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Afortunadamente hay relevo

Afortunadamente hay relevo

Si bien son varios los factores influyentes en la derrota opositora, a María Corina Machado la asiste la razón cuando afirma que la responsabilidad no se le debe transferir a la gente.

Y es que mucho ánimo tiene que tener el votante para salir a ejercer su derecho como elector frente a la colección de nulidades del PSUV, y no menos para proseguir sufragando -pongamos por caso- por la continuidad que Salas Feo y Pablo Pérez representan.

Como bien dijo esclarecidamente Ramón Guillermo Aveledo, los partidos políticos tienen que revisarse.

Aunque se sabe que el oficialismo gana por trampa, implantación de gobernaciones paralelas y distribución de dádivas, entre otras marramucias, el televidente fatigado por la pésima administración roja se desencanta al observar que el ganador Henrique Capriles Radonski no logra hilvanar unas palabras para responder a la pregunta que le hicieron sobre cuáles fueron en Miranda los actos de ventajismo del gobierno.

Le dan la oportunidad de expresar su verdad, y el hombre vuelve al usted esto y usted aquello y a su cliché: “nuestra querida Venezuela”, sin precisar lo que contundentemente se debe decir sobre el peor gobierno de nuestra historia contemporánea y de sus tropelías de todo orden.

A Ibsen Martínez lo satirizaron por su abrasivo artículo titulado ¿Piedad?, donde trata la desesperante pasividad de Capriles frente a las manipulaciones oficialistas. Empero, no cabe duda de que Capriles necesita de emergencia adiestramiento en exposiciones públicas para activarle la capacidad de comentar al instante la cotidiana atrocidad gubernamental y poner de bulto el verbo disparatero, anodino, insultante, cínico o irónico de Maduro, Jaua, Giordani, Istúriz, Cabello, Rodríguez, Flores, Varela, Eekhout y de casi tutilimundi en el gobierno “robolucionario” y su partido.

Y si bien -se recapitula- María Corina no lo ha dicho así porque la caracteriza su analítica moderación, en verdad la inconstante y fraccionada gestión opositora y el atrabiliario oficialismo, espantan de las mesas de votación a los sufragantes.

 La oposición necesita formar a su dirigencia emergente, dotarla de profundidad ideológica, ponerla en conocimiento de la historia política del país, de la sociología venezolana y de la psicología de nuestro pueblo.

 Sólo así veremos de nuevo las mesas de votación colmadas de electores de oposición entusiasmados por la capacidad y la garra de sus dirigentes. Y esa es una tarea promisoria, pues militantes con madera de líderes existen y están activos detrás de las tarimas.

 

Manuel Bermúdez Romero

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3 comentarios

Eustoquio R. García -

Manuel, que bueno tu artículo!: efectivamente, el 7O la oposición no votó por Capriles sino contra el régimen, y el 16D un gran porcentaje no votó porque pareciera que el esfuerzo no se justificaba. Ahora bien, si a mí me preguntaran qué hacer? no sabría qué responder. La situación no es sencilla y creo que Chávez y sus seguidores han tenido éxito al destruir el basamento conceptual que caracterizó a nuestros políticos de hace años. No quiero lucir pesimista, pero la destrucción ha sido de tal magnitud que tomará mucho tiempo para recuperar el fervor que debe caracterizar a la democracia.
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Joaquín Chaffardet -

Creo que como dices a muchos de estos dirigentes les falta "garra" y casi siempre pantalones, por no decir otra cosa. Cosa que le sobraba a los dirigentes de "la vieja política" Capriles no tiene el fuelle político ni personal para derrotar al chavismo, con Chávez o sin Chávez. Los 6.5 millones de votos de la oposición son contra el régimen, sea quien sea el candidato. La gente está cansada de lugares comunes que suenan huecos como "nuestra Venezuela, nuestro estado, nuestro...". No es posible derrotar el ventajismo del gobierno y la parcialización del CNE sin enfrentarlos abiertamente y sin llamar a los ciudadanos a derrotarlos, y hacer de esa uno der los motores de la campaña. No es posible una campaña sin enfrentamiento. Si no hay enfrentamiento nunca habrá victoria. El fraude no es solamente en el conteo de los votos (que no ha sido probado plenamente aunque seguramente existirá) sino que es lo que en derecho se denomina un "delito continuado" que comienza con el REP, pasa por el ventajismo gubernamental y culmina con la proclamación por parte del CNE. Mientras no se llame al pueblo a derrotar ese fraude continuado, con lineas de acción precisas, no habrá victoria posible. Esas campañas bobaliconas conducen a la derrota segura. Una cosa es no caer en el lenguaje ofensivo y procaz del chavismo y otra cosa hacer el papel de pendejos.

Marcelino Bello O. -

Hola Manuel
Suscribo en toda su extension este articulo. A los dirigentes de la oposicion les falta lo que nuestros antecesores politicos tuvieron no en abundancia pero si con amplio dominio, por citar algunos (Rafael Caldera, Jovito Villalba). Al Gobierno le falta poco para tener el control total del Pais y de esta forma cantar a cuatro vientos que el pais es todo rojo rojito. Que lamentable:
Saludos,
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