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Además de vendepatria

Además de vendepatria

Maduro es un gamonal

Manuel Bermúdez Romero

 

Al atorrante Diosdado Cabello le incomoda que María Corina Machado le dé cortésmente trato de señor a Nicolás Maduro.

En tal sentido, Cabello planteó altanero en cámara que es un tratamiento irrespetuoso. Y no cabe duda de que su percepción obedece a que reconoce que es ancha y larga la irrelevancia de Maduro y por lo mismo lo aúpa intentando obligar a que, aun por fuera del protocolo, se le llame “Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros”. De ese modo, presume Cabello que realza a su camarada.

En verdad por majestad presidencial y en circunstancias específicas, lo apropiado es el tratamiento que postula Cabello, pero… ¿de cuál grandeza y superioridad de pensamiento hablamos?, qué nombradía exhibe y qué respeto merece un funcionario improvisado en demasía cuya candidatura presidencial se impuso al PSUV, su amañada victoria electoral le otorgó el cognomento de ilegítimo y a quien, para mayor socavamiento de su imagen, lo mancha de oscuro una muy dudosa nacionalidad venezolana y el descaro con el que tanto él como sus parciales se desentienden del grave señalamiento.

Lo hace menos merecedor del tratamiento majestuoso que exige Cabello, el lenguaje desbarrancado que Maduro utiliza sin miramiento cuando se dirige al país; sus acentos ofensivos, la amenaza a borbotones, las groseras y mentirosas descalificaciones de los adversarios, la agresiva repetición de epítetos como ladrón, parásito, apátrida, pelucón y pelucona, diablo, fariseo, burguesito.

Mas no es solamente el lenguaje destructivo al que recurre Maduro en sus monsergas el elemento que le resta estatura, también sus abundantes disparates discursivos de forma y fondo, y la desfachatez con la que asume el papel de aprendiz de tirano inculto y gobernante incapaz; conducta que tiene eco ácido en la voz biliosa de Pedro Carreño y en la rustiquez vociferante del teniente Cabello, quien pretende conducir como arreo de borregos a los asambleístas de oposición, y jamás ha sido resaltante él como ductor-guía de fructíferas discusiones promotoras del mejor porvenir que queremos.

No obstante toda esta televisada evidencia de abuso diario, maltrato e incapacidad gubernamental y legislativa, el teniente Cabello se cree poseído de la razón para reclamar para Maduro una categoría que le queda muy grande y que por sus malas maneras desengrana, mientras la vilipendiada María Corina Machado, distinguida por su altura y corrección, se desembaraza de agravios y le dispensa la cortesía de tratarlo de señor Maduro.

Concediéndole ese trato, María Corina respeta el gentilicio nacional, se respeta ella misma, modela la gallardía y ponderación verbal que aspiran ver los venezolanos en sus dirigentes políticos de las actuales generaciones, y da sutil cabida al propósito orientado hacia un cambio radical que rescate nuestra nacionalidad y libere a nuestra población del castro comunismo enquistado con anuencia chavecista en el país.

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4 comentarios

Manuel Bermudez Romero -

EUNICE Y JOSÉ

Sus opiniones me obligan a continuar haciendo denuncias. Gracias.

BEATRIZ

Es así como tu dices. Odian a María Corina por su temple y porque se expresa con claridad contundente y sin recurrir al insulto, el atropello y la grosería dirigida al adversario que el "liderazgo" chavecista acostumbra.

La detestan tanto que quisieran cambiarle el nombre. No soportan el cariño implícito en la decisión espontánea de la gente en llamarla María Corina a secas. Inventaron que a ella no le gusta que la llamen María Machado, pues suena a pueblo, cuando todo el mundo sabe que fue una salida de la señora Iris Varela con el deseo de degradarle el nombre, de echarle un brochazo de pintura roja a ese bonito nombre acogido por sus seguidores.

Ahora, imagínate, cómo degradar, como afear ese nombre MARÍA, además de profunda y significativa carga religiosa.

Recibe un abrazo y saludos para Antonio.

Beatriz Suárez de Matos -

Hola, Manuel! Mejor reseña de la que haces de Maduro y sus séquitos, imposible! Si para ellos el nombre "señor" es un irrespeto,usado por María Corina para referirse al ilegítimo, considero más bien que le queda muy grande, dado que a cualquiera no se le nombra como tal: caballero, noble, prócer,distinguido... Sencillamente, odian visceralmente a Ma Corina por su temple corajudo que no teme a sus patanerías, incapacidad y prepotencia. Felicitaciones, una vez más, Manuel! Una gran contribución a la lucha contra los abusos de este régimen!
Un cordial saludo,
Beatriz
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Jose Ferrer -

Lo felicitaciones por tan brillante articulo

Eunice -

Una vez más realizas un comentario en el cual hay que FELICITARTE Manuel, por tan acertado análisis.
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