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Contextos

CLASE

 

Según se le mire, varias pueden ser las conclusiones que se extraigan del error de apreciación que arrebató al pitcher Armando Galarraga la ejecución de un juego perfecto. Mas pareciera que lo más relevante de la errónea decisión tomada por el umpire de primera Jim Joyce, fue la actuación educada tanto de él como del pelotero. El primero reconoció su error de inmediato al ver la reproducción de la acción, Galarraga aceptó cordialmente las excusas del árbitro. En un ambiente global de desplantes, arrebatones, caradurIsmo, altanería y provocación permanente, la compostura de Galarraga y Joyce ha sido una lección de clase, de altura y hasta de esperanza en que todo puede cambiar.

Manuel Bermúdez Romero

 

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