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Ahora sepultemos el mito

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Fallecido Chávez, aparecen expresiones de reconocimiento para él. Provienen de sus aduladores enriquecidos, y de la voz o pluma de algunos de sus adversarios.

Quienes reconocen a Chávez desde la oposición, frecuentemente obedecen al deseo de disminuir a Nicolás Maduro. Mas en otras oportunidades surgen afirmaciones que lucen entusiastas en el recuerdo del mayor embaucador-presidente que ha padecido la Venezuela contemporánea.

El punto es que el expresidente cobra nombre entre algunos articulistas, políticos y periodistas a quienes les parece, ahora sí, que Chávez tenía con qué.

Desde luego, concordamos en aceptar que debe respetarse a quien la parca se lleva, pero se reprocha alabar porque murió y por ficticio respeto, a un cínico depredador que devastó el país y lo colmó de odios de clase social y de raza, entre otras numerosísimas malignidades y desafueros, como la entrega del país al castro-comunismo y la ruina de Petróleos de Venezuela.

Debido a que fallecieron, los dictadores Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez no han sido repentinamente considerados estadistas incomparables. Tampoco puede dejarse de decir la verdad sobre el sabanetero hablachín porque sus herederos ofendidos podrían demandar a quien rememore el deterioro que causó con sus desmanes.

Hugo Chávez Frías no pasó de ser un hábil farsante e “ignorante delirante” que si algo tuvo fue astucia para ocultar sus anomalías psíquicas y, revestido de piel de oveja, engañar más de la mitad de los venezolanos para adelantar su deplorable autocracia.  

Pero ¡NO!, ahora a Chávez hay quien lo considere carismático, dueño de un capital político -¡con los dineros nuestros!-, amante de Venezuela, buen expositor, conocedor del país y su gente.

Buena parte de la oposición directiva debería espantarse ese fantasma. Así se lo pidió recientemente Liliana Hernández a Nicolás Maduro en intervención de TV donde sin miedo lo llamó mentiroso y mostró las abultadas carencias del excanciller y pretendido usufructuante del arraigo popular que Chávez logró para mala fortuna de Venezuela.

Entonces pues, la oposición batea de “fao” al reconocer desenfocada y post mórtem a Chávez. Siendo la actitud una forma -menos rotunda, pero igual de tonta- de santificación del villano sabanetero.

La utilería cognitiva del expresidente era en tal grado inauténtica que quien conozca del tema percibía de nomás verle el aguaje, que el militar fallecido ni jugando pelota era bueno.

Lo que sí sabía bien Chávez era que el béisbol le proporcionaba otra vía para penetrar en el alma del pueblo raso y engañarlo.

De ese modo engatusó a incautos, chupamedias y “caídos de la mata” anestesiados con su habla llana complementada con babosas anécdotas y gamelote abundante.

 

 

Manuel Bermúdez Romero

Jueves, 04 de Abril de 2013 07:53 Manuel Bermúdez Romero #. sin tema

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gravatar.comAutor: Tirso Garrido

Hola Manuel, como de costumbre excelente artículo. Solo quiero agregar que las evidencias de sus actuaciones, así como la de sus seguidores deben ser enjuiciadas bajo los criterios establecidos en el Estatuto de Roma, en su artículo 7, Causales de Crímenes de LESA Humanidad.

Fecha: 04/04/2013 20:51.


gravatar.comAutor: Manuel Bermudez Romero

No cabe duda. Y en esa tarea entiendo que está Diego Arria. Saludos.

Fecha: 04/04/2013 20:57.


gravatar.comAutor: Elsa

100% de acuerdo Manuel. Ya me ha molestado bastante oir a algunos decir: "Bueno, el otro por lo menos tenía carisma y a veces era hasta simpático". La memoria nuestra (del venezolano)lamentablemente es corta y se nos olvida muy rápido todo lo malo. Hay que apoyar a Diego Arria en su empeño de enjuiciar a todos los culpables.
Saludos.

Fecha: 04/04/2013 23:45.


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