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Retrato de un hombre bueno

Retrato de un hombre bueno

 

Por estos días y por obligaciones que el periodismo me impone menos veces que lo que deseo, visité a Armando Segnini en su apartamento para entrevistarlo en relación con la construcción de la avenida Intercomunal Cabimas-Lagunillas, y nuevamente pude vivir la satisfacción de reconocer a un hombre enteramente bueno.

La palabra que uso para describirlo es pequeña frente a su bonhomía, pero no agrego otros calificativos que describan su personalidad para no parecer adulante a la vista de terceros que no lo conozcan a él ni a mí. Por otra parte, él ya no está en las alturas de Lagoven ni yo soy empleado de ésta. Y es más, Lagoven no existe.

El asunto es que a mi llegada a su hogar, Armando me recibió con un abrazo. Iba a escribir “un afectuoso abrazo”, pero no es exacto. Afectuosidad no es la palabra que describe mejor al señor Segnini, sino bondad; la perspicacia de quien sabe a quién trata cada vez que se relaciona con otro. No fue un abrazo afectuoso, sino un abrazo filial. El que un padre da a su hijo cuando tiene tiempo que no lo ve. Ese es él, y es esa la conducta intuitiva que lo distingue y la razón por la que tanta gente lo quiere entrañablemente.

Traigo a cuento este sentimiento y lo hago público, porque contrasta con el comportamiento del hombre o mujer desconfiados e inseguros de sí mismos, y que entonces por duda y miedo se tornan escurridizos.

Acompañado por el cariño reposado de su esposa Elisa y con las maneras propias de un caballero, al concluir la entrevista Armando Segnini me ofreció un hasta luego dándome sus bendiciones extendidas a mi familia. ¡Que Dios lo bendiga a él! Su calidad humana y la semilla que ha sembrado será la mejor herencia que deje a sus hijos Atilio, Cristina, María Eugenia, Carmen, Ricardo y Carola.

 

 

Manuel Bermúdez Romero

 

 

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16 comentarios

Manuel Bermúdez Romero -

Amigo Guillermo, avisaré a tu tío Armando sobre estos mensajes de sus sobrinos y nietos. Saludos.

guilherme campos -

Muy emocionante leer esto!! Armando Segnini mi tio abuelo venezolano. Soy nieto de su hermana que ya faleció, Mamama carmencita! Vivo en brasil y todas las vezes que voy para Venezuela, una parada en Carascas en su Casa es Obligacion!!! Lo quiero mucho, y ahora a ustedes tbm, que lo quieren!![

saludos,

Guillermo.

Manuel Bermúdez Romero -

María Belén, enhorabuena. Ese abuelo debe habérselo enviado Dios. ¡Disfrútelo!

Saludos.

MariaBelenAlfonzoSegnini -

Ese es mi Abuelo! y lo amo y adoro! y es mi orgullo!

Jorge Blesa -

Gracias de nuevo Manuel, Sabias palabras que tomaré para mi día a día, al menos mentalmente. Yo vivo desde hace casi 7 años en Madrid y estoy a la orden igualmente. Cómo han cambiado las cosas. A veces pienso que es una pesadilla, pero no, simplemente es así.

Manuel Bermudez Romero -

Estimado Jorge, tienes razón, pero pensemos en que sí se repetirá. Sobre todo tú todavía joven, debes pensar en así ocurrirá, que hallarás en el camino otro grupo de personas tan bueno como el de Lagoven.

Y si no te parece posible, piensa en que tú mismo puedes construir ese mundo. El pensamiento positivo no lo podemos abandonar. Yo a mis sesenta ando mirando a ver qué puedo hacer para mantenerme activo profesional y laboralmente.

Cómo puedo olvidarme de ti. Creo que hicimos junto con Ernesto Linzalata un buen equipo de prensa, aparte -y esto es lo más importante- una muy buena y armoniosa relación grupal. Sin mucho ruido realizamos un buen trabajo por un corto espacio de tiempo. En días pasados me encontré con Ernesto en una de las estaciones del Metro.

