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El Carrao se llevó su memoria

El Carrao se llevó su memoria

Murió José de la Trinidad Bracho Villalobos y sólo ahora nos damos cuenta de que no sabemos qué originaba el sobrenombre que tenía e insertamos en el título.

Tuvo  el “Carrao” Bracho que fallecer para que se cayese en cuenta del olvido. Acaba de irse a los 83 años de edad en Los Puertos de Altagracia, un pueblo tradicional diagonal a Maracaibo en la otra costa, e igualmente olvidado hasta por sus hijos.

Sé explicar y explicarme el por qué del olvido, pero prefiero no decirlo para no herir susceptibilidades regionalistas y nacionales. Y mientras desgrano este comentario en un tedioso sábado de junio por la noche, me limito a contar que es consecuencia de que la narrativa de nuestro béisbol ha sido más radiofónica que de prensa, aparte de que ha tenido sólo leves amagos literarios, cuando bien podrían haberse escrito cuentos diversos sobre el béisbol, sus situaciones y sus personajes reales o ficticios. Creo que en Venezuela quien más ha relacionado el béisbol con lo literario es el escritor Miguel Otero Silva en algunos de sus poemas.

¿Será cierto este punto de vista sobre el énfasis radial sobre el impreso, aunque la prensa fue anterior a la radiodifusión?

No lo sé en verdad. De lo que sí estoy convencido es de que forma parte de una certeza más grande: nuestro evidente descuido por la historia escrita. De hecho, mi poco conocimiento sobre el tema tiene marcada influencia radiofónica.

Fue por las ondas de la radio que supe de José de la Trinidad Bracho y de los Aparicio -Luis, Ernesto y Luisito-, entre muchos otros jugadores. Fue a través de un radio Westinghouse de bandas que había en mi casa en Ciudad Ojeda, Zulia.

Y, por cierto, ha tenido la radio venezolana muy buenos narradores de quienes hoy nos limitamos a recordar sus nombres, y no mucho más. Es el caso de Néstor López, Carlos Tovar Bracho y “El Premier”, Arturo Celestino Álvarez.

Por esa ausencia, plausible ha sido la creación en Valencia de un Salón de la Fama-Museo de Béisbol venezolano que aparentemente recuerda a una buena parte de los protagonistas de nuestro béisbol profesional. No lo conozco todavía, y es un descuido mío y lo declaro. Igualmente hay que reconocer el empeño editor de algunas personas como individualidades que empiezan a dejar obra impresa.

Bien, y así como a Luis Ernesto Aparicio Montiel, el hijo de “El Grande”, no lo conocí en el terreno de juego sino en un ferry boat, en la travesía Maracaibo-Palmarejo, a “El Carrao” Bracho un día sortario me lo encontré en el vestíbulo del Hotel del Lago y la prisa no me permitió detenerme a saludarlo y hacerle dos o tres rápidas y claves preguntas, pero de ese modo, de paso, tuve oportunidad de observarle las manos.

Eran las manos dotadas con los dedos más largos que he visto alguna vez y confirmé que tenía que ser cierta la afirmación que lo catalogaba como diestro lanzador de bolas de nudillo, como era fama. Aparentemente fue una destreza que le enseñó un serpentinero gringo que vino importado.

Impedido de entrevistar a algunos peloteros venezolanos, pues no he vivido ese ambiente periodístico, lo que más hago para obtener información cuando voy a la pelota es arrimarme lo más cerca que pueda al campo y observar con detenimiento.

 Y nítidamente recuerdo del “Carrao” Bracho su sonrisa de muchacho inocente, siendo ya un adulto pasado de años. También cierta jocosidad en la relación con sus compañeros. Seguramente por eso cuentan que tenía muy buen humor, pero nadie ha dejado prueba escrita que profundice en ese rasgo.

Habiendo sido él un jugador estelar en las ligas central y occidental, contemporáneo de Ramón Monzant, otro pítcher legendario; ubicado en medio de la vida de los dos Aparicio -padre e hijo- ¡habría tenido Bracho tanto que contar a un buen entrevistador y para el deleite de los fanáticos!

