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Política del odio

Política del odio

Como era previsible, la Asamblea Nacional se ha convertido en el escenario donde abiertamente se muestra el feo deterioro del pensamiento venezolano, tanto gubernamental como opositor.

Con  excepciones, cada intervención televisada exhibe que el criterio que pareciera entre los diputados medir el conocimiento y la capacidad expositiva, está fundado en quién grita más y aporta menos al debate de cada tema.

La gritería llega a tantos decibelios y son tan numerosos los gritones que deberían eliminarse los micrófonos para reducir el tormento.

El primer lugar como modelo más representativo del grito y la vaciedad de contenido en el discurso, se lo debe estar disputando una dama del PSUV, la joven Blanca Eekhout, quien resalta espacialmente pues, aparte de tener apostura, está en lo alto de la curul que corresponde a la segunda vicepresidencia de la Asamblea Nacional.

Al grito innecesario, esta vocera de concentrado pensamiento chavecista agrega el odio que pone a sus intervenciones a ratos ahogadas por visible encono, más que por la emoción que buen criterio y verbo conjugados originan. Las más frecuentes “flores de su saber” dirigidas a la bancada opositora, pero cuidándose de no nombrar a nadie en particular, han sido entre otras:

Asesinos, hipócritas, golpistas, nazistas, fascistas, falsos, represores, mentirosos.

Son términos que grita sin más material que el escándalo, aparte de otras expresiones contentivas de descabellados señalamientos, como suponer que es mácula pertenecer al mundo de la bolsa de valores, de la banca o de las finanzas nacionales o internacionales.

En la red -YouTube- ella está dejando prueba extensa de su corrosivo lenguaje desbordado de epítetos, mientras sus correligionarios aplauden.

Es inevitable que al oír a Blanca Eekhout -ex ministra de Comunicación e Información-  y a otros gritones sin mensaje ni contundencia argumental, diputados de todos los colores políticos, vengan a la mente, como remanso, las voces venezolanas de verdaderos tribunos, como Manuel Alfredo Rodríguez, Jóvito Villalba, Domingo Alberto Rangel, Miguel Ángel Burelli Rivas,  José Rodríguez Iturbe y, por supuesto, la gracia pícara del inolvidable Andrés Eloy Blanco y su eterna lección poética de integradora civilidad.

 

                                         Por mí, ni un odio, hijo mío,

                                         ni un solo rencor por mí,

                                         no derramar ni la sangre

                                         que cabe en un colibrí,

                                         ni andar cobrándole al hijo

                                         la cuenta de un padre ruin.

 

Manuel Bermúdez Romero

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4 comentarios

Juan José Herrera V. -

Apreciado Don Manuel,

Coincido igualmente con los demás señores que opinan en este foro. Pero oímos de los chavistas el grito de sin razón que penosamente pasaran a la historia como un archivo de lo grosero que fue una época que creíamos superada en el tiempo.
Nunca se le ha debido dar cabida a gente sin moral a una legislatura que regula y supuestamente protege al pueblo venezolano. Esto es una muestra del populismo barato a que nos quiere acostumbra este régimen. Su mas ferviente vocero es Carlos Escarrá y ahora esta mujer que se le subieron los humos del poder a su atolondrada cabeza.

Manuel Bermúdez Romero -

Amigo Pascual, coincido con el planteamiento.

Otras veces he comentado que -entre nosotros- una buena medida de que alguien lo está haciendo bien, es que se le llene de insultos anónimamente. Me refiero al remate de su comentario:"en el futuro los halagos sean insultos y viceversa". Agrego que, sobre todo cuando se hace anónimante, porque reflejan que quien descalifica no se descubre porque sabe que miente, aparte de que debe tener rabo de paja y por eso se oculta. La víctima actual o quizá la favorecida, en línea con lo que planteo,es María Corina Machado.

La red está llena de burlas, ironías y calumnias contra ella. Los autores no se dan cuenta que están promoviendo el afecto que por diputada pueda estar creciendo, o la solidaridad que despierta.

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Pascual -

Bueno don Manuel: La carga de adjetivos descalificadores es tan abundante que ya hasta su valor insultante estan perdiendo los mismos, alguna gente ya lo ve hasta con gracia, ojala no lleguemos al extremo que en el futuro los halagos sean insultos y viceversa.

Rafael Gimenez -

Apreciado Manuel:
Totalmente de acuerdo con tu apreciacion. El odio, gritos y la mentira han marcado la pauta cada vez que los Diputados del PSUV toman la palabra en la Asamblea Nacional.
Esto ya venia ocurriendo en menor grado en el pasado, pero ahora esto se ha potenciado y pienso que de alguna manera la participacion critica y contundente de los Diputados de la oposicion han propiciado el desbordamiento de estas pasiones, que los estan haciendo quedar muy mal parados ante el Pais. Ojala que esto sirva de reflexion a muchos electores de cara al futuro.
Saludos, Rafael
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