión del Sr. López Quevedo cuando fué Director de Lagoven. Paz a su alma y descanso eterno.

Excelente también el testimonio logrado del Sr. Mandini sobre el Sr. López. Esos pasajes sobre su vida profesional y personal reflejan la dimensión de su personalidad.

Hay muchos personajes, tanto directivos y gerenciales como técnicos, trabajadores y obreros que sobresalieron del promedio y marcaron la diferencia en el duro pero reconfortante quehacer de la vida petrolera.
Sería también agradable ver ampliado su esfuerzo biográfico resaltando a algunos de esos otros tantos destacados protagonistas menos visibles, pero conocidos, que con su liderazgo en las diversa posiciones que ocuparon dieron su decidido aporte para engrandecer esta industria y que pueden ser un ejemplo para la juventud.
Felicito y apoyo su iniciativa de actualización y divulgación de nuestros valores en la IPPCN, como legado a las nuevas generaciones.
Me suscribo cordialmente, Jaime Gómez-Castro

Manuel Bermúdez Romero -

Luis, gracias por el dato. Saludos.

Manuel

Luis Paiva R. -

Manuel, en esta semana que paso, murio en Caracas el Dr. Arturo Hernandez Grisanti, ex-Ministro de Energia y Minas. Seria bueno que escribieras algo sobre el. Saludos, Luis Paiva R.
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Manuel Bermúdez Romero -

Gracias Ernesto. Estoy haciendo lo que corresponde para dejar en esta red universal memoria sobre gente que lo merece, como es el caso de Eduardo López Quevedo. Profesionales que en silencio y sin aspavientos sirvieron a Venezuela a través de PDVSA.

Saludos.
Manuel

Manuel Bermúdez Romero -

Gracias Luis por tu opinión. En la misma idea del reconocimiento a los ex petroleros anda Gustavo Coronel y creo que él y Arnaldo Salazar son quienes más se ha propuesto estimular el tema.

No quería decir lo que tu afirmas para no parecer tendencioso, es decir, que más gente acuciosa como López Quevedo necesitó PDVSA para impedir que se fuera por el camino acomodaticio que algunas veces la influyó.

Creo que ahora debemos enfocarnos en la idea de contribuir con el rescate de PDVSA cada quien desde su campo de acción profesional. No para el beneficio nuestro, sino para el bien de las generaciones jóvenes y de las que se van formando.

Muchas gracias por suministrarme tu email, brindarme tu cordialidad y ofrecerme tu buena disposición.

Ernesto H. Marin -

Manuel, un trabajo de calidad muy bien logrado. Calurosa felicitación al siempre amigo Roberto por su acertada semblanza. Conocí a Eduardo cuento estuvo de Director en Lagoven. Fue un encuentro, que aunque breve, dejó en mi una relación de afecto mutuo que compartimos aún después de mi pasantía en PDVSA y luego durante mi jubilación. Paz a sus restos.
Recibe un cordial y afectuoso saludo.

Luis A. Prince -

Manuel, de verdad que te agradezco tu iniciativa de que se sepa de los "grandes Ligas de La Industria" que se han ido. La vision que se refleja de Lopez Quevedo no puede ser mas acertada, porque no hay nada mas cercano a lo que realmente fue, el de catalogarlo de acucioso y de no dejar pasar nada debajo de la mesa, pero como hacia falta gente como el para evitar que la industria se fuera por la vida acomodaticia que desafortunadamente muchas veces tomo. Por el otro lado esa acuciosidad y aparente agresividad (a veces no tan aparente) le contraponia una personalidad afable y de buen humor. Definitivamente un pionero de la creacion de la cultura critica en busqueda de la eficiencia dentro de PDVSA. Paz a sus restos
P.D Manuel fue rato saber en lo que andas (Julieta me mando esta informacion) asi que tienes mi direccion electronica para lo que pueda servir
Saludos
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