Anoche pensaba que hubiera querido tener una spalding firmada por Bracho, como tengo una de Aparicio que conseguí yo mismo arrimándome por un lado de la cueva de Los Tiburones de La Guaira y desde las gradas.

¿Por qué y para qué una pelota?

Pues porque el “Carrao” Bracho, además de ser un peloterazo, un caballo del pitcheo, fue un personaje querido por todos, y en el representativo símbolo de una bola de béisbol con su firma, quedaría, por lo menos en mi casa y entre los míos, algo de su memoria física representada en su caligrafía.

El vacío que ha quedado flotando sobre su personalidad e incluso sobre su huella peloteril ¡claras estadísticas¡, debería invitar a una revisión autocrítica sobre los propósitos editoriales deportivos venezolanos. Tomemos conciencia de que si Aparicio Montiel no estuviese en el Hall of Fame estadounidense de Cooperstown, igualmente su memoria estaría camino al desvanecimiento.

No olvidemos que desde hace más de cien años el béisbol es nuestro deporte más popular, y, sin embargo, la de Bracho es otra historia perdida que quizá pueda  recuperarse del extravío extrayéndola de las páginas de la prensa deportiva diaria.

¿Quién querrá recopilarla para escribir un libro breve que lo eternice? ¿Habrá algún promotor editorial que lo quiera publicar?

 

Manuel Bermúdez Romero

 

Crédito: La foto de José de la Trinidad Bracho que ilustra este suelto, fue tomada del archivo del diario El Nacional.

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13 comentarios

Manuel Bermúdez Romero -

Profesor Medina, parece una buena propuesta. No sé si todos esos equipos deberían hacerlo, pero sí el equipo con el que Bracho haya jugado más años. Es lo que se acostumbra. Chicago, donde Aparicio estuvo más tiempo, fue el que tomó la decisión de hacerlo. Es lo que parece recomendable. Saludos.

Prof. Jorge Medina -

HERMANOS HUMILDEMENTE ESTOY SOLICITANDO A LOS EQUIPOS DONDE MILITÓ JOSÉ DE LA TRINIDAD BRACHO LEONES, MAGALLANES, TIBURONES, CARDENALES Y ÁGUILAS Y TAMBIÉN A NUESTRA LIGA RETIRAR EL NÚMERO DEL "CARRAO" BRACHO. DORSAL QUE USÓ CON SU ÚLTIMO CONJUNTO AGUILAS DEL ZULIA, SÓLO REQUIERO APOYO COMUNICACIONAL Y VOLUNTADES DE FANÁTICOS, DIRECTIVOS Y AMIGOS

Manuel Bermúdez Romero -

Freddy, bueno el dato sobre su nombre para corroborarlo con su familia. Entre otros familiares lo sobreviven dos hijas que imagino deben guardar recortes y ganas de contar lo que su padre probablemente nunca dijo o no se lo preguntaron.

También lo vi lanzar. No fueron muchas veces, pero llegué a verlo en Maracaibo e igualmente por TV, pero supe de él por primera vez a través de la radio y lo vi de cerca solamente en esa oportunidad del Hotel del Lago. Gracias por tu comentario.

Freddy Josè Martinez M -

Amigo Manuel, como siempre,excelente comentario sobre tan querido zuliano. A igual que tù y Jorge comencè oyendo beisbol en un radio Phillips, pero tuve la oportunidad de ver lanzar al Carrao Bracho en tres oportunidades. Por cierto, hasta donde sè , el apodo de Carrao, fue heredado de su padre quie era tambièn pescador y lo apodaban de esa forma.
Saludos mi amigo y que esa pluma siga vibrando por mucho tiempo.

Manuel Bermúdez Romero -

A continuación respondo a cada uno.

ESTHER

Con esta semblanza trato de cubrir el olvido. Sin embargo, sé que habría tenido Bracho mucho más que contar. Y, por lo que observé de él a la distancia, debía ser un tipo abierto a la conversación.

RAMÓN

Es lo que me corresponde como zuliano y periodista, tratar de dejar testimonio en la red, sobre estas figuras.

Mi temor es que cuando yo mismo deje de existir y esta bitácora se desactive por desuso, este grano de arena informativo se pierda.

