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Oxígeno estudiantil

Oxígeno estudiantil

El insolente principal, el ordinariazo que le dijo a través de la TV a su señora un Día de los Enamorados que “esta noche le daba lo suyo”, el mismo que denominó “triunfo de mierda” la victoria del NO sobre el sí cuando hubo la intención de hacer un referéndum, se alarma ahora por el supuesto pobre discurso de los estudiantes venezolanos que abiertamente lo combaten.

El mismo que se ha vomitado verbalmente sobre las humanidades de George Bush, Álvaro Uribe Vélez, Vicente Fox y Alan García, que se ha referido al negro Barack Obama en un tono límite con la discriminación racial, y que ha degradado el debate político a recitales de insultos expresados a gritos reflejo de una pobre educación doméstica y de una evidente castración cerebral, intenta hoy elevarse a los cielos del saber para dictar cátedra de retórica a los muchachos que lo desnudan y dejan ver que no es más que un pendenciero vociferante.

Ha ocurrido y ocurre que el verbo de la dirigencia estudiantil, variado en sus tonos y capacidades según cada uno se presenta, está dando una lección inolvidable al mundo político venezolano. Una lección no sólo de altura en el comportamiento y el lenguaje, sino también de valentía, de entrega, de novedad luchadora, de capacidad de convocatoria, de unidad grupal y de pacifismo combativo que -por si fuera poco- se organiza bien y hace opinión pública sin contar con recursos económicos.

El último buen ejemplo que ha ofrecido el estudiantado a los políticos tradicionales es la creación de murales que promueven el voto por el NO contra el nuevo intento reeleccionista del vulgar número uno del país.

A partir de las “pintas” tradicionales, los muchachos han concebido murales urbanos. Vale decir, mensajes estéticamente pensados que en lugar de ensuciar, cultivan el entendimiento y la razón que les asiste. Se comprende -y se aspira- que para que ese acto de propagandismo político resulte más civilizado, los dirigentes estudiantiles estén previamente solicitando permiso a los dueños de los muros para usarlos como vallas, y que, una vez cumplido el cometido, se les restituya a las condiciones originales en que fueron hallados.

Pero bien, no solamente es el grosero más encumbrado de la República quien ha de aprender de la clase de decencia que está ofreciendo el estudiantado universitario, sino ciertos opositores aspirantes a líderes que en su improvisación no saben cómo desenvolverse.

Todos sin excepción deberían estar tomando nota de los motivos por los que el movimiento estudiantil se ha ganado el corazón de la gente asumiendo, como le corresponde, liderazgo político activo claramente diferenciado de viejos vicios de actitud y palabra. Los estudiantes están distribuyendo verdadero “gas del bueno”: oxígeno para todo el que quiera aspirar de esa bombona.

 

Manuel Bemúdez Romero

 

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1 comentario

Dennis -

Muy buen ensayo, tio. Acabo de regresar de Caracas y viví brevemente el movimiento estudiantil.

Abrazos, Dennis
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