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LUIS MARCANO COELLO

LUIS MARCANO COELLO

Nosotros sembramos el petróleo

 

El aporte de la industria petrolera transnacional y nacionalizada al desarrollo agrario de Venezuela fue grande y continúa contribuyendo con el beneficio que hoy proporcionan organizaciones existentes que vienen a ser sus  hijos y nietos.

La afirmación la hace sin mucho énfasis Luis Marcano Coello. Lo dice con la voz apaciguada que siempre debe haber tenido, pero que se eleva por el conocimiento que del tema obtuvo durante su experiencia como director del Servicio Shell para el Agricultor y luego de Fusagri, así como igualmente por su formación de especialista.

Ingeniero agrónomo de la Universidad Central de Venezuela y doctorado en genética, patología vegetal y citología de la Universidad de Cornell, el doctor Marcano es una respetada autoridad en materia agrícola que todavía conserva sonoridad entre los conocedores, no obstante su voz rumorosa.

 

Dedicados al desarrollo agrícola

 

Como testigo del aporte al desarrollo agrícola realizado entre los años 1952 y 1971 por el Servicio Shell para el Agricultor -la primera organización privada venezolana que se dedicó al estímulo de esa actividad productiva-, Marcano Coello recuerda que la organización se crea en un momento en el que se conjugan dos factores: el hecho de que la petrolera angloholandesa estaba logrando muy buenos resultados, y el interés que tiene la empresa en adelantar una acción que reflejase el interés de Shell por el desarrollo de la sociedad venezolana. Y así, después de muchas consultas a expertos internacionales y nacionales para seleccionar el renglón de desarrollo que se considerase de mayor beneficio, se procede a apoyar el área agrícola.

La idea inicial de respaldar la agricultura provino de un gerente de Relaciones Públicas, el mexicano-inglés Ernesto Branch, a quien el entrevistado describe como “un hombre de una cabeza muy amplia”, y quien contó con el apoyo que a su planteamiento le dio José Giacopini Zárraga, quien debía ser entonces asesor de la directiva de la empresa. Entre Branch y Giacopini desarrollaron las bases de lo que se proponían en ese campo.

Cuenta que el proyecto se materializó a través de la creación posterior de un grupo de especialistas que encabezó Mauricio Báez, el primer director del servicio, un ingeniero agrónomo quien junto con el subdirector, su colega Víctor Ponte, diseñó el plan. Y da como dato que Báez y Ponte integraron la primera promoción de ingenieros agrónomos de Venezuela egresados de  la UCV, y entre los dos impulsaron el Servicio Shell para el Agricultor como grupo integrado a Shell, pero administrado sin intereses de lucro.

La orientación que estableció el servicio era de ayuda directa a los agricultores, pequeños, medianos y grandes con énfasis en los dos primeros, sin desatender a los grandes si solicitaban el apoyo. Y para ello se reclutó a varios ingenieros agrónomos adiestrados para ese específico fin, a quienes se les incorporó a un proceso de formación técnica que duró ocho años, pero que se hizo sobre la marcha y permitió empezar a dar apoyo desde el primer día con asidero en un análisis que se hizo respecto a las necesidades de los agricultores de Aragua, donde estaba ubicado el servicio. Fue una gestión que incluía la extensión agrícola, una actividad que está dedicada a mejorar la vida social y la condición del campesino paralelamente con la asesoría especializada de labor en el campo.

—Era un grupo pequeño con mucho empeño y mística y sus integrantes veíamos la organización que se había conformado como si fuera propia, y además nos empeñábamos en hacer, teniendo a la cabeza al doctor Báez.

 

En Cagua se abrió el surco

Afirma que la gestión comenzó con una organización de seis departamentos: agronomía, entomología, fitopatología, ingeniería agrícola, suelos e información y publicaciones. Y el primer aspecto en el que se empieza a asesorar a los agricultores es en el manejo de los cultivos extensivos (maíz y caña de azúcar) que eran los que en Cagua, exactamente donde se estableció la sede del Servicio Shell para el Agricultor, se cultivaban con preferencia.

