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GUILLERMO RODRÍGUEZ ERASO

GUILLERMO RODRÍGUEZ ERASO

In memóriam

 

Por: Gustavo Quintini

Ha dejado de existir uno de los hombres más representativos e importantes de la industria petrolera venezolana. Cuando ingresé a la Creole, allá por el año 1960 en Tía Juana, ya Guillermo era una leyenda, sobre todo entre los venezolanos que ya empezábamos a llenar los puestos profesionales, para quienes la presencia de un compatriota en la Junta Directiva era, no solo motivo de legítimo orgullo, sino la constancia de que en nuestra empresa la meritocracia no tenía límites de nacionalidad. Años después, cuando fui transferido al Departamento Médico en Caracas, ya Guillermo ocupaba la Vicepresidencia de la Creole y el convertirme al poco tiempo en su médico en la Clínica de Caracas, me permitió ir conociendo cada vez más sus altas dotes personales, ya que las profesionales y gerenciales eran más que evidentes. Con el paso de los años, mis responsabilidades me permitieron actuar más cerca de la Junta Directiva de la Creole ya convertida en nuestra Lagoven y constatar las excepcionales cualidades de su Presidente,  compartiendo el aprecio y el afecto que todos sus compañeros de trabajo le profesaban. Estos momentos de tristeza por su definitiva partida me han estimulado para recordar no sus grandes logros profesionales y gerenciales, de todos conocidos y muy extensos para una nota como esta, sino contar algunos hechos anecdóticos que me tocó vivir durante tantos años de relación laboral y que creo añade algo al conocimiento de su gran calidad humana.

La primera tiene que ver con su respeto por las normas y la condición de persona ordenada y responsable en todos los ámbitos. Cuando se acercaba la fecha de su examen médico anual Guillermo era de los pocos, si no el único, que se adelantaba con una llamada a mi oficina para recordármelo. La segunda tiene que ver con la concesión de la ficha de identificación a los jubilados. Un día me preguntó por el Dr. Augusto León, Gerente del Departamento Médico por más de 20 años, quien también había sido su médico y amigo, jubilado en marzo del año 1980. Le dije que el Dr. León había decidido no volver a visitar la empresa pues no aceptaba, después de su larga  y meritoria carrera, tener que registrarse, con cédula y todo, como un visitante cualquiera en la recepción del primer piso. Cuando le informé que durante mi pasantía en desarrollo por el Departamento de Relaciones Industriales había tratado infructuosamente con la gente de Protección de lograr que se extendiera un carnet de identificación a los jubilados, Guillermo me dijo: “Yo me encargo de eso”. Dos días después se estableció en Lagoven el carnet de los jubilados y la ficha N° 1 correspondió al Dr. León.

La última tiene lugar poco tiempo antes de su retiro, siendo yo Gerente del Departamento de Recursos Humanos. Me llamó a su oficina y me dijo textualmente: “No quiero retirarme de la empresa sin que haya tenido la satisfacción de que una sola de las pocas recomendaciones para empleo que he hecho, haya sido exitosa. Este muchacho ni lo conozco personalmente ni a su familia, pero me han llegado sus credenciales y creo que se merece una oportunidad”, y me entregó un currículo. El joven fue empleado porque tenía sus méritos y la anécdota refleja, por una parte, el excesivo celo de los empleados de la sección de empleos, celo aparentemente que se hacía más intenso con los recomendados, y, por la otra, la actitud de Guillermo, el Presidente, que nunca, hasta ese día, quiso manifestar su frustración por no lograr, no un favor para alguien en particular, sino aportar su opinión favorable en un caso de indudable interés para la empresa.

Fue un privilegio para la industria petrolera venezolana, para Creole-Lagoven y para todos los que tuvimos la oportunidad de trabajar con Guillermo Rodríguez Eraso, el contar por tantos años con un hombre integral, que supo aunar a sus condiciones de excelente profesional y gerente, las de ciudadano cabal y cabeza de una familia también ejemplar, a quienes hacemos llegar nuestro pesar por su muerte, al mismo tiempo que el consuelo de que su presencia se mantendrá en el corazón de todos los que lo quisimos y apreciamos. 

La foto fue tomada de un anterior artículo de Gustavo Coronel.

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5 comentarios

Robny A Jauregui A -

Ex-Trabajador PDVSA-LAGOVEN

Para contribuir con esta remembranza de GUILLERMO RODRÍGUEZ ERASO, en este medio virtual, de interacción inmediata, hay que recordar que participó en la Nacionalización de la industria petrolera en 1975. La cual se efectuó por la vía del entendimiento con las empresas concesionarias. Quien fuera Presidente de la filial LAGOVEN devenida de la Creole Petroleum Corporation, y esta desde 1928 comprada por la Standard Oil of New Jersey, y a partir de 1973 renombrada la Exxon Corporation.

