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¿Tipear o manuscribir?

¿Tipear o manuscribir?

Dejando por descontado que periodistas, secretarias y escritores asumen el tipeo como obligación metódica, no estorba en casi nada que mantengamos activa la costumbre de manuscribir.

     Si bien la manuscripción es ilógica si se tiene cercano un computador o una máquina de escribir eléctrica, y de hecho en las escuelas de comunicación social se invita al abandono de la escritura manual por la mecanográfica (aunque no enseñan mecanografía), no deberíamos soslayar el valor del ejercicio de la redacción manual.

     Hoy día existe constancia de que hay mejor vinculación entre el pensamiento y la hoja de papel mediante la redacción cursiva, vale decir en letra que informalmente usamos y que llaman corrida porque los trazos se entrelazan haciendo una unidad. Evidentemente esa es la escritura exactamente contraria a la que simula letra de imprenta que escinde la reflexión y que por presunta legibilidad algunos acostumbran usar inclusive cuando manuscriben.

     La manuscripción al igual que permite la unidad física del texto, da lugar a una más cónsona vinculación de las ideas, y bien sabemos que de la escritura armoniosa a la creatividad hay un corto trecho. Lo hay, al menos, al logro de una composición atractiva del contenido expositivo. Lo explicado se resume al decir que por la velocidad se abandona hermosura.

    El punto es que el teclado mecanográfico se interpone entre los mandos de nuestro cerebro y el fluir de nuestras manos, transición que es apenas sutil en el pintor que con el pincel, como extensión de su mano, plasma en el lienzo el trazo de una obra de arte.

    La invitación se hace con especial énfasis para cuando el redactor se proponga crear literatura, tarea que no tiene la premura que reclama el diarismo en la prensa escrita y audiovisual ni la inmediatez desquiciante exigida por el periodismo digital que vemos anda en veloz desarrollo.

   Teniendo presente que especialmente los periodistas deberían tener como conocimientos elementales de su profesión, la mecanografía y la taquigrafía puesto que aun grabadores digitales y teléfonos inteligentes no son herramientas infalibles, ejercitar la redacción manual dispensa soltura al pensamiento y contribuye con el redondeo de una idea que no logra surgir del teclado del portátil.

    Es un ejercicio que debemos realizar. Si lo hacemos comprobaremos que cuando manuscribimos los pensamientos surgen mejor conectados con los conceptos que deseamos expresar y sus formas, y descubriremos por qué intelectuales prolíficos, como el escritor Ramón J. Velásquez, manuscribieron sus obras. No parece haber sido porque no hayan sido mecanógrafos, sino porque sus pensamientos -al manuscribir- tomaban más alto vuelo.

    Y se clarifica que esta es una presunción, pues cuesta creer que en su tiempo el renombrado historiador no abordase la mecanografía con la acuciosidad que le ha distinguido, aunque fuese como aprendizaje autodidacta: mecanógrafo a dos dedos.

    Este artículo ha sido manuscrito totalmente, y de paso se le escribió -como en contraste- sobre varias páginas de papel periódico impreso que estaban cerca cuando la idea vino al pensamiento de este periodista. De ello se deja constancia no por alarde, sino para aclamar la conveniencia del ejercicio y el aprendizaje que permite.

    Dependerá del tiempo con el que contemos. Cuando no lo haya no habrá pues sino que ir directo al teclado del computador, puesto que la desventaja de la manuscripción, si se quiere publicar prontamente, radica en que luego nos lleva a la transcripción que es a todas luces un doble trabajo. Obviamente, la ventaja del manuscrito no es precisamente la instantaneidad.

    Se comprobará, no obstante, que en la transcripción hay ganancia, puesto que transferir el texto a la pantalla del computador da la oportunidad de reforzar lo que resulte débil y alumbrar lo que esté oscuro. Y se le iluminará si es que de literatura se trata.

    Haga el ejercicio y experimentará lo que aquí se asienta. El retorno calculado a la manuscripción lo trasladará al Método Palmer de caligrafía que usted probablemente no conoció.

     Será maravilloso para el aprendizaje y enriquecedor para el espíritu.

 

Manuel Bermúdez Romero

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11 comentarios

Beatriz Suárez de Matos -

Excelente el artículo! A mis años de edad y profesión, aún me voy a pie...manuscribo casi todo cuanto necesite desarrollar y luego lo tipeo. Coincido con las otras opiniones, me siento más segura. Además, así no perdemos lo legible de la práctica caligráfica, como bien tú lo expresas. Ahora, cuando de tiempo se trata y urge enviar correo, me voy directamente al computador.
Un abrazo, amigo!
Beatriz de Matos

lilia -

hola.... excelente! estare esperando el articulo! UN ABRAZO....

Manuel Bermudez Romero -

Hola Lilia, me contenta que así sea. Tú tienes memoria manuscrita, otros sin embargo se olvidaron del recurso. Además, es importante que nuestra letra sea legible, asunto que logramos con la caligrafía.

Fíjate que siempre he sentido que no puede ser que para hacer simples notas, tengamos que recurrir al teclado del computador.

Lo bueno del asunto es que el hábito de escribir a mano está retornando. No te doy detalles porque lo voy a publicar en un próximo artículo que se titulará Manuscripción y caligrafía.

Recibe un abrazo.

lilia -

hola... manuelito, me parece maravilloso, volver a escribir ... a mano se ha olvidado, no hay cartas, notitas, apuntes, recetas, a mi particularmente, siempre escribo pensamientos, reflexiones en servilletas y luego las paso a la agenda, figurate que tengo poesias cuando tenia 12, 13 años y las conservo, en libretas, qu bueno refrescarnos la memoria...besoosss

Manuel Bermudez Romero -

A la orden, Fernando. Está escrito con la idea de que se recapacite sobre ese viejo y barato recurso con el que incluso se puede hacer arte liteario. Cordiales saludos.
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fernando -

Manuel, gracias por este artículo. En lo particular redacto, o mejor, manuscribo mis informes antes de procesarlos en el computador,lo cual me permite sentirme más cómodo en su revisión y confiado en la "calidad" del mismo.

Manuel Bermudez Romero -

Van mis respuestas:

ELSA,EUSTOQUIO Y ROBERTO MUÑOZ

Gracias por sus comentarios. Y espero haberlos estimulado a ejercitar la creación manuscribiendo.

ROBERTO MANDINI

No cabe duda Roberto de que en un ambiente como el que describes en tu apreciación, el computador y tantos otros software como Word, son una bendición del cielo.

La idea de manuscribir está más referida a la intención creativa, que a la realización eficaz y a tiempo de una labor. Por lo mismo arranco el artículo con la obligación de ser mecanógrafos que nos correesponde a periodistas y profesionales afines.

Cordiales saludos para todos.

Manuel Bermudez Romero -

En un mensaje a mi drección e-mail, Roberto Muñoz escribió:

Manuel, te cuento que siempre que dispongo de tiempo prefiero escribir a mano, así sentía como si las ideas surgieran mejor, ahora tu me has explicado la razón, yo he vivido cada cosa que escribes. De acuerdo completamente; el computador nos facilita correcciones, cambios de todo tipo, además que nos ahorra tiempo. De acuerdo en todo. Roberto.

Roberto V. Mandini -

Mi querido Manuel y mí querida comadre Elsa, bien podría estar de acuerdo con Uds. si solo de “maquinas de escribir” se tratara. En mi caso particular, sin embargo, el descubrimiento del procesador de palabras fue una revelación… al punto que hoy me sale la letra chueca cuando tengo que escribir a mano.
Para empezar, aun teniendo claros los conceptos que quiero expresar, nunca he sido capaz de vaciar mis ideas en el papel de un solo golpe. Siempre he tenido que “vaciar un bloque de concreto” para laboriosamente esculpirlo luego. Supongo que los que saben escribir más bien “vacían el concreto dentro de un encofrado” que de una vez le da la forma deseada y lo demás es retoque. Yo, por ejemplo, nunca he dictado una carta… me admiraba la soltura con la que lo hacía—por ejemplo—Alberto Quiros… ¡De un solo golpe!
Recuerdo aquellos traumas de las presentaciones… los interminables ejercicios de escritura que representaban para mi... a quien, con mucha frecuencia, tocaba preparar las mías y—peor aun—las de mis superiores.
Primero aquellos papeles del manuscrito... ya peludos de tanto borrar y escribir y volver a borrar . Luego el trabajo de arqueología de las secretarias para entenderlos y pasarlos en limpio a doble y triple espacio. Luego las nuevas innumerables correcciones. Sin contar la tijera y el Scotch Tape…. La pena que me daba tener que volver a la secretaria por enésima vez a que los volviera a pasar en limpio para presentarlos… sabiendo que tampoco sería la versión final. Y en efecto, después venían los “Dry runs” y los concomitantes cambios… en fin.
Incluso tenía la clara sensación que mis procesos mentales de “gestación” de las ideas se sentían palpablemente coartados por el “temor” a ese parto.
Con el adviento del procesador de palabras: ¡Un manguare! Corte y pega… pásale el “floppy” (illo tempore) a la secretaria y ella, que manejaba bien “Word” (o lo que fuera), le da la forma correcta y sin tanto manoseo, p’alante y p’atrás, sudor y lagrimas… Y si hay más cambios, ¡No problema! Te metes en la computadora y hasta puedes “accesar” una versión previa…
Eso, para mi, fue la “Revelación” (¡Aleluya!) que me cambió el enfoque del reto de escribir.
Sin que haya dejado de ser laborioso, el proceso de transformar las ideas de “verba volant” en “scripta manent”, se me casi-convirtió en un placer… y si no vean cuantas palabras me tomó decir esto… Un abrazo a ambos…. R.

eustoquio García -

Efectivamente, la conexión motora cerebro-mano es más directa y permite una mayor y mejor fluidez del pensamiento y su transcripción gráfica.

Elsa -

Completamente de acuerdo contigo Manuel. Ya desde los tiempos de la máquina de escribir, primero manual y luego eléctrica, siempre tuve que manuscribir primero las cartas o memos solicitados por mis jefes, antes de tipearlos. Nunca pude "inspirarme" frente a la máquina. Aún hoy, muchas comunicaciones las manuscribo primero antes de enfrentar la pantalla del computador. Mis hijas dicen que pierdo el tiempo, pero me siento más segura haciéndolo así.
Saludos.
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