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Mi hermano Armando

Mi hermano Armando

El recuerdo más lejano que tengo de él es de cuando un día llegó a nuestra casa sin anunciarlo y al percibir que yo había descubierto que estaba escondido tras la puerta principal, decidió entrar, me elevó al aire y me abrazó.

Él debía tener unos diecisiete años y yo era un niño de cuatro. Arribaba Armando de vacaciones a Venezuela proveniente de los Estados Unidos, adonde fue enviado a estudiar ingeniería. Ocurrió nuestro reencuentro por el año 1954 y sabía de él en niebla de familia, pero no tenía una imagen concreta de su físico y maneras.

Conocía de su existencia y que se había marchado muy lejos por vía aérea. Por esa añoranza cuando pasaba algún avión por sobre nuestra casa en Ciudad Ojeda y me daba cuenta, corría al patio, ubicaba la nave en la altura y exclamaba:

 

 ¡Adiós Armando, adiós Armando!

 

En mi imaginación, en todos los aviones que surcaban esos cielos iba de pasajero mi hermano mayor.

Los aviones eran todavía novedad y presumo que habitualmente por ese lugar no pasaba más de uno diario aproximándose al aeropuerto de Cabeza de Toro, en Lagunillas, cuando hubo una ruta comercial que cubría la cuenca del lago de Maracaibo y el Zulia prometía ser un emporio múltiple.

 

Trabajo y familia

 

Un recuerdo más nítido de su parecido y temperamento me llega de observarlo temprano por la noche sentado frente a un escritorio manuscribiendo y sacando cuentas.

Eso fue cuando compartió habitación conmigo en la segunda casa que vivimos en Ciudad Ojeda y al retornar al hogar a sus veinte años siendo ingeniero civil titulado con trabajo asegurado en Creole Petroleum Corporation. La descrita es la visión que mejor lo retrata: siempre trabajando.

Sobre el escritorio -lo recuerdo perfectamente- atesoraba una foto tamaño  6 x 8 pulgadas colocada en un portarretrato cuyo marco imitaba bronce sin bruñir. Era de su novia y prometida, Aida Moros Salvatti, una fresca muchacha caraqueña de buena familia -en el exacto sentido del término- que había conocido en habituales vacaciones en Washington. Aida fue la única novia que le conocí.

En esa habitación -era 1957- fue donde supe cabalmente de mi hermano y, sin que se diera cuenta, el contacto con él dio lugar a que me aficionara a la audición de cierta música norteamericana de los años 40 y 50 que actualmente es nostálgica y Armando, afiebrado, escuchaba repetidamente en un tocadiscos portátil. Piezas de Harry Belafonte y creo que de Duke Elligton, y también melodiosos blues y jazz de Benny Goodman y Louis Armstrong entre otros cantantes y orquestas de moda, como la de Jimmy Dorsey.

Haciéndome compañía en ese cuarto estuvo por muy pocos meses, pues se casó volando con Aida a quien, precisamente en la pista de Cabeza de Toro, vi por primera vez en persona cuando desde los Andes venía de luna de miel y algunos miembros de la familia fuimos a darle la bienvenida al Zulia.

Era una joven blanca de cabello crespo castaño y ojos claros que a mí me pareció muy bella y quien por su pericia en el manejo de los caprichos de mi hermano, su alegría natural y sentido práctico de desenvolvimiento en la vida, ha hecho feliz pareja con él durante más de cincuenta años.

En adelante todo en Armando fue trabajo, trabajo, trabajo y familia. Tuvo seis hijos, cuatro varones y dos hembras, y todavía hoy, con setentiséis años, continúa periódicamente activo en Houston en una tarea que sabe hacer y para la que se requiere funcionarios de comprobada probidad. Sé requetebién que si la salud se lo permitiera estaría bregando aún por más de ocho horas diarias.

 

¡Bachiller del San José de Mérida!

 

Pero de Armando, que no acostumbra hablar de sí mismo, hay otras cosas que sé y quiero dejar escritas. Al egresar de la escuela primaria “Antonia Esteller”, de Shell en Lagunillas, siguió el bachillerato en el entonces famoso colegio San José de Mérida.

Ese fue un instituto educativo de la Compañía de Jesús donde además de estudiar y jugar al fútbol, se hacía montañismo y así excursiones al pico Bolívar. Fue por ello que hacia sus catorce años ascendió ese macizo hasta el glaciar de Timoncitos, antesala de la cumbre, que era la altura hasta donde los curas lo permitían a los muchachos de su corta edad. En ese colegio hermano del San Ignacio (Caracas) y del Gonzaga (Maracaibo), obtuvo el título de bachiller en Matemática y Física cuando contaba quince años.

