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No es Cuba, son los Castro

No es Cuba, son los Castro

 

No es escozor lo que da, sino coraje, que el cerebro del sistema de la asesina represión castrista esté en Venezuela dizque para resolver la crisis causada por la escasez de electricidad.

El embustero y manipulador mayor habla de “piquiña” para dárselas de popular y quiere hacer creer a la nación que escuchar hablar de Cuba causa resquemor a los venezolanos que se le oponen, como si la muy querida isla antillana y su población -dolorosamente escarnecida por el castrocomunismo- fuesen responsables de que él esté entregado a Fidel, a quien considera su padre ideológico.

No es Cuba, son los hermanos Castro y sus secuaces, como Ramiro Valdés Menéndez, a quienes se detesta, puesto que parasitan Venezuela con el visto bueno del Presidente de la República más vendepatria de la historia nacional.

Frente a la invasión castrista que está en marcha desde hace tiempo, la oposición unida ha de salirle al paso con un documento de protesta que recopile el historial siniestro de los hermanos Castro, del Che Guevara y Valdés Menéndez como cabecillas de una era cubiche de exterminio de quienes disentían; tema fundado en libertad y opresión y del cual existe bibliografía abundante y testimonios como el impreso en el extenso libro Contra toda esperanza del poeta Armando Valladares, un funcionario de nivel en el Ministerio de Cultura que estuvo preso y torturado durante veintidós años porque, según dejó sentado en la obra citada, comentó en su ambiente de trabajo en La Habana el leve desacuerdo que empezaba a sentir frente a la dirección que imprimía Fidel Castro a su gobierno revolucionario, y fue denunciado -Valladares- por los “sapos” (infidentes) con los que siempre cuentan los regímenes de terror.

Los estudiantes, los grupos sociales que luchan por el rescate del país, los partidos políticos unidos deben denunciar ante la opinión pública nacional y en los organismos internacionales correspondientes, la invasión de que está siendo objeto Venezuela en un proceso de entrega facilitado desde la Presidencia de la República y por  algunos miembros prominentes de su entorno antipatriótico.

Por otra parte, los pocos medios de comunicación independientes escritos y audiovisuales que quedan en Venezuela, deben disponerse para que al instante en que se reciban despachos informativos gubernamentales relacionados con la dirección en que se quiere conducir el país, se salga inmediatamente en la búsqueda de la opinión opositora para impedir ser utilizados como mensajeros propagandísticos del gobierno y permitir al lector tener el balance que permita estar casi al unísono enterado de las diversas visiones encontradas que existen sobre la realidad venezolana.

Esta es una práctica perfectamente cónsona con la ética periodística y con la información plural, sobre todo cuando no hay comunicador social, que esté en la noticia, que desconozca el carácter extremistamente sectario de la política informativa del gobierno de la chaveburguesía, su intención predominante no para la divulgación, sino para la ideologización y, sobre todo, sabiendo que el gobierno lo encabeza un mentiroso patológico; mitomanía de la que hay prueba abundante para el debate esclarecedor y para la búsqueda de salidas democráticas que nos liberen cuanto antes de la autocracia y corruptela que su nombre y apellido encarnan.

 

Manuel Bermúdez Romero

 

 

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4 comentarios

Manuel Bermúdez Romero -

Hola Mariela, creo que es un buen momento para las definiciones incluso profesionales, teniendo como abanderado de ese proceso al Colegio Nacional de Periodistas.

Desde hace tiempo estoy convencido de que tenemos que examinar nuestro papel en todos los ámbitos de la comunicación social (prensa, relaciones públicas y publicidad).

A la libertad de prensa y a la ética implícita difícilmente se les permite ser absolutas en ninguna parte del globo, mas no podemos perder lo que hayamos avanzado con todo y sus defectos.

Siempre habrá quien quiera imponernos pautas o pareceres que modifiquen la verdad o permitan sólo que ésta se dé a medias mediante informaciones apenas convenientes, pero habrá que hacerse sentir con criterio profesional y la disposición para defender el derecho a la libre expresión del pensamiento para darle voz a quienes no la tienen y se les escamotea o para sencillamente disentir cuando así lo consideremos vital.

A mí me ha resultado lamentable que incluso en ambientes afectos en los que uno presume que predomina la rectitud, se quiera suponer lógico que los medios de comunicación del Estado tienen que estar en función exclusiva del gobierno de turno y de sus intereses, y no en favor de todos quienes integramos la nación y así de los ciudadanos y su bienestar. O que como periodista tenga que atender a pie juntillas al interés comercial de un dueño de medio de comunicación que con su conducta perjudique el país porque solamente está mirando por ángulo que a su bolsillo le conviene.

Dicho de otro modo, como el Estado me paga, o soy el empleado del empresario equis, yo tengo que sirvirle como a un robot que no tiene o no hace evaluaciones de ningún corte distintas a las que se le introdujeron al ser programado.

Resumo, si la libertad está en efecto lejos de las fronteras venezolanas, tenemos que luchar por restituirla y ponerla al servicio no de la oposición ni del gobierno, sino del progreso que el país se merece y la población reclama. Sé que en la realidad venezolana actual tiene riesgos, pero tendrán que correrlos sobre todo quienes están en el periodismo activo.

Recibe un abrazo y mi solidaridad.

Mariela Díaz Romero -

Querido Manuel: también yo comparto tu opinión... Quizás en lo que difiero es en la imposibilidad, como comunicadores sociales, de disponernos al instante en que se reciban despachos informativos gubernamentales... por qué? Porque simplemente el sectarismo es abismal, y el punto es que los medios, como tú los llamas, independientes, no tienen acceso a la información gubernamental. Es un amplio tema de discusiòn, y lo más grave es que su efecto es letal y de largo alcance. Como dice Mirabal González creo que la libertad está lejos de las fronteras venezolanas. Por los momentos, los venezolanos vivimos una especie de archipiélago Gulag sólo que rociado de petróleo. Un abrazo desde Caracas.
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Manuel Bermúdez Romero -

No podemos ser sino nosotros los venezolanos quienes salgamos al paso al camino de miseria por el que el chavecismo quiere conducir Venezuela.

Quedo agradecido por su comentario. Y le pido la divulgación de este artículo entre quienes usted considere interesados en el tema.

Ernesto Mirabal González -

Estoy en pleno acuerdo con casa una de tus palabras y admiro el valor que demuestras al lanzar esta condena contra el peligroso régimen de Chavez. No permitan, venezolanos, no permitan por ningún concepto que ese hombre haga con ustedes lo que los Castro le hicieron a Cuba. Se los dice y advierte un cubano que encontró la libertad, desafortunadamente, fuera de su amada Cuba. Un abrazo, Manuel.
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