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¡Pescando en el lago!

¡Pescando en el lago!

Basados en conocimiento y observación, afirmamos que entre los pescadores del lago de Maracaibo ha de haber hombres esforzados. Son madrugadores que van a la brega diaria que les impone un oficio que no remunera bien.

Basta ver los despojos que son las viviendas donde habitan, para comprobar que la existencia es dura para ellos. Es esa miserable condición la que permite captar que la pesca no es productiva en el lago y no les da ni para medio vivir.

Una de las razones por la que en general no es buena esa pesca se deduce yendo a la costa lacustre -desde Cabimas o La Cañada hasta La Barra de Maracaibo- para darse cuenta de que el estuario está inmundo, tan sucio que huele a pudrición. Por lo que, y como es lógico, nadie quiere consumir pescado del lago.

Surgen así estas preguntas peregrinas: ¿por qué estos hombres continúan en esa faena?, ¿por qué ninguna organización promotora de bienestar socioeconómico se ha ocupado de ofrecerles formación alternativa para que obtengan sustento ejerciendo otra labor más productiva?

Algunos pescadores lacustres, no se dice que todos -y vamos al punto-, solían empapar sus aperos y embarcaciones en petróleo para que reclamar indemnizaciones a las operadoras de Petróleos de Venezuela (PDVSA). Y tuvieron los pescadores una dirigencia que asumía el vicio y peleaba esos reclamos. La industria petrolera, enterada de la práctica, atendía sus exigencias por daños causados a sus aparejos por los derrames, pero las discutían a fondo hasta tener certidumbre de la justeza de los reclamos y pagos respectivos.

Estuvo de tal manera asentada la “marramucia” que en la década de los 90 del siglo pasado (a partir de 1996) hubo en PDVSA una desafortunada administración que ordenaba pagarles aunque se demostrara que los pescadores reclamaban amañadamente. El argumento para cancelarles planteaba que “no era político” negarles las indemnizaciones, no obstante estuviese comprobado que eran daños auto infringidos. De la veracidad de esta afirmación dan fe abogados de PDVSA, la original. Y advertimos que al informar del hecho no se pretende eximir a la industria petrolera de su cuota de responsabilidad en la contaminación del lago.

El planteamiento de fondo es: ¿hasta cuándo los presidenciables hacen demagogia con el desdichado pescador que perdió su fuente de sustento porque las aguas del lago están contaminadas o, por inseguridad, es presa de asaltantes navieros?, cuando lo que debería decírsele es que por razones de salud pública, en el cuello del lago de Maracaibo se prohibirá pescar hasta el momento en que esa reserva de agua dulce sea saneada y recuperada integralmente, y en el ínterin y por justicia, se le buscará una actividad alternativa que le proporcione ingresos.

Consideramos que los pescadores del lago que sean honestos deben estar aguardando por un gobierno que hable claro y se ocupe de la recuperación ambiental integral de la Cuenca del Lago de Maracaibo y del bienestar laboral que corresponde a ese sector artesanal de la región, para que entonces ellos y toda la población se beneficie de la inmensa potencialidad piscícola y turística que tiene el que vergonzosamente es reconocido como el lago más contaminado del mundo.

Venezuela, como afirma María Corina Machado, necesita de cambios radicales,  y no de -apunta el articulista- ofertas o acciones demagógicas que engatusan al electorado, como la reciente toma gubernamental de productivas tierras perijaneras dedicadas a la cría de ganado vacuno, para entregarlas a indígenas que no saben cómo cultivarlas y a quienes nadie se ha ocupado de adiestrar mediante educación intercultural para integrarlos armónicamente a la sociedad nacional y hacerlos sujeto de los planes de desarrollo de la nación.

 

Manuel Bermúdez Romero

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2 comentarios

Manuel Bermudez Romero -

Así es, Beatriz. Tenemos contaminados severamente los dos únicos lagos naturales que existen el país.

Lo peor es que ni la gente afectada reacciona. Fíjate que se protesta por todo, pero masivamente no se protesta por la indiferencia gubernamental, empresarial, pública y privada por el daño que se causa al ambiente venezolano.

Quienes han prostestado -como bien sabes- son los vecinos del lago de Valencia al sur de Maracay, y eso porque tienen literalmente el agua al cuello con el incremento de su volumen. Por cierto, crecimiento por aporte de aguas residuales de diverso origen.

Existen varias organizaciones ambientalistas, procurando toma de conciencia sobre el aspecto, pero parece que no se les presta atención.

Ya viene la feria ¡Qué viva la gaita!

En eso parece que vive el país aún medio de la crisis diversa que atravesamos.

Saludos.
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Beatriz Montiel -

Qué lástima como se han perdido los reservorios de agua dulce en el país.
Saludos
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