En el San José, entre otros, tuvo de condiscípulos a Jorge Olavarría, Gilberto Urdaneta Besson, exgobernador del Zulia, y Arnaldo Salazar Raffalli, ingeniero de minas de la Universidad de Rolla, Missouri y exdirector de Lagoven.

Por el mismo motivo escolar y geográfico Armando estuvo entre los estudiantes que ascendieron en Carnavales de 1951 al páramo de Los Torres, en el estado Trujillo, para visitar el sitio donde veintisiete estudiantes del mismo colegio se estrellaron en ese lugar el 15 de diciembre de 1950 en vuelo a Caracas. La excursión la encabezó el padre chileno José María Vélaz, fundador de Fe y Alegría y rector entonces del San José de Mérida, quien también en la fecha del accidente ascendió al páramo y comprobó que no había sobrevivientes.

A los veintisiete estudiantes fallecidos se les rinde memoria eterna en la casa de ejercicios espirituales de San Javier del Valle, estado Mérida, fundada por iniciativa del sacerdote Vélaz.

Aunque nuestros padres no lo afirmaban ni hicieron nunca comparaciones entre sus hijos, Armando debió ser un muchacho modelo. Lo deduzco porque papá quiso -imagino que pensando hacer malabarismos financieros- que estudiara ingeniería en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, sector contiguo a Boston, en los Estados Unidos, pero el propio Armando se resistió al ver que para lograrlo habría tenido que proseguir por más tiempo dedicado al aprendizaje del inglés. Fue por lo que prefirió como opción ingresar a la Universidad de Bucknell, prestigioso, pequeño y privado centro superior de estudios del estado de Pensilvania donde tenía garantizado cupo y se graduó. Una prueba que tengo de su disciplina -y esta es personal- es que siendo ingeniero, conoce la gramática castellana mejor que yo, que soy periodista.

Él no fue militar, en la foto ilustrativa de este texto aparece uniformado porque como fórmula de aquel momento para aprender el idioma inglés, hizo expresamente el último año de la educación media norteamericana, siendo así cadete del desaparecido Instituto Militar Bordentown, instalado en un poblado del mismo nombre en el estado de New Jersey, en el camino a Trenton.

Bien, a Armando lo tengo siempre en mi memoria por motivos que ahora son evidentes y porque casi todas las semanas me llama desde Houston para saber de mí, y a la distancia me vuelve a hacer compañía en mi auto exilio norteamericano que vivo casualmente en el estado donde él efectuó sus estudios universitarios.

 

Grano de arena

 

Armando Bermúdez Romero trabajó durante treintinueve años en Creole y con su sucesora venezolana Lagoven, fundamentalmente en las áreas de ingeniería general, mantenimiento y construcción, y materiales. En la ingeniería civil alcanzó especializarse mediante asignación de trabajo en los Estados Unidos a donde lo envió Creole para adiestrarlo en construcción de plataformas de pozos costa afuera en el golfo de México.

Como miles de venezolanos más, formó parte de la vigorosa generación profesional, técnica y obrera especializada que al convertir a Lagoven en operadora líder, contribuyó silenciosa pero tesoneramente a transformar la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) en una de las más importantes empresas del mundo en su ramo, equiparable con Exxon y Shell.

A través del reconocimiento a mi hermano rindo merecido homenaje a todos esos veteranos, hombres y mujeres criollos como la arepa, que participaron de patente bajo perfil en ese esfuerzo verdaderamente nacionalista.

Esfuerzo renegado hoy en su valía y trascendencia por quienes jactanciosamente presumen ser abanderados del progreso y que en nombre de una ficticia independencia petrolera han saqueado la principal empresa nacional y virtualmente la entregan por deuda a China, poniendo en serio riesgo la prosperidad de Venezuela.

Subrayo que deseando evitar parecer inmodesto, tardé en publicar esta semblanza familiar, pero estoy convencido de que el silencio en el que permanecemos los exempleados de PDVSA y sus filiales -probablemente por humildad desmedida-, hace que cada vez más se conozca menos la comprobable obra venezolanista de funcionarios genuinamente patriotas que sin alardear de serlo construyeron la industria petrolera nacional original y por algo más de veinte años la hicieron eficiente.

Aspiro que esta información estimule a otros de la misma generación y mérito de mi hermano a contar sus vidas y aportes por el establecimiento y expansión de la industria petrolera nacional.

 

Manuel Bermúdez Romero

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38 comentarios

natividad morales flores -

como estas hermano soy nati

Manuel Bermúdez Romero -

Luis, claro, es recíproco. Somos una familia unida, como la de ustedes.

Ese hermano vive en Houston, es el mayor y está enfermo, pero confiamos en que sanará. En estos meses fueron a visitarlo tres de mis hermanos. Puedes verlos en la foto que te anexo.

Sobre Cabeza de Toro tengo el recuerdo, pero no mucho detalle. Creo qoe al describirlo como aeropuerto estoy exagerando. No pasó de ser una pista para el aterrizaje de aviones e incluso creo que el sistema de radio comunicaciones que usaban era portátil.


Un detalle interesante es que durante algún periodo formó parte de un circuito aeronáutico comercial que cubría la Cuenca del Lago de Maracaibo.


Los aeropuertos de ese circuito eran Grano de Oro, Cabeza de Toro, Carvajal (cerca de Valera), Santa Bárbara, la pista de La Paloma, en Casigua-El Cubo, y Grano de Oro. La ruta le daba una vuelta a la cuenca y no creo que incluía a Mérida.


Quiere decir que además de los aviones de Shell, creo que también le dieron uso los de Avensa. E imagino que de Creole y Mene Grande.


No sé si lo recuerdas, pero antes de ser abandonada completamente, Cabeza de Toro fue utilizada como pista para competencias de Go Karts, las cuales tuvieron buena afición en la COL.

Espero que estos datos te resulten útiles.

Saludos.

Luis Enrique Marcano -

Manuel, estaba buscando informacion sobre el aeropuesto cabeza de toro, donde papa nos llevaba para ver aterrizar y despegar un avion marca de havilland heron dh-114, propiedad de la shell y me encontre con este articulo que escribiste sobre tu hermano armando, a quien no conozco, y por ser de tu autoria lo comence a leer pensando que solo serian unas pocas lineas. Fui avanzando en la lectura y sin darme cuenta lo lei todo, incluso los comentarios, En todo el articulo dejas ver la admiracion y amor que sientes por tu hermano, eso seguramente es reciproco. Que bueno Manuel, poder escribir asi sobre un hermano y que Armando tenga un hermano que escriba esas cosas sobre el.
P.D. igual que aniela, esta maquina tiene los acentos, pero no los encuentro.

Manuel Bermudez Romero -

Miguel Colina comentó:

Manuel:
A pesar de estar desempleado aquí
en EE.UU, no he tenido la oportunidad de contestarte la nota anterior sobre estos temas, el de tu hermano y la natación. Me gustó muchisimo. Vi que muchas personas te habían hecho comentarios...
Sí conocí a tu hermano, aunque no trabajé para él, y siempre tuve la impresión de que él era un hombre recto, justo, y trabajador, ese concepto lo recibí de la gente que lo rodeaba y lo conocía mejor que yo. Es muy bonito ese elogio que le estás haciendo.

Manuel Bermúdez Romero -

Ciertamente así es Freddy. No te lo hice llegar porque, como digo hacia el final del texto, no quiero ser inmodesto. Se lo envié solamente a mi familia y algunas personas que sé que lo conocen a él. Cordiales saludos.

Freddy Cardozo N. -

Hola Manuel...
Como siempre tus articulos me emocionan mucho y en especial este que, aun sin conocer a tu hermano, siento en él representados muchos de los míos que han dado su vida por Venezula a traves de la compañias petroleras.
Saludos...
Freddy C.

Roberto V. Mandini -

Manuel, llegue de un viajecito rapido a Houston para sacar nuevos pasaportes y "catching-up" con el correo me encontre con esta.
Excelente.... Hubo dos personas que en mis 38 anos en la industria me impresionaron por su teson y confiabilidad en el trabajo: mi quasi-compadre Alfredo Gruber y Armando... No digo mas pues en los comentarios precedentes a este se evidencia mucho del respeto y aprecio que se gano tu hermano... Y, como todo lo de el: se lo gano el solito..... Un abrazo.... R.

Manuel Bermúdez Romero -

Rafael Gallegos, amigo de la antigua Corpoven-Barinas y luego en Relaciones Públicas PDVSA-Caracas, escribió:

La verdad es que es una historia aleccionadora y emocionante. Un abrazo, Rafael

Manuel Bermudez Romero -

Va otro mensaje recibido:

Si Manuel, por mi parte bien apreciado el contenido de esa semblanza de tu hermano mayor. No soy Bermudez ni Romero, no conozco al biografiado, pero no me queda la menor duda de todo lo que describes de Don Armando. A través de ti he conocido a tu familia de quien te expresas siempre con un gran amor, respeto y admiración. Basta conocerte a ti para sentir que eres un fiel representante de la misma.
Un gran abrazo y gracias por incluirme en el grupo de personas que le dan primordial importancia a los valores de las personas y familias.

