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Muchacho claro

Muchacho claro

Manuel Bermúdez Romero

 

No cabe duda de que Chacao, el Municipio Chacao, ha mejorado. Y lo ha hecho desde los tiempos en que Irene Sáez estuvo al frente de la alcaldía.

Prosiguió mejorando con la gestión de Leopoldo López, siendo quizá el logro más visible de su administración la renovación de la avenida Francisco de Miranda para comodidad del peatón y mejoramiento del ornato citadino.

Las tareas previstas por López las continuó Emilio Graterón, excedido un tanto en la proyección de su imagen personal, aunque respetó y adelantó propósitos previos como la humanización de espacios para el solaz, facilitación de la práctica deportiva, atención social, de salud y promoción cultural. En el último aspecto resplandece el Centro Cultural Chacao, dinamo de ese objetivo.

No obstante, Chacao dista de ser un municipio modelo. No hay municipios modelo en Venezuela. Antes, por extendido desconocimiento de la gerencia pública, y hoy, en buena medida, porque el centralismo gubernamental y el arrebato chavecista sabotean u obstaculizan las gestiones. Esa desquiciada práctica salta a la vista en este instante preciso, pero el tema que se aborda es otro.

A lo que se va es al hecho de que por declaraciones ofrecidas por Ramón Muchacho, se infiere que está conteste con la idea de que se puede hacer más y mejor, y resulta un buen augurio que él parta de la percepción de que se ha hecho obra, mas es posible adelantar acciones que coloquen al Municipio Chacao de verdad a la altura del modelaje que se le acredita.

Por observación diaria del comportamiento público, se puede determinar que una de las primeras tareas que debe adelantarse para elevar la calidad de vida local, comienza por educar en muchos sentidos a la ciudadanía. Debe hacerse desde la niñez y sin atrasar tareas simultáneas de formación de conciencia dirigida al vecino adulto, al igual aplicar sanciones (multas) que por su monto eduquen por coerción al habitante abusivo. El punto consiste en educarlo para que aprenda a apreciar y proteger lo que se le brinda y a respetar al conciudadano.

 

No es posible considerar municipio modelo un lugar donde, al igual que en el resto del país:

 

1.       Cada vecino o comerciante hace con la fachada de su propiedad lo que se le antoja y desatiende los retiros establecidos

2.       El peatón en lugar de ser tratado con consideración por motorizados y automovilistas, es acosado. Más todavía, embestido por éstos aun mientras atraviesa el rayado

3.       Se “cornetea sin medida ni clemencia” presumiendo insensatamente que así se aligera la congestión vehicular

4.       Se lanza basura a las calles

5.       Los policías de tránsito parecen no comprender que el peatón tiene prioridad por sobre carros y choferes

6.       Se maltrata obras de recreo y ornato

7.       No se controla la contaminación sónica (ruidos)

8.       Los restaurantes derraman líquidos malolientes al exterior de sus locales

9.       Vecinos y ciertos bancos de origen “robolucionario”, montan fiestas en sus casas, apartamentos y locales -respectivamente- con música a volumen atormentador y excesiva duración.

 

Hay otros aspectos que pudieran abordarse para atender deficiencias presentes en el Municipio Chacao, como el mantenimiento de los armoniosos espacios creados, construcción de estacionamientos públicos, señalización de calles y avenidas, mas la educación del habitante de Chacao y de quienes allí trabajan, reclama la primera atención.

Si no hay cultura ciudadana de muy poco sirven villas y castillos porque no se preservarán y la perennidad de la armonía y de la calidad de vida serán una entelequia. Toda obra física de beneficio público va a la ruina si paralelamente la conciencia cívica y urbanidad no se elevan.

 

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