JORGE

Confirmas mi tesis. De nuestra edad para arriba, creo que sobre el béisbol la gente estaba más enterada por la radio que por medio de la prensa. La TV no existía o daba su primeros pasos, y fue mucho después que le concedió importancia al acontecer deportivo.

El comentario de Ignacio Serrano y tu mención sobre Guillen, me hace pensar que a tiempo debe propiciarse que quede obra eterna sobre el piloto de los Medias Blanca, repecto a Omar Vizquel y muchos otros. Y no me olvido de Víctor Davalillo.

Gracias por ponerle "pimienta" a esta semblanza sobre el "Carrao" y por los datos de tu recuerdo.

PASCUAL

Amigo, gracias por sus datos. Pienso que difícilmente la familia de Bracho pueda patrocinar un libro. Presumo que son personas sin los recursos monetarios. Lo que sí debe ser (sobre todo porque el Carrao dejó dos hijas) es la primera fuente informativa confiable sobre sus características personales. Y es gente sencilla fácilmente abordable.

LUIS

Agradecido por tu opinión. Me esmero porque el deporte lo merece, sobre todo la pelota.

Pareciera que tácito en tu nota queda un aire de preocupación por una cierta pérdida de la afición beisbolística local. La misma sensación he tenido yo.

Parece que hace falta un imán. Por allí anda Carlos González y Chacín, el pítcher, pero prácticamente tienen vedado jugar en la pelota local. Los medios de comunicación deberían propiciar mayor conocimiento sobre los nuevos jugadores, mientras lo sean.

De lo que no queda duda es de que la rivalidad Pastora-Gavilanes se perdió, y Petroleros de Cabimas no pudo avivarla.

LIGIA Y JEANNETH

Ustedes apuntan a lo mismo: que me proponga yo escribir el libro para dejar plasmado el recuerdo de José de la Trinidad Bracho Villalobos. Así lo quisiera, mas estando ausente del país se me hace cuesta arriba. Sin embargo, lo tengo anotado. Gracias por la sugerencia.

Añado que sé que tú Ligia, por lo tesonera que eres, tienes otra opinión. De ti Jeanneth agradezco su buena disposición. La tengo presente.

Por cierto Jeanneth, su sobrenombre el "Carrao" imagino que se lo pusieron en Caracas, donde comenzó profesionalmente, pero dudo que aluda al pájaro, pues siendo bien alto, Bracho tenía un cierto desgarbo; lucía desganado, pero hay prueba abundante de que era un caballo de hierro en la lomita, aparte de cumplidor de sus obligaciones en el terreno. Era el primero en llegar, según aseguran.

FREDDY

A la orden Freddy. Llenar expectativas de lectores como tú, es parte de mi tarea. Tu explicación es la misma a la que yo recurro para sentarme y proponerme escribir.

jeanneth Villanueva -

Manuelito: la recopilacion de la valiosa informacion del carrao, la puedes obtener tu, que eres conocido y respetado por todos los que conocemos tu trabajo. Si necesitas ayuda, la puedo brindar humildemente,pero mi situacion geografica no me lo permite, pero de seguro hay por alli quien pueda colaborar de corazon para lograr una bonita y completa historia. Reseñas tan elegantemente escritas proporcionan a tus lectores las ganas de emprender, de hacer, de buscar de recopilar. Yo desde Monagas no puedo hacer mucho...pero los que conozcan del deporte y los que conozcan la historia de seguro te van a proporcionar el material para comenzar y culminar Ël Canto del Carrao del Zulia (no el de palmarito)
Un abrazo
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Freddy Cardozo N. -

Aunque no muy fanatico del baseball, siempre admiro a todo aquel que se destaca en algun arte o ciencia. Gracias Manuel por darle este homenaje al Carrao y brindarnos la oportunidad de leerlo.