Ñeta

Belén Velásquez -

Muy valiosa esta reseña del hermano menor sobre su hermano mayor. Y ese valor se magnifica cuando se produce en vida del primogénito de los esposos Bermúdez-Romero. Conocí gran parte de los detalles y hechos narrados acerca de Armando a través de Nelson, quien lo admiró sobremanera y eso lo manifestaba públicamente, con el alarde y la pasión que lo caracterizaban. Asombran no los esperados comentarios de sus hijos y familiares, sino los aportes de tantos miembros del mundo del trabajo petrolero. Y faltan, por supuesto, las consideraciones de Armando, quien pronto reaccionará: cuando cesen los llantos y se multipliquen los elogios. (Así me lo aseguró). No obstante, la "saga" sigue adelante. El texto de Manuel comprende la primera página de una historia que apenas se gesta. De Armando queda mucho por decir para que sirva de ejemplo a los jóvenes de esta familia. Los años de trabajo en el Norte y en Europa,además de su asentamiento definitivo en los Estados Unidos, después de su jubilación. Tiempos de lucha, de constancia,de humildad, hasta alcanzar metas aparentemente negadas a los mayores. En fin,confiemos en leer más sobre Armando por medio de su hermano periodista o de cualquier otro que responda al reto que nos ha lanzado el autor de este relato. Por ahora, celebremos la iniciativa de Manuel y agradezcamos ese aliento que nos inyecta, con sencillez y nostalgia, a través de sus escritos.

Ismar Sosa -

Tio Manuel,
Que gusto leer esta historia maravillosa de un Venezolano digno de imitar por su trabajo y dedicacion 100% a su familia. Yo a pesar de que llegue a sus vidas hace 20 anos tengo mi anecdota con el Sr. Armando en Los pasillos de Materiales de nuestra gran empresa LAGOVEN de La Salina cuando esa voz de locutor me hizo buscarlo y lo encontre un dia como un maestro relatando de donde venian todas nuestras mejores practicas y las normas que a diario seguiamos en el trabajo. Sin Lugar a dudas el Tio Armando es y sera por siempre protagonista de la historia petrolera venezolana. Finalmente, te felicito por tu articulo que a pesar de la nostalgia por tiempos pasados tambien nos da energia para seguir adelante y demostrar al mundo la calidad de profesionales que somos gracias a las ensenanzas de nuestros antecesores. Esto es lo que yo llamaria Pasion Petrolera hecha en Venezuela. Un abrazo,
Ismar

Manuel Bermúdez Romero -

Armando y Elisa Segnini e hijos, enviaron este mensaje:


Muy apreciado Manuel,

Regresando de Florida, estoy encontrando tardiamente tu mensaje sobre "Mi Hermano Armando".
Tu papá y mamá, Antonio y Eufrosina y los mios, Armando y Vidalina lo estarían disfrutando
plenamente, al igual que tus tíos, Jesús y María. Ellos constituyeron una hermandad allá en Lagunillas-
Ciudad Ojeda.

Soy fiel testigo de la formación profesional y capacidad de trabajo de Armando tu hermano, un trabajador
incansable de 25 (!) horas al día, todo ello aunado a sus dotes de honestidad, sinceridad, caballerosidad
espejo de la familia, que luego construyó con Aida y sus hijos.

Recibe todas nuestras expresiones de afecto, cariño y consideración extensivos a Olga y tus hijas.

Abrazos, bendiciones,
Armando y Elisa e hijos.

francia rondon -

Felicitaciones a ti MANUEL A TU FAMILIA, a los hermanos se les quiere mucho eso me encanta, ese amor bonito, sano, especial besitos.

Manuel Bermúdez Romero -

Roberto Muñoz hizo esta apreciación y se le agradece el gesto y la cortesía:

Manuel, te comenté que me cayó muy bien tu nota sobre el hermano mayor. Hablé con Luis Villasmil ayer y me comentó que en la parte final había comentarios de la familia, no me había dado cuenta de ello, anoche los vi y también me parecieron excelentes y muy significativos. Te felicito, tienes una familia, unida, amorosa y, además, sabe escribir, eso no es común hoy día. Abrazos, Roberto.

Manuel Bermúdez Romero -

Eneida García hizo este comentario:

Gracias Manuel por considerarme entre ese limitado número de personas acreedoras para compartir contigo tan bella semblanza. Tienes razón, ciertamente Armando es un ejemplo de ese venezolano trabajador, padre y esposo modelo al cual hemos estado acostumbrados los venezolanos de nuestra generacion. Que como bien dices, fueron factor determinante en la construcción de una industria petrolera de la cual nos sentiamos tan orgullosos.

Un afectuoso saludo.

