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Las hidras de la corrupción

Las hidras de la corrupción

Ramón E. Cornieles

 

De acuerdo con la mitología griega la “Hidra de Lerna” se describe como un animal fabuloso en forma de serpiente de agua, con siete cabezas que se reproducían en dos o más cabezas cada vez que las cortaban. Según la leyenda, Hércules la abatió cortándole las cabezas de un solo tajo y las cauterizó para evitar su reproducción.


Como es conocido, la corrupción en Venezuela tiene un parecido a las características de la “Hidra de Lerna.” Con la diferencia de que la corrupción en nuestro país ha alcanzado tal magnitud y extensión que son muchas las hidras que pululan impunemente en el pantano de nuestra cultura, y en particular, en la estructura permisiva del régimen militar chavista donde las cabezas de las hidras se reproducen prolíficamente con el fertilizante del ingreso petrolero. La corrupción en Venezuela tiene más facetas que el diamante Kohinoor que se exhibe en la Torre de Londres; algunas practicadas sin pudor o vergüenza y otras más subjetivas, de bajo perfil, estimuladas por la viveza, por las oportunidades y por la indiferencia táctica para ganar adeptos, influencias, lealtades, o simplemente para humillar o acallar voluntades. Dentro de ese arco iris de modalidades activas y pasivas (que esperan pacientemente como caimán en boca e caño) se pueden catalogar las siete cabezas de la hidra de la corrupción venezolana.

En Venezuela hay ciertamente, hombres honestos. Pero son raros especímenes en la niebla de la corrupción que cubre el país. Evidentemente, la prédica del Libertador: “Moral y Luces son nuestras mayores necesidades”, tiene actualmente mayor vigencia; y se necesitarán muchos Hércules para cortar las cabezas de las hidras  de la corrupción, como también una educación dirigida a todos los niveles para combatir la corrupción crónica que azota al país, la cual es la verdadera enfermedad de la nación.


Para una mejor demostración de lo antes expuesto, veamos algunas cabezas de las hidras de nuestro pantano:


Las comisiones. La práctica de las comisiones es de vieja data. Guzmán dejó una deuda memorable con los préstamos que hizo con la construcción de los ferrocarriles. Lo cual le permitió vivir en París como un Pachá con los beneficios derivados de las comisiones. El grupo íntimo de Pérez Jiménez exigía el 15 por ciento a los contratistas de las numerosas obras que ejecutó.


El general Baduel ha revelado recientemente que las compras de armamento a Rusia han sido negociadas con una comisión de 20 millones de dólares puestos sobre la mesa. Y en España, según la prensa, un intermediario ha sido el beneficiario de las compras de lanchas para la Armada. 

                                     
En el país del asombro, las pérdidas de la importación de alimentos tienen un efecto multiplicador en los beneficios derivados de los peajes y de la negociación de las comisiones en todas las etapas del proceso. Las preguntas sin repuestas quizás son la mejor guía a las sospechas de una enorme corrupción asociada con la importación de alimentos:


¿Cómo se otorgan los permisos de importación?


¿Qué control ejerce Cadivi en el otorgamiento de los dólares para la importación de alimentos y en el control del pago por los alimentos comprados?


¿Qué garantía se exige en la calidad de los alimentos comprados?


¿Quién demuestra el precio de los alimentos comprados, el vendedor o el comprador?


¿Quién negocia el flete y los contenedores?


¿Quién paga el flete por el retraso de los buques en descargar?


¿A qué se deben los retrasos en las aduanas? ¿Hay peajes involucrados?


Cuando se descubren contenedores con alimentos podridos, ¿quién negocia su transporte para esconderlos en sitios lejanos?


¿Qué control se ejerce para evitar el reciclaje o venta de alimentos podridos antes de enviarlos a los basureros y quién negocia su transporte?


¿Quién lleva el control de costos de los contenedores usados y su pronto retorno?


¿A cuánto alcanza la pérdida por contenedores retenidos y destruidos?


Como puede observarse o sospecharse, la pérdida asociada con la importación de alimentos es de una enorme magnitud, donde además de la corrupción, destaca la falta de planificación de la logística de los suministros. Evidentemente la gerencia del régimen militar socialista demuestra, a todas luces, estar perdida en el laberinto de su propia ineficiencia.


Si para la muestra basta un botón, imaginemos la dimensión de la corrupción que impera en los numerosos proyectos que manejan los favoritos del Presidente.


Licitaciones y contratos a dedo. La mayoría de los proyectos del régimen socialista se otorgan a dedo y es común nombrar militares sin experiencia administrativa con el objeto de ganar lealtades y con el interés privilegiado del “póngame donde hay“ en lugar de realizar la tarea asignada. Es conocido que a muchos proyectos que otorga el Estado no se les cuestiona su costo ni su rentabilidad. A eso se deben los numerosos proyectos paralizados, los cuales se empezaron a ejecutar sin establecer prioridades y sin determinar los recursos financieros disponibles. Proyectos en sitios lejanos justificados o inventados, carentes de supervisión, no se realizan y se cobran a plenitud. Muchos proyectos  se realizan en conchupancia con contratistas privilegiadas que hinchan los precios con comisiones subrepticias. Estimuladas hoy, aún más, con la inflación rampante que azota al país. Como los proyectos son el medio ideal para generar comisiones, muchos trabajos innecesarios o de cuestionable rentabilidad se inventan para que la máquina de la corrupción no se detenga.


Cualquier excusa es válida, y si no se le inventa para no realizar una licitación y otorgar a dedo un contrato opaco  negociado en los conciliábulos de los interesados. La competitividad que es necesario promover para reducir los costos de los proyectos es a menudo ignorada y en su lugar se registran varias empresas de un mismo dueño participantes en la licitación; y no es de extrañar que el condueño de la empresa sea el que otorga el contrato. Es decir, pagarse y darse el vuelto es una de las facetas de nuestro diamante  de la corrupción. Cuando cambia una administración es común que  la nueva se inicie con nuevas empresas contratistas o suplidoras amigas del funcionario de turno.


Otra faceta de la corrupción está relacionada con el diseño de las obras de infraestructura. A nadie escapa de su atención el sobre diseño de las fundaciones ciclópeas que se observan en los proyectos de los ferrocarriles Valencia-Caracas, Guatire-Caracas, y (el que no se sabe para qué); Las Mercedes-Cabruta. Obviamente, cuanto más grande sea el volumen de la infraestructura, mayor será su costo y mayor será el reparto de comisiones entre sus felices beneficiarios. Los ferrocarriles podrán tener su justificación electoral, pero en la competencia con las carreteras la decisión de su construcción deberá estudiarse cuidadosamente, particularmente su beneficio-costo.


De lo que no hay duda, es de que algunas obras de infraestructura -chatarra que nos dejará el régimen de Chávez por inoperantes- serán para las futuras generaciones símbolos de la incapacidad y corrupción del pregonado socialismo del siglo XXI.


Como la corrupción se ampara en la confidencialidad, los contratos asignados a dedo son el instrumento ideal para sacarle furtivamente el mejor provecho a las comisiones. Por supuesto, algunos contratos con firmas especializadas o por los beneficios de la oferta, los contratos asignados a dedo se justifican, pero eso no excluye que los medios de negociación sean transparentes, lo cual es la práctica de una gerencia ética. El caso de los puentes sobre el Orinoco es un buen  ejemplo del comentario anterior. En los países nórdicos de Europa y en Japón, Francia y en los Estados Unidos se han construido recientemente puentes espectaculares cuyos costos pudieran compararse con los proyectados sobre el Orinoco. Muy poco se sabe de los costos de financiamiento por parte de  los bancos brasileros, como tampoco el costo final de las obras. Lo que sí se sospecha es que tanto Odebrecht como los banqueros cariocas y los negociadores venezolanos, deben estar refregándose las manos con el contrato de los puentes. La deuda que tiene el gobierno venezolano con Odebrecht es de 5,400 dólares y 38 por ciento de su cartera está vinculada a proyectos que se realizan en Venezuela donde las firmas de ingeniería venezolana tienen escasa participación. Según suplidores, esta firma es mala paga, lo cual no es de extrañarse ya que el gobierno tiene pagos retrasados de 800 millones de dólares, lo que motivó el viaje de Lula a Venezuela y las presiones de la señora Rousseff durante su reciente visita a Margarita. Para añadirle leña al fuego, a Odebrecht le otorgaron el proyecto de aguas residuales de Maracaibo para transportarlas a El Tablazo a través de un acueducto submarino atravesando ocho kilómetros del estrecho del lago.


Como los hechos de corrupción en Venezuela tienden a ser tan frecuentes como los homicidios, recientemente se ha revelado que las emergencias son campo propicio para otorgar contratos o proyectos a dedo, a empresas advenedizas sin cuestionamiento de su costo o el análisis de otras ofertas competitivas de empresas de experiencia. Para ilustrar el aserto, con las fallas del suministro de energía a nivel nacional, la falta de experiencia no impidió que EDC, CVG y PDVSA le otorgaran doce contratos de obras eléctricas a Derwick Associates Venezuela (DAV). Cinco de ellos importantes para el suministro de energía eléctrica, los cuales muestran atraso en su entrega. DAV a su vez contrató a otra empresa sin experiencia en el sector público registrada apenas en octubre de 2009, para la ejecución de los trabajos antes mencionados. Evidentemente, no se necesita ser un lince para  sospechar que los dedos que otorgaron esos contratos salieron dorados y felices de esa experiencia, como también sus beneficiarios.