Ligia Parra Pérez -

Hola Manuel.Ni tan perdida la memoria sobre "el Carrao" del beisbol venezolano. En los tres o dos comentarios últimos alusivos a éste escrito -que publicas aqui en Blogia- ya hay datos importantes sobre éste jugador, recién fallecido. Seguramente estos amigos amantes del beisbol, te pueden aportar más de lo que imaginas. Te invito a que seas tu mismo quien lo haga a través de la crónica que te sale con sentimiento y poesía.Ya hay buenos datos adelantados. Además cuando uno está lejos de su tierra, extraña todo lo que ocurre en ella, y ese es un excelente "ingrediente" para la escritura. Suerte Manuel.Anímate.

LUIS VILLASMIL -

Excelente reseña, escrita en un lenguaje de altura, Tuve la oportunidad cuando niño de verlo pitchear, siendo ya una notoriedad. Mi padre acostumbraba llevarme al beisbol al viejo Alejandro Borges de Maracaibo, tiempo en el cual me convertí en un coleccionador de bajaritas, y que se solgaban las 9 arepas en las puertas de las casas, de los fanáticos cuyo equipo perdía por blanqueada. Tiempos del Gavilanes y Pastora. Yo era pastoreño, al igual que mis padres, y creo que el beisbol le gustaba a todo Maracaibo. Buen recuerdo el del ¨Carrao¨. Gracias por recordar a este humilde pero grande de corazón

Pascual -

Saludos don Manuel su inquietud es valida para casi todas las glorias de nuestro acontecer deportivo. A mi juicio de lego, fue Jose de la Trinidad "Carrao" Bracho el mejor lanzador que hemos tenido en nuestra pelota, su calidad la mostro aqqui, en Mexico y en Cuba donde jugo con el "Havana Sugar Kings" equipo triple AAA, donde tambien militaron otros jugadores venezolanos, entre ellos el insigne Vitico. El Carrao no jugo en las mayores por tener miedo a los aviones, eso le alejo prematuramente del campo de juego. Paz a sus restos y ojala alguien de su familia impulse la iniciativa de publicar algo sobre su vida.

Jorge Zajia -

Manuel,
Cuan cierta es tu apreciación de que el Carrao se nos fue sin contarnos su vida, en el casi anonimato,...sin la memoria pública de quien ha sido por mucho el mejor lanzador venezolano de todos los tiempos.
Aún recuerdo a ratos aquel campeonato de beisbol venezolano. La temporada de 1961-62, cuando mi equipo Oriente muy a pesar de contar con los servicios del Carrao (esa temporada ganó 15 juegos) y de otra de las leyeyendas negars de todos los tiempos: Bob Gibson, quien lucía una endemoniada recta de fuego que debía superar las 100 millas por hora, no ganó-el Oriente- el campeonato.
Por cierto en mi natal Barcelona lo que teníamos era un calor infernal (igual que el de Ciudad Ojeda) y un radio Phillips, del que recuerdo su bulbo de luz verde que variaba con la calidad de la sintonía y su sintonizador que vibraba con los tonos altos y bajos que reproducía.
Hoy, por cierto, Ignacio Serrano en su columna "El Emergente" que publica los domingos en el cuerpo de Deportes de El Nacional, se refirió al olvido que entrañan las vidas de nuestras estrellas señeras por la falta -como tu muy bien señalas- de una memoria escrita que nos cuente sus vidas.
Serrano cita una palabras lapidarias de nuestro gran Oswaldo Guillén: "...ahora si habrán homenajes para el Carrao..."
Gloria erterna a su memoria de hombre grande.
Un gran abrazo desde la tierra amada por el sol.
Jorge Zajia

Ramón J. Chávez P. -

Manuel te felicito por esta breve reseña que has escrito sobre el Carrao Bracho, yo estaba seguro que ibas a escribir algo sobre este gran personaje que se nos fué a los 83 años. Gracias por poner en alto la el gentilicio y el regionalismo del Estado Zulia.

Esther -

Manuel,
Aunque no he sido fanática de nuestro popular beisbol venezolano, me parece un bello gesto de tu parte que traigas al recuerdo nuestros destacados beisbolistas. Es una lástima realmente que talentosos deportistas criollos pasen al olvido sin que nadie se ocupe de escribir su historia. Bonita reseña la que has escrito sobre este pelotero zuliano, José de la Trinidad Bracho. Paz a sus restos.
Saludos.
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