—El departamento de agronomía tenía una sección que se ocupó de la orientación en control de malezas y comenzó por el buen uso de la escardilla hasta introducir los productos químicos de aplicación en la agricultura, recuerda.

Inducido por una pregunta, explicó que la entomología está dirigida al control de los insectos, la fitopatología aborda las enfermedades de las plantas, la ingeniería agrícola el diseño de sembradíos, riego, drenaje, y la mecanización, mientras suelos se ocupa de enseñar a darle el mejor uso a éstos según las características de las parcelas de cada agricultor.

Sobre el departamento de información y publicaciones recordó que quien primero lo encabezó fue el español Antonio Luna Roldán. Las funciones de ese departamento fueron las que son evidentes, pero destacó que adicionalmente realizó una labor de soporte al adiestramiento a través de la publicación mensual Noticias Agrícolas, un boletín que circulaba en todo el país entre grupos de interés a los que Marcano Coello denomina “la clientela”. Cree recordar que el tiraje era de cinco mil ejemplares y añadió que ese departamento producía documentales instructivos y a cada uno se le identificaba con el título temático correspondiente.

Observó que el único venezolano de ese grupo inicial de jefes de departamento, era Carlos Rojas Gómez, igualmente miembro de la primera promoción de ingenieros agrónomos de la UCV, y precisó:

—Los restantes jefes de departamento fueron extranjeros contratados porque en Venezuela no había entonces más de cien ingenieros agrónomos, y la compañía comprendió que no iba a ser conveniente satisfacer las necesidades del Servicio Shell para el Agricultor escamoteándole profesionales a la UCV.

 

Formación agrícola perdurable

Explicó que esos expertos se contrataron por tres años renovables por otros tres, y entre sus primeras obligaciones estaba adiestrar a los venezolanos que los iban a reemplazar, lo cual se cumplió perfectamente con una capacitación de primera complementada con estudios en las mejores universidades en Inglaterra y los Estados Unidos.

De modo que cuando transcurrieron esos seis años, el producto fue la constitución de un grupo de trabajo conformado por venezolanos competentes y reconocidos en sus especialidades, entre quienes figuraron Gabriel Machado, Federico Dao, Ernesto Orestes y Luis Bascones. Ese propósito formativo se planificó de una forma precisa y clara y después prosiguió con la educación de todo el personal.

—Todo el agrónomo que ingresaba al Servicio Shell para el Agricultor, destaca Marcano Coello, sabía que al cumplir dos años de trabajo tenía derecho a estudios a nivel de postgrado. Y a través de ese mecanismo se formaron más de sesenta profesionales con nivel de doctorado que luego por rotación natural pasaron a nutrir las escuelas de agronomía de las universidades nacionales.

—El promovido por el Servicio Shell para el Agricultor, aseguró, fue el primer programa de postgrado que en la especialidad existió en Venezuela, pero que, por supuesto, estuvo restringido a nuestros objetivos. Y evidentemente ese logro nos da otra medida del aporte petrolero dispuesto para el área agrícola, ya que no fue solamente mediante el apoyo directo al agricultor, sino también en la formación de los especialistas que irradiaron su conocimiento a lo largo del país.

 

Fusagri amplía el servicio

Veinte años después de que el Servicio Shell para el Agricultor desde Cagua había progresado con sus propósitos y había extendido con éxito su asesoría gratuita hasta el Zulia y Falcón, en pleno florecimiento de su funcionamiento y excelentes resultados, y siendo una organización reconocida, Shell comunica a Luis Marcano Coello que se ha decidido transformarlo.