Forma parte de los hombres de primera linea en la historia de la industria petrolera Nacional Venezolana en unión con Guillermo Zuloaga, Gumersindo Torres, Manuel Antonio Pulido, Enrique Jorge Aguerrevere, Enrique Tejera, Virgil Winkler, Juan Pablo Pérez Alfonzo, Manuel Egaña, Luis Plaz Bruzual, Konrad Habicht, Rubén Sader Pérez, John De Sisto, Otto Renz, Manuel Pérez Guerrero, Rómulo Betancourt, Alberto Quirós, Karl Dallmus, Arturo Uslar Pietri, Siro Vásquez y Rafael Alfonzo Ravard.

Casado con Ana Teresa Matos Boulton, La señora Ana es descendiente de dos de las familias con mayor influencia en la dinámica política y comercial del país en la historia contemporánea, su abuelo paterno es Henry Joseph Lord Boulton Schimmel (1829- 1891). Fundador en 1875 de la Atlantic Caribbean Steamship Co., conocida como la Línea “D” Roja, la cual potencio el desarrollo del circuito agro exportador Andino–Zuliano. Fundador del Banco de Caracas en 1876 y en 1890 el Banco de Venezuela.

Por la parte paterna, su abuelo fue Manuel Antonio Matos Ybarra (1847-1929), fue un banquero, político, inversionista, empresario, diplomático y militar venezolano, que detentó una gran influencia política y económica sobre el país. Militante del partido liberal amarillo, fué tres veces ministro de Hacienda, poderoso promotor de empresas bancarias de carácter mixto y público, conformadas para convertirse en los brazos de inversión y manejos financieros de la Tesorería de la República y el sector privado venezolano, tales como lo fueron la Sociedad de Crédito de Caracas, el Banco de Caracas, y el Banco de Venezuela. Su actividad económica, sobrevivió a los regímenes de Antonio Guzmán Blanco, Francisco Linares Alcántara, Joaquín Crespo, Juan Pablo Rojas Paúl, Raimundo Andueza Palacios e Ignacio Andrade, viéndose amenazada, únicamente, durante el gobierno de Cipriano Castro (1858-1924, llegando a ser arrestado por sus órdenes, debido a su negativa a favorecer con más empréstitos de la banca privada al gobierno nacional. Ello, unido al carácter represivo del gobernante y sus continuos conflictos con los sectores empresariales, ocasionaron un conflicto, que cobró forma militar en 1901 gracias a la organización y liderazgo de Manuel Antonio Matos. Dicho movimiento fue la Revolución Libertadora. Donde logro concertar a todos los caudillos regionales que descollaron en el siglo XIX.
Finalmente su abuela paterna fué Ana Teresa Guzmán-Blanco Ibarra, La hija del presidente Antonio Guzman Blanco (1829-1899), conocido como El Ilustre Americano, fue un militar, estadista, caudillo, diplomático, abogado y político venezolano, participó como general durante la Guerra Federal y fué presidente del país en tres ocasiones (1870 - 1877, 1879 - 1884, y 1886 - 1887). Su influencia política fué absoluta durante los últimos 30 años del siglo XIX.

Clemente Pereda Berrios -

He sentido mucho la noticia de la desaparicion del Dr. Guillermo Rodriguez Eraso. Mi relacion de trabajo con el en la Creole fue sumamente estrecha. Me ayudo mucho en mi actuacion en la empresa y estoy seguro de que apoyo mi entrenamiento en USA, tanto en San Francisco, Calif, con Ben C. Gerwick y luego en la Humble Oil Co., esto ocurrio en 1964 y 1965. En New Orleans llegue a conocer bien los sitemas de construccion de las plataformas mar afuera, en el Golfo. En San Francisco, mas bien en Petaluma, Calif. estuve aprendiendo las tecnicas del concreto pretensado. Uno de mis hijos, Luis Alejandro, hoy ejecutivo en Polar, nacio en New Orleans, el dia despues del huracan Betsi, el l0 de Septiembre de 1965. Cuando termino mi trabajo en Creole, pase al Grupo Mendoza, y mucho tiempo despues estuve hablando con el Dr. Rodriguez Eraso, quien trato de reincorporarme a la Creole, pero ello no fue posible, era dificil y no ocurrio. Entonces fue que entre a formar parte del Grupo Delfino en Manpa. Pero mi amistad con Guillermo siguio por mucho tiempo, pues recientemente nos encontrabamos en el gimnasio MEDEX del Centro Medico La Trinidad. Hay perdidas mas dolorosas que otras, y este es el caso para mi.
Me gusto mucho el articulo de este blog. Gracias.
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Manuel Bermudez Romero -

Gracias a Máximo y Luis por sus comentarios. No tengo los datos para escribir sobre Renato Urdaneta. De modo que espero, como dice Luis, que alguien lo haga. Si así fuera, mi bitácora está a la orden para divulgarlo.

Saludos.

Luis Loreto -

Manuel: Muy acertada la divulgación de este artículo de Gustavo Quintini. Espero que alguien escriba sobre Renato Urdaneta, cuyo don de gente y capacidad gerencial palpé allá en Amuay, a principios de los 70.

Máximo Rangel -

Excelente, Manuel. Otro hombre ejemplar, de esa misma y cada vez más rara calidad de gerentes, que hace poco acaba de dejarnos fue Renato Urdaneta, de quien seguramente esribirás muy pronto.
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