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Contextos

Terremoto de desidia

 

El terror de estar en medio de un terremoto, de quedar atrapado y morir despedazado bajo el peso demoledor del concreto y las cabillas, asustó de nuevo a los caraqueños.

Las autoridades llamaron a la calma a los habitantes. Entre otros consejos, se recomendó permanecer en sus viviendas y se suministraron números telefónicos para atender a las emergencias. ¿Habrá verdadero entrenamiento y equipos para proceder frente a las consecuencias de otro terremoto en Caracas? Después de ver el cementerio de camiones y unidades bomberiles que heredó el alcalde metropolitano Antonio Ledezma, se puede asegurar que no.

¿Cómo puede mantenerse la calma cuando se siente que el piso baila bajos nuestros pies o tiembla la cama donde se descansa en uno de los numerosos edificios que se elevan en el paisaje capitalino. ¿Se le ha enseñado a la gente cómo mantener la calma si ve que el edificio de enfrente se está viniendo al piso desmoronado? Los edificios que han sido construidos después del terremoto de 1967 ¿son antisísmicos?

En Caracas, según se sabe, no se ha hecho nada frente a un eventual terremoto próximo según los ciclos de éstos. Pero se pide no alarmar.

Informar no es alarmar y no se está informando completamente cuando se dice que los sismos son habituales en Venezuela porque la región nortecostera nacional es zona sísmica. Es decir, como que hubiera que acostumbrarse a convivir con ellos y a aguardar por la fatalidad de morir desguazado entre piedras y polvo. ¡Nuestros sismos son inevitables, sentémonos a esperarlos y que Dios nos proteja!

Fueron segundos de más de lo mismo, como estila decirse en una verba que define la mediocridad. Más de lo malo en un país donde la desidia es lo habitual y nos mantiene en un hueco profundo. Vayan para los lectores que deseen saber qué hacer antes, durante y después de un terremoto, estas recomendaciones básicas.

 

Manuel Bermúdez Romero

 

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