Manuel Bermúdez Romero -

Claudio Tarbes, envió este mensaje:

Manuel,te felicito y tu hermano Armando se lo merece.

Manuel Bermudez Romero -

Por intermedio de Arnaldo Salazar Raffalli, Gilberto Urdaneta transmitió este mensaje:

Arnaldo, excelente semblanza de Armando. Casi todos los egresados del San José de Mérida, tenemos comportamientos y maneras de pensar muy similares...y somos todos nuestros mejores amigos entre sí. El testimonio, la educación, la religión enseñada por los curas jesuítas de nuestro tiempo, es sinceramente inolvidable. También nuestro agradecimiento eterno y que lo aprendido nos conduzca a la otra vida sin temor, con la ayuda de Dios.

Un fuerte abrazo,

Gilberto

Manuel Bermudez Romero -

Gustavo Quintini añade el siguiente comentario sobre las características del avión que se estrelló en el páramo de Los Torres y donde viajaba los estudiantes del San José de Mérida

Fue un DC-3 de Avensa, el YVC-AVU donde perecieron nuestros queridos compañeros. Hay un comentario de uno de tus lectores en el blog en el que se menciona a un piloto y a un modelo de avión (Convair) que deduzco se refieren al mismo accidente y, en ese caso, y para tu información personal, te confirmo que era uno de los viejos y nobles DC-3, para esa época no tan viejos ya que se dejaron de construir en al año 1945. Los recordados Convair de Avensa no empezaron a volar hasta el año 1953, y, que yo recuerde, solo en la ruta Maiquetía-Maracaibo. Gracias nuevamente por la oportunidad que me diste de evocar tantos recuerdos buenos y uno muy malo, pero todos pertenecientes a una de las más bellas épocas de mi vida. Saludos
Gustavo

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Cabe informar a los lectores que Quintini escribe con propiedad sobre el tema, pues también fue alumno del San José de Mérida por la época en que los hechos narrados en la semblanza ocurrieron.

Manuel Bermúdez Romero -

A continuación se transcribe un comentario de Gustavo Quintini, médico y exdirector de Lagoven, quien hace una importante aclaración sobre la excursión al páramo Los Torres, donde ocurrió el accidente que se recuerda en la semblanza.


Hola Manuel: disfruté mucho con tu emocionada y muy detallada semblanza de Armando, con quien también compartí los inolvidables años del Colegio San José y de Creole-Lagoven y por quien siempre tuve la mayor simpatía y reconocimiento como profesional y persona integral. Armando es un año mayor que yo y por ello me llevaba un año de ventaja en el Colegio, siendo compañero de aula de mi hermano Daniel, también ingeniero pero en la rama civil. Recuerdo mucho la excursión al glacial del Timomcito, donde como tu refieres, no nos dejaron a los más "pichones" seguir hacia el Pico Bolívar. En anexo te envío una foto de los integrantes del 4° año de bachillerato del San José, donde se encuentran Armando y mi hermano. Lástima que fue copiada de una foto muy pequeña y al aumentarla se pierden algunos detalles. Seguramente que Armando la tendrá y si no es así, házela llegar que seguramente le traerá buenos recuerdos. Una observación sobre nuestra visita el sitio del accidente de aviación donde murieron 27 de nuestros compañeros: la excursión fue en los carnavales del año 1951, apenas 2 meses después del accidente y obviamente ya todos los cadáveres habían sido rescatados a los pocos días del accidente (15 de diciembre de 1950), operación en la cual participó también el Padre Vélaz junto con otros de nuestros queridos curas. Por cierto que a mi me tocó, como a Armando, regresarme a plena noche y con lluvia desde el sitio del accidente hasta el pueblo de La Puerta, donde nos esperaban los autobuses, ya que la logística no permitía que pernoctaran en el páramo de Los Torres todos los integrantes de la excursión. Recibe un cordial saludo
Gustavo
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Carlitas García -

Manuel, gracias por hacerme participe de este hermoso homenaje a tu hermano Armando.
Tuve el privilegio de conocerle trabajando en Lagoven, como Asesora de RRHH para Proyectos Especiales.
A Don Armando, le tome especial cariño, ya que además de ser un caballero y colaborador, me dio sus mejores orientaciones con sabiduría, humildad y bondad.
Contigo mi relación fue más cercana y especial, no solo por tu verticalidad personal y profesional (lo cual siempre admire en tu familia también), sino por haberme graduado en la misma promoción de Psicólogos con Olga tú esposa.
Reciban mis bendiciones y cariño, Carlitas

Clemente Pereda Berrios -

Tengo mucho gusto de leer lo que escribe Manuel sobre Armando, sobre todo porque fuimos contemporaneos en la Creole, incluyendo el entrenamiento con la Humble Oil Co. en New Orleans. Su capacidad de trabajo se une a un caracter especial, que hacia agradable trabajar con el. Estuve en Creole solo desde 1955 hasta 1966, cuando pase a trabajar en el Grupo Mendoza, en Vencemos. Mi felicitacion a Ud. y mi especial saludo para Armando, a quien le deseo seguir como hasta el presente. Gracias.

Luis Villasmil -

Excelente reseña de Armando. No sé si su costumbre de mascarse la lengua fue originada por su gran sentido de responsabilidad: fue mi jefe en CORPOVEN en donde ocupó la Gerencia de M&C, posiblemente transferido desde Lagoven por influencias de Alfredo Gruber. Estando en ese puesto se dió el proceso de integración de las filiales de PDVSA Maraven, Corpoven y Meneven, siendo yo escogido por él y acordado con las filiales para ser el Gerente Coordinador de las Gerencias de M&C. Durente el proceso, uno de los primeros retos que tuve fue el de decidir cuál sería el nuevo Gerente de M&C, habiendo dos candidatos: Leopoldo Aguerrevere y Armando Bermúdez, lo cual se resolvió de la manera más sencilla, ya que Armando me manifestó que le gustaría ser transferido para Bariven en Houston, y que además ya poseía un apartamento allá, motivado pienso, por su gran experiencia en Materiales, lo cual se dió y creo que fue de mucha significación para él. Espero que Armando pase el resto de su vida recibiendo el cariño de sus hijos, hermanos y todas sus amistades lo cual pude notar en los comentarios que me antecedieron, y que se cumplan sus deseos haciendo lo que más le guste y que le permita su estado actual de salud. Un abrazo para Armando y muchas gracias a tí por ofrecernos esta maravillosa semblanza

Manuel Bermúdez Romero -

El ingeniero Jorge Zajía, propietario y director de la revista PETROLEUM, envió al autor el siguiente comentario:

1. El copiloto del Convair de Avensa se llamaba Roberto Suprani, sobrino del sabio Jacinto Convit y hermano de mi “tía Nena”, esposa de mi tío Freddy Mogna, hermano de mi mamá. Ese es un hecho vívido en esa parte de la familia.

2. Yo también soy ingeniero y me he hecho con vos en español o “gramática castellana”, como vos la mencionáis.

3. Yo vivo buena parte del año en Houston. Me gustaría conocer a Armando

4. Es una historia fascinante.

jzajia

Manuel Bermúdez Romero -

Por fuera de la bitácora, Víctor Machado comentó:

Excelente querido excompañero Manuel. Te felicito por este tributo en honor a tu hermano Armando y a quienes trabajamos en Lagoven.

Por favor, me confirmas si Armando fue Superintendente de Materiales de la División de Occidente, a quien conocí en 1984 y con quien me llevé muy bien desde mi cargo como Gerente de Entrenamiento y DO. Ambos teníamos sede en Cabimas.

Abrazos y gracias por enviarme este relato tan lleno de sentimiento por tu hermano mayor. Víctor

Lilia -

Querido Manuelito:realmente que recuerdos, tan bonitos! Como olvidar cuando Armando regresaba de vacaciones, todos felices, no se si el me recuerda, pero yo no he olvidado todo lo que compartí en tu casa! Bonito homenaje , honor a quien honor merece! Para Aída, hijos, nietos un fuerte abrazo y. Para. Todos Uds.....lilia

Elsa Bermúdez de Carezis -

Querido Manuel,
Igual que a Aída y sus hijos e hijas, también a mi me has hecho llorar. Muchos gratos recuerdos han venido a mi mente de la época cuando los varones mayores estaban internos en Mérida y como dice Esther, su regreso a casa siempre nos llenaban de emoción. Ellos nos proporcionaban unas vacaciones escolares muy activas (juegos de futbol, guerra con limones, recoger frutas a escondidas del patio del vecino, etc., etc., etc.)Luego Armando se fue a la universidad y sus ausencias eran más largas, pero su vuelta a casa para vacaciones eran todo un acontecimiento. La primera vez que hizo pasantías en Creole, Jesús y yo eramos beneficiarios de las "lochas y pullas" que le pesaban en los bolsillos.

Cuando Armando se graduó yo tenía 12 años y "añoraba" su regreso a casa. La desilusión grande fue enterarme de que se casaría a los pocos meses. Por supuesto, no conocía a Aída sino por la foto que tu mencionas y la cual él cuidaba con mucho celo. Un día mientras estaba en su trabajo, yo aproveché para esconderle la foto. Mayor alboroto!!! Mamá se imaginaba que había sido yo y le daba risa, la cual disimuló muy bien, pero también me protegió de ser alcanzada por Armando. Por fín, a instancias de mamá, saqué la foto de su escondite.

Cuento esto puesto que ahora entiendo que eran simplemente celos de hermanita. Después de la boda conocí a Aída y desde entonces soy su "fan No. 1". Ella con esa manera especial de ser que posee, me conquistó. Siempre me hizo sentir importante, a pesar de mi corta edad.

Fue Armando quien me convenció para regresar a Saint Cyril el segundo año (yo estaba renuente). Como siempre ha sido él, apeló al sacrificio que papá hacía para que todos tuviésemos la mejor educación. Bien sabía él(Armando) que esa "tecla" era para todos sagrada.

Que Dios lo bendiga y le de mucha salud.

Muchas gracias Manuel por hacerle este sentido reconocimiento a Armando. Nadie mejor que su hermano. Un abrazo.

Esther (B. de K.) -

Mi querido hermanito Manuel,
Que lindo lo que has escrito sobre nuestro hermano mayor, mi querido y admirado hermano Armando…el hijo y hermano modelo de la familia Bermúdez-Romero! Que emoción sentía yo cuando él y Antonio regresaban a casa del colegio en Mérida. Armando fue mi figura paterna en sus últimos dos años de universidad, cuando a mis 13 años me mandaron al internado en Pennsylvania. Aquí tuve la oportunidad de estar más cerca de él y conocerlo mejor. ¡Qué buen hermano! Religiosamente todos los fines de semana nos visitaba a mí y a Teresa en el colegio, y que emoción tan grande eran para mi sus visitas, me sentía en casa al tenerlo a él cerca. En realidad era un chamo de 19 años pero el chamo súper responsable, estudioso, cariñoso y hermano ejemplar. ¡Te quiero mucho Armando, que Dios te bendiga!

Ramòn J. Chávez Pérez -

Manuel mis respetos y consideraciones, siempre recuerdo a toda tu familia en el tiempo que vivieron en Ciudad Ojeda, tus padres ejemplos de teson y grandes emprendedores en aquella Costa Oriental del Lago(creo que todavía no se llamaba así)en pleno desarollo. Con tus hermanos (as) tuve una gran amistad, sobre Armando te diré que trabajé un tiempo con él (se te olvido mencionar que estuvo en asignación en Corpoven como Gte. de Materiales).
En el corto tiempo que estuvo Armando en CPV, nos terminó de inculcar valores y principios que eran en su momento la esencias de las polìticas públicas que harían de PDVSA ejemplo de industria a nivel mundial.
de mi parte a traves de tu personas le das un fuerte abrazo a Armando y un saludo a toda su familia.

Lachy Bermudez Moros -

Tío Manuel, Gracias por provocar esas lagrimas de orgullo y alegría, por dedicar tu pluma a mi primer amor: mi Papi adorado. El ha sido mi barita de medir para buscar pareja... Su compromiso, sus valores, la lista de cualidades es infinita y muy dificiles de imitar. Agrego que el les tendió la alfombra roja a ustedes mis tíos para llegar a mi corazon y desde niña sentir cariño incondicional por solo ser sus hermanos. Aunque no te quisiera dar el besito por barbudo! Te quiere mucho y siempre, tu sobrina, Lachy

Reinaldo Bermudez -

Ese orgullo y amor que sientes tu por tu hermano lo sentimos todos sus hijos por el. Mi razon de estudiar ingenieria fue de verlo a el con su casco de seguridad llegar del trabajo todos los dias. Y digo llegar del trabajo ya que nunca estuve despierto cuando salia a la oficina o al lago a gole de 4 o 5am de la mañana. Lo interesante es que despues de unos años me he dado cuenta que gracias a mi papa me enamore de la industria petrolera y a pesar de que no hago lo que hacia el, la pasion e interes por mi trabajo se lo debo a el y la personalidad requerida en ventas se la debo a mi mama.

Gracias por escribir tan bello homenaje a nuestro padre. Se me hizo un nudo en la garganta.

Reinaldo

Esther -

Muchísimas gracias por compartir este hermoso texto. Tío Armando es realmente un ejemplo en todo sentido, profesionalmente y en su relación de pareja.

Sé lo mucho que lo quería y admiraba mi papá. De tío Armando no tengo sino los mejores recuerdos, mucho cariño y agradecimiento.

Y aunque mi experiencia en la industria fue muy corta y no puede compararse jamás con la tuya o la de tío Armando, suscribo todas tus palabras sobre los profesionales que construyeron la verdadera PDVSA.

