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Contextos

¡Servicio al cliente!

 

Cementerio del Este, Caracas. Empresa Coprepa.

Llego a la puerta de la oficina de Pago para el Mantenimiento de Parcelas. Un letrero instruye tomar un número para ser atendido, pero bajo el anuncio no está el dispensador del taloncito de papel con el número impreso.

Me colocó en el umbral de la puerta que está abierta y veo que por suerte no hay nadie que me anteceda. Una señora en sus cuarenta años, echada como un trapo sobre una silla y frente a un computador, habla de asuntos personales por su teléfono celular.

Con un gesto de los ojos, me hace pasar. No responde a mis buenos días. Me quedo de pie frente a su escritorio esperando que me invite a tomar asiento en la silla que está dispuesta para el visitante. Como no procede, me siento. Continúa hablando por teléfono.

—El día anterior sentí malestar de gripe, pero anoche, coño, me metí una palazón, le cuenta a la persona que está al otro lado de la línea.

Pasaron como diez, doce segundos (a estos fines es una eternidad) y mientras conversa me quedo expresamente observándola directo al rostro para dejarle ver que aguardo por su atención. Sin mirarme, me dice

—¿Cédula?

—XXXXXXX, le respondo.

Sin soltar el teléfono y sin mejorar su postura sobre la silla y frente al cliente que soy, busca en la pantalla del computador y me pregunta:

—Cómo va a pagar

—Con un cheque.

Continúa en su conversación por el telefonito…

—Aquí estoy “mana”. Uff.. bla, bla, bla, bla

—Son 120 bolívares, me apunta luego.

—¿A nombre de quién está la parcela?, le pregunté para verificar, puesto que en anteriores oportunidades la propiedad había aparecido a nombre de otra persona distinta a mí.

—De Manuel Bermúdez Romero, responde.

Lleno el cheque (un letrero en letra de molde pegado del computador dice a nombre de quién debe hacerse el pago) mientras ella sigue conversando a través del celular. Se lo entrego, lo revisa, me lo retorna con una formita, y me dice:

—Entréguelo por la taquilla allí afuera para que le den el recibo.

—¿Qué año estoy pagando?, le pregunto

—2009 y 2010, responde.

—Es decir, ¿pagué dos años?

—No.

—¿Pagué entonces fue el período 2009-2010?

—Sí.

Mientras me levanto para retirarme e ir a la taquilla, le doy las gracias, pero no me respondió.

La dejé alardeando con la amiga –¡qué orgullo!- sobre los tragos que se había echado la noche anterior y de los síntomas de la resaca en ese viernes, día de trabajo.

Por motivos aparentemente menores como éste, es que la revolución que debe venir tiene que ser de la educación, detrás vendría el cambio de la economía.

Durante el diálogo de la dependiente conmigo, casi un monólogo, y después de los iniciales doce segundos aproximados sin casi ninguna atención de su parte, he podido exigirle:

“Usted cierra el teléfono inmediatamente y me atiende como es debido o hablo con el supervisor de esta oficina”.

Pero hubiera sido un vano “param pam pampero”. Por otras experiencias sé que ése es -entre nosotros- un sistema bastante común de atención al público, no importa que la empresa sea privada o del Estado. Y cada día será peor porque la pauta pública es la grosería, el desplante, la vulgaridad o “echárselas” por asuntos absolutamente intrascendentes.

 

 

Manuel Bermúdez Romero

 

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4 comentarios

JUDITH QUERO -

NO HABIA ACCEDIDO A ESTA PAG HASTA HOY, QUE ME EXIGEN EL PAGO POR DEPOSITO O POR TRANSFERENCIA....AHORA NO ATIENDEN EN EL CEMENTERIO.
APOYO LAS OPINIONES Y QUEJAS DEL SR. BERMUDEZ Y LA SRA. ESPINOZA. ALLI NO HAY ETICA DE TRABAJO, SIEMPRE DE MAL HUMOR, NO VERIFICAN, NO DAN CON EXACTITUD LOS MONTOS.
HACE POCO TIEMPO UTILIZAMOS AL COBRADOR A DOMICILIO, PORQUE NO ESTABA EN CONDICIONES DE IR, POR LA SALUD. VINO DOS AÑOS SEGUIDOS....
CUANDO FUI A CANCELAR A LAS OFICINAS, NO APARECIA MI PAGO. LE ENCEÑE LOS RECIBOS Y QUEDARON CONFORMES, LLAME AL COBRADOR Y LE RECLAME.....DIJERON QUE NO HABIAN CRUZADO INFORMACION, JAJA QUE BIEN......
Y AL OTRO AÑO, EL MISMO COBRADOR ME LLAMO RECLAMANDO EL PAGO (QUE YA SE HABIA ECHO) PORQUE ESTABA MOROSA. ME MOLESTE Y LE AGRADECI QUE NO LLAMARA MAS. QUE APRENDIERAN A TRABAJAR. LAMENTABLEMENTE, YO SE QUE ALLI QUEDA TODO. MIENTRAS EXISTA UNA LEY QUE APOYE AL MAL EMPLEADO, TODOS TENDRAN SU JUSTIFICACION. PERO LAS EMPRESAS QUE TIENEN ATENCION AL PUBLICO, AL CONTRATAR, DEBERIAN EXIGIR PERSONAS DE EDUCACION......
ME ALEGRO HABERLOS LEIDO. Y PODER DESAHOGARME TAMBIEN.
AH, Y EL UNICO QUE CREO QUE ES EDUCADO, ES EL SR. QUE ATIENDE EN CAJA. TIENE VARIOS AÑOS ALLI Y SIEMPRE SERIO, PERO EDUCADO....

giannini -

x zip,graciasfavor enbienme mi estado de cuenta porque no puedo entrar x via
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Manuel Bermúdez Romero -

Señora Rhaiza Espinoza:

Es tan cierto el punto que a nadie le importa el tema. Fíjese que después de haber tenido este artículo varios años en la red, es usted la única persona que ha hecho un comentario.

Es decir, apenas a usted le ha interesado el tema. Conclusión, a nadie le importa que hayamos cammbiado tanto. Y estoy seguro de que hay gente que lo lee puede concluir diciendo..., pero que tipo tan exigente. Sencillamente: el mundo al revés.

Pero bueno, no hay que desmayar. Deben venir tiempos mejores.

Cordiales saludos.

Rhaiza Espinoza -

Tiene toda la razón, ese es el día a día tanto en empresas públicas como privadas. No deberían permitir utilizar los celulares en horas de trabajo, sobre todo el personal que trabaja directamente en atención al cliente. LA MALA EDUCACION SE HA VUELTO ALGO NORMAL. YO TAMPOCO NACI EN ESTA VENEZUELA, ASI NO ERA MI GENTE, ASI NO ERA MI PAIS. QUE TRISTEZA.
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