La corrupción furtiva. La viveza de no asistir al trabajo, de no cumplir con obligaciones contraídas, de pasar el tiempo divagando en conversaciones banales en perjuicio del empleador o de quien paga su salario, es una práctica burocrática muy extendida, en menor grado en el sector privado, pero de enorme gravedad en la gigantesca nómina del gobierno, la cual alcanza, según registro, 2 millones 300 mil empleados que viven del rentismo petrolero.


Para que se tenga una idea, Japón con 100 millones de habitantes tiene una burocracia administrativa de un millón de empleados. El fomento de la vagancia genera corrupción: razón por la cual en el estamento institucional del gobierno al tiempo se le saca provecho inventando la pólvora de prácticas corruptivas, tales como la venta de drogas o armas en las cárceles y en actos de menor cuantía, como se observa en algunas universidades bolivarianas donde los alumnos nunca han visto al rector o decanos, pues éstos están ocupados en actividades privadas.


La corrupción impúdica. La corrupción desvergonzada en el país es de tal frecuencia y magnitud que ya no causa asombro. Los maletines repletos de dólares enviados a la Argentina, los dineros de la Nación, llena de necesidades, enviados a otros países, el hipotecamiento a futuro de los ingresos petroleros, el narcisismo presidencial exigente de una lujosa percha, la inexplicable deuda contraída teniendo los mayores ingresos petroleros jamás antes registrados, la venta de activos de la nación a precio de gallina flaca, la inversión en proyectos en el exterior que son de dudoso beneficio  para el país, el desfalco del fondo de pensiones de los jubilados permitido por ejecutivos de PDVSA  y, para colmo, la reciente venta a Colombia de un lote de productos de Sidor para beneficio personal de su presidente sin que haya habido ninguna imputación delictiva. Con los ejemplos descritos la corrupción en Venezuela es campo florido irrigado con la fuente de la impunidad.


La pregunta expectante es qué hacer para atenuar o reducir la corrupción en Venezuela. La repuesta no es fácil y el “cómo” es aún más difícil. Dar el ejemplo es quizás el primer paso, lo cual no puede hacer Chávez embadurnado hasta el cuello con el cieno de la corrupción como también sus adláteres administrativos. Para combatir la corrupción en el ámbito de la nación se necesita una Contraloría autónoma con auditores profesionales bien remunerados, de buena formación académica y especializada, ubicados estratégicamente en los lugares donde se manejan los mayores ingresos y egresos de la nación. El uso de auditores externos de reputación profesional para trabajos esporádicos o recurrentes no debiera descartarse.


En Colombia, por ley, por cada trabajo o proyecto que se realiza para el Ejecutivo, se tiene que contratar una firma independiente de auditoría externa que certifica que los pagos a la firma contratista se realicen de acuerdo con el progreso de la obra. Una buena idea para utilizarse en la negociación de equipos, en la reparación y mantenimiento de buques de la Armada, tanqueros, y equipos afines, donde los astilleros, como es conocido, hacen su agosto con las prácticas corruptivas.


Combatir la corrupción podría considerarse una empresa quijotesca para lo cual se necesitan como armas de apoyo: el ejemplo de una conducta ética en los niveles superiores de la administración, los controles de una buena gerencia que huela desde lejos los focos de la corrupción, la acción punible sin contemplaciones ante el delito, la divulgación pública del mismo, y el compromiso y la voluntad política de combatir la corrupción.
La corrupción es el cáncer de Venezuela, y su metástasis  ha alcanzado hasta los más bajos estratos de la administración pública, a tal punto de que actualmente, de acuerdo con la lista de naciones de Transparencia Internacional, se nos señala como uno de los más bajos del mundo.

Enero 8 de 2012

Ramón E. Cornieles estuvo al servicio de la industria petrolera durante 37 años, periodo durante el cual fue director de Refinación de Shell en Venezuela, director de Operaciones de la Petroquímica, director de Producción y luego de Exploración de Maraven, y presidente de Bariven, las tres últimas empresas, filiales de Petróleos de Venezuela (PDVSA). Como parte de su desarrollo profesional, Cornieles fue becario de Shell durante nueve años y estuvo en Europa por espacio de tres años recibiendo adiestramiento especializado.
    

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1 comentario

Adrián MIquilena -

Excelente artículo sobre todo viniendo del Ing. Cornieles a quien conocí. Me gustaría retomar el contacto con él ahora en miras a terinar mi tesis de maestría en petróleo, por lo que me gustaría conocer su email o número de teléfono. Gracias, muy buen aporte
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