Yo estoy regresando este próximo viernes 6 de noviembre a EE.UU. y allí continúo a la orden.

Cordiales saludos.
Manuel

Jorge Blesa -

Gracias Manuel por recordarnos a tan maravillosa PERSONA. Como me gustaría darle un abrazo personalmente. Desde lejos te digo que siempre estaré agradecido a Dios por haber trabajado varios años en Lagoven (la mejor entre las mejores) y haber conocido a la mejor gente. Cuanto más conozco de la vida, más lo ratifico. Lamentablemente esto no se repetirá, pero al menos lo viví.
Por cierto, espero no te hayas olivado de mi.

Manuel Bermudez Romero -

Hola Marianela. Claro que te recuerdo. Tendría que tener amnesia para no recordarte. No recibí tu comentario. A tu correo te envío mi dirección para que me lo vuelvas a enviar. Saludos.

Manuel
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Marianela Michelena -

Hola Manuel: ojala me recuerdes.
Te envie un comentario sobre este articulo que no se si recibiste. Me encantaria contactarte de nuevo.
Un abrazo.

Manuel Bermudez Romero -

Muchas gracias, saludos y mejores tiempos en el porvenir.

Jorge Zajia -

Manuel,
Siempre tu. Tan distinguido y auténtico.
Hermanazo,
Jorge Zajia

Manuel Bermudez Romero -

Hola Jorge:

Es exactamente así. No agrego comentarios del mismo corte para mantenerme apegado a la opinión expresada en mi suelto de arriba. Mas quienes lo conocen bien saben que estamos describiendo a Segnini tal cual es en su temperamento y que lo distingue. Cordiales saludos.

Manuel

Jorge Zajia -

Manuel,
Una nota corta, cortísima, que dice mucho,muchísimo, de un hombre grande, grandísimo.
Como tu, aprendí a querer a Armando expontaneamente y él ha valorado mucho la amistad de que me une eternamente a mi condisípulo de bachillerato en el San José de Los Teques , su sobrino José Antonio Alvarez Segnini.
Para Armando eso ha bastado y sobrado para regarme de cariño y darme su amistad por siempre.
Lo quiero y lo respeto profundamente...por sus dotes humanas , profesionales y gerenciales.
Jorge Zajia

Manuel Bermudez Romero -

Gracias a ustedes, Máximo y Aida. Sé que estoy en lo cierto y me lo van confirmando los mensajes que recibo. El anecdotario puede alimentarse, hay unas historias muy buenas.

Similares mensajes he recibido por fuera de la bitácora, enviados por Carlitas García, Arnaldo Salazar, Santos Gilarranz, América Ratto-Ciarlo (lo recibí reenviado por Julieta Prince) y Sonia Escalante de Jatem.

Saludos.
Manuel

Aida Bermudez -

Has expresado lo que todos sentimos por Armando. Fuimos vecinos en los Campos y son a~os de conocerlos a ambos. Tenemos un sentimiento mutuo hacia el y su esposa. Hoy dia
hay poquisimas personas que inspiren ese sentimiento.

MAXIMO RANGEL -

Totalmente de acuerdo. Se podría escribir un anecdotario hasta de las "pruebas" que armaban algunos trabajadores para ver si su memoria para recordar los nombres era sincera o pura pose. "Vamos a cambiarnos los cascos a ver si nos reconoce": es una de las m{a comentadas. "¡Caramba, qué les pasó a ustedes, que tienen los cascos cambiados!", comentó el recordado Gerente. A don Armando suelo encontrarlo en el centro comercial que frecuentamos, y sigue siendo no el mismo de antes, sino mejor aún, el amigo de siempre, que no deja de saludarme preguntándome afectuosamente por mi salud algo resentida.... Un hombre bueno y un ciudadano ejemplar.
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