—Esa transformación seguramente había sido prevista, advierte, pero yo la desconocía, y consistía en darle independencia de funcionamiento deshaciendo completamente la dependencia de Shell. La compañía había impulsado el servicio hasta darle vuelo, y consideró que era tiempo de que continuara su desarrollo autónomamente. Y así fue como creamos la Fundación Servicio para el Agricultor (Fusagri), vigente hasta hoy.

En sustitución del doctor Carlos Mendoza Goiticoa y dos años antes de esa decisión de cambio, Marcano había sido nombrado presidente de la Fundación Shell, de la cual dependía directamente el Servicio Shell para el Agricultor como una de sus divisiones, y sorprendido por la decisión, llegó a preguntarse si era que a él lo habían llevado a ese nivel para que destruyera el servicio.

—Pero luego entendí el propósito y, como además de ser presidente de la Fundación Shell, era miembro del directorio de la Fundación Mendoza, la primera persona con la que consulté el asunto fue con Eugenio Mendoza. Llegamos a la conclusión de que el Servicio Shell para el Agricultor, al cual en 1955 yo había ingresado como subdirector al fallecer Víctor Ponte, había creado las bases y formado a un grupo de venezolanos que era capaz de asumir la responsabilidad de un modo independiente.

Las vinculaciones nacionales e internacionales obtenidas por Luis Marcano Coello desde el Servicio Shell para el Agricultor y desde la Fundación Shell con organismos especializados y con entes promotores del desarrollo, como la Fundación Ford, la Fundación Rockefeller, entre otras, relacionadas a su vez con la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y el Banco Mundial, permitieron la continuidad del patrocinio del servicio para proseguir dando gratuitamente asesoría a los agricultores y promoviendo el desarrollo del sector.

—A partir de 1972 cuando Fusagri sustituye al Servicio Shell para el Agricultor, adelantamos desarrollos puntuales en todo el país, algunos de los cuales no permanecieron mucho tiempo bajo nuestra dirección, pero dejaron una experiencia que hoy la aplican otros grupos como lo son los cultivadores de cítricos de Montalbán, en el estado Carabobo.

—Así, del mismo modo, realizamos conjuntamente con la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), tareas dirigidas al desarrollo del arroz, de otros cultivos y de la cría de ganado en la isla de Guara, en el delta del Orinoco, una actividad cuyo fundador fue Eddie Ramírez, posteriormente presidente de Palmaven, filial de Petróleos de Venezuela.

 

Los hijos y nietos

Precisado el doctor Marcano Coello en relación con los aportes concretos en beneficio directo del campesinado y la población, promovidos por el Servicio Shell para el Agricultor y que hayan dejado constancia imborrable de su contribución, confía que no guarda memoria fresca al momento de la entrevista, pero puso dos ejemplos de ello:

—Mire, uno de los efectos directos del Servicio Shell para el Agricultor fue la expansión del cultivo de las hortalizas en Venezuela. Cuando empezamos el programa hicimos mucho énfasis en las hortalizas porque había horticultores alrededor de Cagua, y a través de esa enseñanza inicial se proyectó a otras regiones ese conocimiento específico, y así el cultivo. Si los mayores tienen memoria, recordarán que hace treinta, cuarenta años las hortalizas eran un lujo entre nosotros. Hoy las hortalizas están en todas partes y ha sido por el efecto de nuestro trabajo, aunque probablemente no lo conozca más nadie excepto quienes allí estuvimos y yo. Por otra parte, para balancearse con Shell, otras petroleras iniciaron actividades similares de beneficio para el agricultor, como lo constituyeron los créditos agropecuarios adelantados durante un tiempo por Creole.

—Le doy otro detalle del mismo orden. Nosotros impulsamos la generalización del uso de fertilizantes, que antes resultaba ser una novedad. Y le pongo como prueba que demuestra su poco uso previo, el hecho de que cuando empecé a trabajar como ingeniero agrónomo y viajaba a Portuguesa, conocí a un señor que era agente agrícola del Ministerio de Agricultura y Cría en la población de Agua Blanca. Era una persona joven y entusiasta que por primera vez fertilizó las siembras de arroz con sulfato de amonio. Ese fue Concepción Quijada, mejor conocido como Concho Quijada. Él le regalaba el producto a los cultivadores quienes -impresionados por los resultados- al fertilizante que les suministraba empezaron a llamarlo “la sal de Concho”. Esa fue la primera vez que se utilizó fertilizante químico y fue hacia el final de los años 40. Paralelamente con esos avances trajimos variedades que no existían en el país e introdujimos el mejoramiento del riego y el uso de herbicidas.

—Pero todavía más importante que esas dos demostraciones, agrega, son los hijos y nietos que procreó el Servicio Shell para el Agricultor. Uno de sus hijos es precisamente Fusagri, aún en actividad y de la que ya he hablado. Luego Fusagri dio apoyo institucional a la Fundación Colegio Experimental de Agricultura Mundo Unido Simón Bolívar (Fundacea) y a la Fundación para la Conservación de los Árboles (Fundárbol), con las que se ha integrado un triángulo operativo estratégico para el desarrollo agropecuario nacional con objetivos que son complementarios de la obra de Fusagri.

Fundacea es una institución educativa perteneciente a la red de Colegios del Mundo Unidos. Dice Marcano que esa es una institución donde “se enseña a hacer la agricultura”, donde se aseguran de que cada día todos los alumnos pasen parte de su tiempo labrando la tierra, cuidando a los animales y aprendiendo la importancia que tiene el mantenimiento de registros administrativos detallados. La institución venezolana afiliada se denomina Colegio del Mundo Unido de Agricultura Simón Bolívar, y además de ser el único que ofrece un título técnico superior universitario, es de carácter internacional. Está ubicado en la población de Pedraza, en el estado Barinas.

Fundárbol, también relacionada directamente con la actividad agrícola, se orienta a la defensa del ambiente a través de programas que están dirigidos a propiciar actitudes que favorezcan la protección y conservación de los árboles. El propósito incluye el fomento de la arborización urbana y el desarrollo de actitudes proclives al cultivo del paisajismo.

Hacia el final de la conversación se le informa al entrevistado que, editado por el diario TalCual, el docente e investigador Carlos Machado Allison publicó un libro titulado La Alternativa Agrícola, y en una entrevista que le hicieron aseguró que “el petróleo sí se sembró”, afirmación que el doctor Marcano Coello respaldó con este comentario:

—Es que lo que nosotros hicimos y yo todavía hago, fue sencillamente sembrar el petróleo. Yo no era sino una persona, pero fue notable lo que todos hicimos por la agricultura.

 

La otra prole

 

Al igual que como lo ha hecho el Servicio Shell para el Agricultor, el doctor Luis Marcano Coello ha dado origen a hijos y nietos y, además, bisnietos. Algunos de ellos viven con él en Santa Marta, no en Colombia, sino en Caracas.

Él tiene 87 años que se le notan cuando camina, pero no así en su tez ni en mayor pérdida de la memoria. Vive rodeado algunos de los miembros de su numerosa familia en una casa de sombreado patio que está a la vera de la baja serranía rocosa que bordea la urbanización donde se ha puesto en reposo para disfrutar la buena vida que le queda vivir.

Entre sus tesoros resguarda allí su experiencia y el conocimiento agronómico que lo hicieron una autoridad en la materia. Se entretiene en la carpintería “que aprendí con un hermano mayor que era un curioso”, y es obvio que se divierte siendo miembro de una agrupación musical bautizada “Navidad en familia” que dos de sus hijos, mujer y hombre y músicos de carrera, fundaron incorporando en la parranda hacia el final de cada año a un buen número de parientes.

Cuando nos despedimos lo dejamos rodeado por el amor de su señora Josefina y de su hija, la pianista Clara Marcano, e influido así por los efectos regocijantes despertados por la conversa musical que originó la presencia de la ejecutante.

 

 

Manuel Bermúdez Romero

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11 comentarios

juan carlos annunziata (Ex PDVSA) -

emocionante leer sobre la Fundacion Fusagri, es una demostracion que si se sembro el petroleo en venezuela, quieran o no reconocer los aportes que hicieron las transnacionales en favor de la agricultura debemos agradecer a estas empresas la cantidad de buenos profecionales que formaron para este pais.

Pascual -

Saludos don Manuel, me gusto su articulo. Ojala puedas seguir publicando articulos como este, de gente que dentro de la industria petrolera, hizo aportes valiosos al desarrollo nacional, eso para el conocimiento de las nuevas generaciones y de algunas no tan nuevas, pero que parecen olvidarlo todo. Lamento decirlo, pero el mal parece estar en la dirigencia política que nos ha tocado desde siempre. Con su anuencia me tomo la libertad de ponerlo a circular.

Carlitas García -

Saludos y como siempre gracias Manuel, que en tu Blog u otros medios puedas seguir divulgando estas historias tan ejemplares y que nadie podrá borrar, estoy segura que serán estimulantes para algunos venezolanos que seguirán el camino de Marcano Coello y otros como él.

Manuel Bermudez Romero -

Colega José Rosario Delgado González, gracias por sus comentarios y por la información que aporta en relación con la contribución de Fusagri y Shell con los inicios del periodismo científico.

José Rosario Delgado González -

Muy interesante la entrevista al doctor Luis Marcano Coello, a quien tengo el gusto de conocer por estar él enraizado en Maracay y Aragua; además, soy amigo de una de sus hijas, la vocalista y coralista profesora Carolina Marcano.
Sin embargo, quiero decirles que conocí y conozco Fusagri desde sus inicios con Shell y fue su Departamento de Información y Publicaciones la génesis de lo que conocemos hoy como periodismo científico, porque no sólo publicaba los proyectos de investigación y sus resultados, sino que inició la desarrollo de la divulgación periodística empleando periodistas egresados universitarios para darles contenido y profundidad a los temas tratados.
De modo, pues, que los felicito y esa entrevista, que no había leído antes, debe ser propagada en diferentes medios para que la gente sepa que sí hemos sembrado el petróleo.
Complacido, José Rosario Delgado.
Periodista CNP: 3003 C.I: 3.204.943
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Manuel Bermúdez Romero -

De su afirmación no hay ninguna duda. Aportes directos para el aprendizaje del pequeño y mediano agricultor, y también en el mejoramiento docente de las escuelas de agronomía nacionales. Aparte de que dio origen a organismos de desarrollo agrícola todavía vigentes y actuantes.

Ing. Agr. Americo Vasquez -

Se sembrrò el petroleo y se realizaron muchas experiencias en el campo agronomico, las cuales en los actuales momentos los que llevan la politica agricola del pais desconocen por ignorancia, la generacion del Dr. Marcano Coello aporto mucho al pais.

Manuel Bermúdez Romero -

Señor Vivas:

Imagino que el doctor Marcano Coello estará contento por su comentario, aparte de que usted mismo debe sentirse orgulloso de haber pertenecido a Fusagri. Cordiales saludos.

Luis E. Vivas C -

Pertenecí a la familia FUSAGRI en los años años 70 y 80,entre allí en el año 1978 como aprendíz en el laboratorio de fitopatología y luego en el año 1982 entre como Ing Agronómo fundando el laboratorio de cultivo de tejidos con el Dr. Martinez Guarda, fue mi escuela, felicito al Dr. Marcano Coello por hacernos recordar que sí se hizó la siembra del petroleo en Venezuela

Manuel Bermudez Romero -

Gracias Luis. Esperemos que no lo hagan y que cojan modelo. Saludos.

Luis F. Paiva -

Felicitaciones Manuel, siguenos mostrando venezolanos de excepcion. Se sembro el petroleo, solo esperamos que ahora no se talen los arboles
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