Nuevamente gracias y muchos saludos.

ronald moros -

gran honbre,amigo y cunado

Stanley Bermudez -

Hola Tio,

A mi tambien me sacaste lagrimas, y no me da pena admitirlo. Yo me conformaria con tan solo ser una cuarta parte de lo que es y ha sido mi papa. Ejemplo de trabajo y honestidad, fiel a su familia y esposa, y mejor ejemplo de padre no puede existir. Ademas siempre he pensado que la industria petrolera de Venezuela de ese entonces fue hecha por hombres como mi padre y por muchos otros como el. A pesar de que no trabajo ni he trabajado el la industria petrolera, en mi trabajo como artista y profesor siempre llevo la etica de trabajo de mi padre conmigo. Gracias por tu escrito y saludos!

milva marcano -

DE VERDAD ES PRIMERA VEZ QUE ESCRIBES SOBRE LA VIDA DE UN HERMANO,TAMBIEN SE QUE LO NOMBRAS MUCHO,PERO AL NARRAR DESDE SU INFANCIA HASTA ESTE MOMENTO EXPRESAS EL GRAN AMOR Y LA ADMIRACION DE UNA PERSONA QUE SE HA GANADO TODOS LOS CALIFICATIVOS EXPUESTOS Y ME ALEGRA PORQUE EN LAS FAMILIAS DEBE EXISTIR ESE AMOR ESE ORGULLO POR QUIEN SE LO MERECE SIN SER HIPOCRITAS,POR LA FORMACION DE USTEDES, SE
E QUE FUERON BUENAS BASES INCULCADAS POR SUS PADRES,FELICITA A TU HERMANO ARMANDO Y QUE DIOS LO BENDIGA DE VERDAD ES UN GRAN HOMBRE

Beatriz Salazar Navarro -

Muy lindo Manuel, gracias. Si una cosa me llamó la atención de Armando, desde que lo conocí, allá por el año 196o-61, fue su seriedad y extrema responsabilidad. Realmente nunca había visto de cerca a un workholico (no sé si la palabra se escribe así); pero en unas vacacioncitas que fuimos a Cabimas, veíamos que trabajaba hasta de madrugada. Tenía un radio transmisor y a la hora que lo llamaran, de noche o madrugada, salía disparado en una camioneta. Verrg, como que dormía con la ropa... Y les quedaba tiempo para tener pichurritos, ja ja ja. Menos mal que Aída es una persona que se adapta a todo. Super esposa, madre, ama de casa, amiga, compañera, tocadora de maracas como nadie y super bailadora, siempre glamorosa y arregladita desde temprano. Pero como aquí se está hablando de Armando, te diré que yo me cuidaba mucho mi forma de hablar delante de él, porque no le gustan las malas palabras. (no parece zuliano ja ja). Me sentí honrada cuando nos nombraron padrinos de su "gorda" recién nacida, Aniela y siempre lo he tenido en un sitio especial en mi corazón. Pedro César y por lo tanto yo también, lo consideraba como un hermano mayor, estricto pero con un corazonsote. Buen cuñado y un yerno como pocos. Un besote compadre y para adelante, batallando siempre, hombro a hombro con su compañera. Te queremos mucho.

Armando Bermúdez Moros -

Tío, muchísimas gracias por publicar esta reseña de papá en tu blog. Has resumido en la misma la esencia que él ha mostrado en su vida y que continua haciendo. Todos sus hijos nos sentimos muy orgullosos de su larga trayectoria profesional, así como del irrefutable buen ejemplo que ha dado como esposo y padre.Cada uno de nosotros lleva el orgullo de tener padres como ellos, quienes han dedicado su vida entera a la familia, labor que todavía llevan a la perfección.

Aniela Bermudez Moros -

No puedo mas que agradecerte por tan hermoso articulo tío (perdona pero tengo computadora nueva y no logro programar el teclado para los acentos) Esto me recuerda que gracias a ti y no lo olvidare nunca tuve la financiación de mi primera computadora.
No sabes lo orgullosa que me siento de tener unos padres como los míos y un tío como tu. Hoy me sacaste lagrimitas, Te quiero mucho.

Aida Moros de Bermudez -

Manuel,

Aca me tienes con lagrimas en los ojos.
Mi muy adorado Armando. Lo has descrito tan bien.Se me llena el corazon de orgullo al compartir exactamente con el 55 años de vida matrimonial.Es cierto, en estos momentos esta trabajando por dos semanas y si no fuera por su salud se que continuaria siendo ese pilar en nuestra familia.Estoy segura que no solo tu, sino todos sus hermanos lo admiran .
Tambien sus hijos. El ha sido el mejor ejemplo que ellos han tenido.De nuevo
te felicito por dedicarle este escrito a la persona que mas admiro y quiero en la vida.
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