Blogia
Contextos

Un hombre de aceite

Un hombre de aceite

 

La creciente actividad de la producción editorial venezolana se percibe en por lo menos dos factores, el buen número de libros que se está editando, y la existencia y sostenimiento de la revista de distribución gratuita “El Librero” y de su página web. El número de libros que se está imprimiendo y su alto costo, obligan a ser cuidadosos en las elecciones que se hagan. Por ello la reseña bibliográfica que se ofrece a continuación.

Un hombre de aceite, del escritor y ex profesor universitario José Balza, es una novela corta que se nos ofrece como fábula, y lo es seguramente, pero está montada en la dramática realidad de nuestra indolencia cotidiana que si no la modificamos nos hará desaparecer como país. Recomiendo su lectura porque la obra pudiera estar escondida en lo que describo como una avalancha librera.

Contiene el libro una trama bien concebida e inserta en un pasado petrolero reciente del que no muchos lograron captar sus interioridades, y que Balza, “dateado” o por analítica inferencia que se descubre muy aguda y meticulosa, despliega en detalles de intimidades que evidentemente fueron creadas por su pluma, pero que -por certera y aparente intencionalidad- se aproximan a lo que fue una sociedad que en algunos escenarios vivió apariencias y malevolencias que él describe literariamente y nos han traído al borde del precipicio conducida ahora por un trastornado mental.

En esa última apreciación sobre la “descripción literaria”, hay otro valor en la obra Un hombre de aceite. Y es el siguiente: la abundante cuentística venezolana de los últimos tiempos se regodea persistentemente en el yo de varios autores; en sus fantasías hermosas o zonzas; en mundos maravillosos o irrelevantes existentes en sus mentes, y menos en la dolorosa realidad humana, social, laboral y existencial que nos golpea duramente y que es una veta que llama a la creatividad para concebir literatura que forme el carácter de la nacionalidad o deje memoria para la historia. Creo que Balza ha logrado el objetivo y le ha añadido el atractivo  que el buen verbo constituye.

Buen verbo, se afirma, porque el tejido de esta novela publicada por bid & co.editor provoca una segunda lectura, no necesariamente por el placer de releer una trama bien organizada, pero sí para escudriñar las claves de la redacción de Balza.

Es decir, porque el propósito de sentarse a redactar siempre remueve el explicable temor de enfrentarse a la llamada cuartilla en blanco para colmarla con el arte de escribir cuando se le quiere hacer literariamente. Es la creatividad, ejercitada en las páginas del libro por un reconocido maestro que proporciona el estímulo para recrearse en las posibilidades expresivas que nos da el idioma.

 

Manuel Bermúdez Romero

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres