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El frenazo del Metro

El frenazo del Metro

Es tan cotidiana la chapucería del gobierno chavoburgués que causa desconcierto saber que todavía hay quien lo aplauda.

Lo del Metro se venía venir. Hace un año y cinco meses escribimos sobre el tema, pero entonces todavía el pueblo creía en el Presidente.

Muy aparte de la gravedad que encierra su casi paralización para la población obrero-trabajadora de Caracas y sus contornos, el Metro aportaría abundante contenido a quien desee escribir o filmar cortos de humor negro.

En tal sentido ha de saberse que desde hace unos años en los espacios del Metro todo es socialista: las llamadas al orden, ceder el paso, brindar asiento a un anciano o a una señora embarazada, circular en las escaleras por nuestra derecha.

Es decir, la bondad y las buenas costumbres no son ahora propias de personas educadas de cualquier ideología, sino condición cívica exclusiva de los socialistas, según se desprende de la publicidad que allí se divulga.

Publicidad dañina y en extremo e irrespetuosa del valor de los bienes públicos pues, entre otros sinsentidos, ha pintado algunos trenes de rojo, violentando los colores identificativos de la imagen de ese servicio de transporte.

Es que en los cerebros revolucionarios los inanimados vagones ahora son también socialistas. Los trenes tomaron la decisión de abandonar el capitalismo para sumarse a la revolución bonita que todo lo destruye y cambiaron de color.

Igualmente, ahora dentro de cada tren hay espacios pintados de azul que están reservados para personas de la tercera edad y para otros pasajeros impedidos. Es decir, la amabilidad que en el Metro original surgía espontánea porque el grato ambiente, la holgura, la comodidad, el arribo puntual de las unidades y la apropiada música instrumental inducían a la cortesía, la revolución la decretó con un área de asientos de azul intenso.

Lo frustrante del detalle es que esa preferencia decretada nadie la observa, porque… ¿quién puede prestarle atención al prójimo discapacitado si resulta que lograr meterse en el vagón obliga a someterse a un aluvión de empujones, y es un milagro conseguir asiento libre después de que se logra entrar?

Total, el Metro de Caracas, el que -según engañosa publicidad- marcha con sus motores a “toda revolución”, pegó un frenazo.

Olvidaron los ideólogos tragicómicos del chavecismo una verdad publicitaria contundente. La que anunciaba que el Metro era “La gran solución para Caracas”.

Lo dejaron echar a perder por falta de gerencia, de mantenimiento y por desinversión, mientras se firman veinte convenios de cooperación con Cuba por un monto de 34 mil 382 millones de dólares como continuación de la ruina a la que lleva a los venezolanos el gobierno manirroto del Socialismo del Siglo XXI.

Quien subvierte es el gobierno permitiendo el deterioro del Metro porque afecta la vida y la economía de los caraqueños más pobres.

 

 

Manuel Bermúdez Romero

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3 comentarios

Manuel Bermúdez Romero -

LA GENTE Y EL CENTÍMETRO

Respondo a Inma y a Luis:

Es lamentable que se tenga que destruir organizaciones de servicio bien fundadas y administradas que funcionaban, y empresas privadas productivas, para que la gente pueda comprender que este es un pésimo gobierno.

Lo del Metro de Maracaibo, es una burla, como casi todo lo que el chavecimos ha intentando hacer. Y los zulianos con su afilado sentido burlesco de la vida, no le pudo poner mejor nombre: EL CENTÍMETRO.

Me explicaron que el nombre se origina porque es tan corto que no le cabe llamarlo Metro de Maracaibo.

Saludos.
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LUIS VILLASMIL -

Tambien entrará en la lista de recuperación así como el "centímetro" de Maracaibo

Inma Cuevas -

Que tristeza este frenazo, pero claro si la idea es que nosotros aca somos independientes, que importa seguir las normas internacionales del sistema metro, educar al usuario y/o al personal para que siga la conducta que a la final es en beneficio de todos , pero eso no lo entendemos ahorita lo que importa es que el sistema persista y para ello debemos hasta cambiar los colores normativos de los vagones para que no se nos olvide que esto llego para quedarse, pero al final querido amigo como esta dicho, es el pueblo el que decide los gobiernos que tiene y/o cada pueblo tiene el gobernante que se merece, esperemos que este frenazo que es una causa mas del efecto que todos conocemos, siga despertando poco a poco el deseo de un nuevo amanecer y un Pais que sepamos valorar todo lo que nos ofrece en la inmensidad de sus bondades y sus riquezas naturales.
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