Blogia
Contextos

Dios bendiga a las mujeres

Dios bendiga a las mujeres

Demostraron que el Oeste es opositor

 

Manuel Bermúdez Romero

 

Una vez más la oposición manifestó hoy contundentemente su descontento y demostró que ha recuperado la capacidad de convocatoria y va creciendo.

Y no es la percepción de un observador entusiasmado a quien, testificando la provocación castrochavecista cotidiana y presente en la jornada, le cuesta no emocionarse con las multitudinarias concentraciones últimas, reflejo de que mientras el chavecismo se disuelve en mentiras y fracasos, los opositores se reavivan en la búsqueda de un país mejor.

Se apunta porque la de hoy, un río femenino caudaloso que nació en Montalbán, en el extremo oeste pobre de Caracas, se desbordó pacífico a lo largo de la avenida Páez en El Paraíso en un recorrido de más de 15 cuadras a partir del monumento de La India.

Para mayor impresión a los ojos, fue una marcha en su mayoría de mujeres vestidas de blanco con trazos tricolores provenientes de gorras, franelas y banderas patrias que se movían creando ambiente y recogió el aplauso animado de mucho pueblo asomado a las ventanas y puertas de edificios de apartamento y negocios gritando vivas o caceroleando su protesta contra el gobierno agresor de la juventud venezolana.

Mujeres de todos los colores raciales, jóvenes, adultas, mayores, abuelas que evadieron, antes de La India, la presencia agresiva de escuálidos rojos de los colectivos. Evitaron la confrontación mediante un desvío paralelo con la avenida Páez, evitando el acoso del castrismo y proseguir sin percances detrás de un pausado camión conducido por El Maraco.

La marcha, promovida por María Corina Machado y Lilian Tintori que contó con la participación de Voluntad Popular y Copei, tardó bastante y muchos pensaron que se desvanecía el esfuerzo bajo las sombras proyectadas por los jabillos de la Páez y por efecto de la presencia citada de los círculos violentos, pero se creció en su origen y por la multitud reunida a su espera e, igualmente, por el apoyo -debe decirse- que brindó para su resguardo la Policía Nacional Bolivariana.

Con más o menos dos horas de atraso el grupo compacto de la multitud, se asomó entonces por una bocacalle para unirse a centenares de mujeres que provenientes del Este, aguardaban ansiosas por la cabeza de la marcha.

Al frente y a paso raudo, iban Machado, Tintori, esposa de Leopoldo López, Delsa Solórzano, Fabiola Colmenares y Nitu Pérez Osuna junto a otra cantidad de mujeres representativas de sectores universitarios, gremios, intelectuales y obreros.

Globos blancos, risas de satisfacción, la alegría de saber que “el que se cansa pierde”, dieron estímulo a la espera. También la venta de banderas nacionales de las siete estrellas, la presencia de los medios de comunicación incluida Globovisión y el ingreso al trote de algunas rezagadas.

Un policía abordado por el reportero a la espera de la marcha que no llegaba, respondió: “pero hay que seguir” al comentario de que “con esta gente no se puede”. La referencia era sobre el propósito perturbador de los colectivos violentos mal llamados bolivarianos y estimulados por el verbo agresivo el residente miraflorino.

Al llegar a la comandancia de la Guardia Nacional Bolivariana, CORE 5, se entonó el Himno Nacional y la señora Tintori fue la primera oradora al nomás concentrase los manifestantes en la Plaza Madariaga.

Portaba un brazalete negro de tela en su brazo derecho y pidió cesaran los pitos y cornetas, “porque esta marcha es de luto”. Estamos de luto por nuestros caídos. ¡Libertad para los estudiantes ya!, gritó.

María Corina la siguió desde la tarima improvisada en el camión de El Maraco y saludó a la multitud gritando ¡Dios bendiga a las mujeres! Enfatizó que “no nos vamos a callar ni a dejar la calle”. Liberación para Leopoldo. No somos como el presidente, que baila en momentos de dolor.

Luego la dirigente estudiantil universitaria Sairam Rivas leyó el contenido del documento consignado a la autoridad del CORE 5, frente a cuya sede se plantó la muchedumbre. Al deshacerse por voz de sus dirigentes la pacífica multitud, yéndose las mujeres por caminos que llevan al centro caraqueño por su lado sureño, se pudo ver que en la sede del CORE, aparentemente sola, se organizaba detrás alguna celebración y música criolla inundaba el aire.

Seguramente se trataba de las fiestas del Carnaval extendido. Triquiñuela con la que el presidente Maduro presume que apaciguará la protesta pacífica que se origina por la bandolera violencia criminal en el interior de las universidades, pero que en su desarrollo ha recogido la queja por otro manojo de males y perversidades que el chavecismo ha inoculado a la sociedad nacional.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

1 comentario

Jorge Zajia PETROLEUM -

Manuel,
Es tarde y estoy cansando después de un día muy laborioso. Tu escrito me crispo el alma y espantó mi sueño atrazado.
Esta es la mejor crónica que he leído de tantas buenas que se han escrito en estos días en un país de plumas buenas.
Gracias por narrarnos tan vívivida esta vivencia que nos dan ganas de vivir más y nos levanta el ánimo que a veces se adormece.
Amigo,
Jorge Zajia
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres