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Contextos

Venezuela exige gerencia pública

 

Manuel Bermúdez Romero

El mundo al revés: Maduro convoca a gobernadores y alcaldes de municipios clave para debatir el tema de la seguridad ciudadana.

La propuesta es otra prueba de la falta de gerencia característica del chavecismo. Así era usual ver a Hugo Chávez reunido con un gentío para realizar sus intervenciones infinitas lanzando ideas absurdas con las que pretendía cambios planetarios.

El mismo estilo lo ha copiado su alumno predilecto, Nicolás Maduro Moros, y los asistentes a esas reuniones -la mayoría funcionarios de gobierno- pierden horas y horas que sustraen al trabajo productivo. Es una aterradora pérdida de tiempo y dinero a raudales en un país en bancarrota.

La oposición como grupo político pareciera ser igual de ineficiente como se refleja cada vez que ofrece una rueda de prensa, puesto que en lugar de tener un vocero autorizado según el tema con la asistencia asesora de una o dos personas enteradas sobre el asunto de que se trate, se presentan diez o más acompañantes que no aportan nada y pierden la vida como mirones.

Sabiondo, Maduro cree que reuniéndose con gobernadores y etcétera va a conseguir la solución mágica para la inseguridad pública que diezma a los venezolanos. Y preocupante es que algunos dirigentes opositores muerdan el anzuelo y en respuesta propongan bloques... ¿Bloques de qué? Ojalá y fuesen de trabajo conjunto una vez establecido un plan que haya sido concebido por verdaderos profesionales.

Basta ver al presidente por TV vociferando sobre el tema y en específico respecto el asesinato de Mónica Spear y su esposo, para entender que quien va a ofrecer la solución correcta no es él. Maduro abiertamente ha demostrado no saber sino alzar la voz, amenazar y decir disparates.

Lo que resulta obvio es que el proceso de consulta debe ser otro, y que son los especialistas jefes de seguridad de las regiones y de los partidos políticos quienes se reúnan para presentar un cuerpo de soluciones sociales, preventivas y represivas al Ministerio del Interior y al Presidente de la República, en ese orden.

Se expone el parecer porque es evidente en las redes sociales que los venezolanos desesperan al ver al país clamando por soluciones que en ninguna área el gobierno sabe cómo darlas porque no cuenta con  gente bien formada académicamente, y pareciera que la oposición tampoco o no quiere suministrar los remedios, que sería una lamentable actitud frente a la urgencia con que se requieren.

 

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La robolución no se mira a sí misma

La robolución no se mira a sí misma

Manuel Bermúdez Romero

 

En un país donde el fallecido Hugo Chávez fue apasionado viajero como paseante sin oficio distinto a llevar su huera verborragia por el mundo, y donde su sucesor ilegítimo va en camino de superarlo en viajes y discursos insustanciales, a la Ministro de Comunicaciones se le ocurre el sinsentido de cuestionar las partidas al exterior en vacaciones de figuras de la oposición.

Sin percatarse de su insensatez, Delcy Rodríguez Gómez, se atreve luego -carente de pruebas y en respuesta a la lluvia de críticas que ha recibido- a poner en duda el origen de los dineros utilizados para viaje por estas personas. Como dislate agregado habla de doble moral, seguramente porque se desentiende del abuso de la “robolución” en ese aspecto. Y si cabe alguna duda al respecto, pregúntese el lector por un asunto que pasó al olvido: ¿dónde están y en qué usan los aviones de Petróleos de Venezuela?

La declaración de la ministro condensa la mil veces repetida estupidez que caracteriza al chavecismo, siendo un muy mal comienzo del año 2014 en gesto absurdo consentido por el ignorante supremo, Nicolás Maduro Moros, que se suma a la habitual desorientación de Andrés Izarra, ministro de Turismo, cuestionando al recién posesionado alcalde de Mérida porque esa ciudad está sucia.

Si no fuese por la tragedia social y económica que vivimos, tanto desenfoque movería a la risotada. Póngase usted a pensar…

El ministro de Turismo de un país donde se permite a invasión del Parque Nacional Henri Pittier, que tiene sus dos lagos naturales profundamente contaminados, el territorio nacional tapizado de residuos sólidos, casi todos los ríos y playas perdidos por el daño causado por aguas negras o basura, declara despistado que Mérida está sucia por descuido de un alcalde que no ha calentado la silla, y el inefable Ernesto Villegas, frente a una Caracas repleta de desperdicios y el Guaire hecho una cloaca, solamente tiene ojos para ver la basura que hay el Municipio Sucre, todo porque Carlos Ocariz supuestamente está en Miami.

Se dice supuestamente porque Henrique Capriles Radonski demostró que no se halla en la ciudad de Nueva York, sino en Caracas. Y el periodista Nelson Bocaranda Sardi  -ambos en la lista de viajeros que publicó Rodríguez- precisó que en relación con el destino y fecha de su partida, la información de la ministro está equivocada.

Si Delcy Rodríguez Gómez se va dar a la tarea de investigar qué motiva los viajes de los venezolanos al exterior, debería comenzar por casa y explicar a qué van con tanta frecuencia a La Habana, Nicolás Maduro y Diosdado Cabello.

Adicionalmente sería útil que, de paso y para garantizar el derecho a la información de los venezolanos, determine qué organismo de gobierno financió los gastos de viaje que por el mundo efectuó la familia del difunto Hugo Chávez Frías.

 

¿Desaparecerán Valencia y Maracay?

¿Desaparecerán Valencia y Maracay?

 

Manuel Bermúdez Romero

 

Hasta no hace mucho la autopista Caracas-Valencia continuaba siendo una de las vías más atractivas de Venezuela.

Debido a esa belleza paisajística, no olvido la primera vez en que yendo a Caracas en compañía de mi padre la recorrí a mis diez años. Fue cuando arrancaba en la desaparecida redoma de San Blas, en Valencia, y concluía en Las Tejerías. Descubría en el viaje que había otro muy hermoso país más allá del Zulia y de los Andes.

Fue emocionante ver desde la elevación de la autopista y en panorámica, el verde soleado de los valles de Aragua alojando pequeños pueblos como La Victoria y El Consejo, contrastante con el aire bucólico de las montañas y parajes andinos.

Hoy el crecimiento sin control deja la impresión de que es al contrario: son esos valles los que están insertos en esas pequeñas ciudades ranchificadas por la pobreza y la Misión Vivienda, y da mucho dolor en un país cuyos gobernantes, especialmente los rojos, pulverizaron su riqueza petrolera.

Conocí mejor la Caracas-Valencia cuando a los diecinueve de edad viví en la ciudad del Rey por un año escolar de la Universidad de Carabobo y pude, en ratos de expansión de fin de semana, entrar a Maracay por primera vez y admirar la amplitud arbolada de la entonces bien llamada Ciudad Jardín.

Para la época, 1969-70, se comentaba en el diario El Carabobeño que la ahora denominada pomposamente Autopista Regional del Centro (ARC) debía ser ampliada por el crecimiento poblacional que se preveía en ese corredor urbano y que, por el mismo motivo, se pondría en funcionamiento en tiempo perentorio un tren bala para viajeros que echarían de Valencia a Caracas algo así como cuarenta minutos.

Hoy, cuarenticuatro años después, se construye de evidente malagana el trayecto de un ferrocarril que en sectores enclaustra la ARC, no termina de ser concluido (debió terminarse en abril de 2012) y que no necesariamente exige a quien transcurra por la actual maltrecha vía, título de ingeniero civil para percibir que es una obra que parece mal concebida y peor construida.

De las primeras señales que se observan, una deja la impresión de que quien ejecuta el trazado perdió la ruta en la zona entre Maracay y Guacara. Son evidencias no menores, como la abertura de boquetes en la roca de la montaña para la creación de túneles que pareciera quedaron al  margen de la línea de rieles hoy levantada y en lento avance.

Obviamente es esta la apreciación de un lego que desea que un ingeniero civil analítico haga la misma ruta y dé su opinión calificada, mas hay características que parecen reflejar que no hay ingeniería experta en la obra, como lo denota la presencia de sectores elevados de la línea ferroviaria montados sobre columnas de concreto armado que lucen desmedidamente espartanas para el peso que soportarán.

Otra pregunta que cabe es: ¿por qué una ruta elevada, tan elevada? ¿Por qué paredes de separación entre la ARC y la línea ferrocarrilera en determinados sectores y que son muros de concreto armado? ¿Es que se prevé que el lago de Valencia crezca más allá del sendero que va proyectando el tren entre el suroeste de Maracay y las cercanías de Valencia?

Si así fuese, la obra que se levanta no tiene sentido, puesto que si las aguas del lago prosiguen creciendo, el sur de Maracay, el sureste de Valencia, Mariara (ahora casi ribereña de un maloliente lago de aguas servidas), San Joaquín y Guacara, entre otras poblaciones, desaparecerían y habría que pensar en la posibilidad de que las dos capitales estatales nombradas sean borradas del mapa nacional.

¿Es esta afirmación una exageración? En la verdad, cualquier aparente extremismo pudiera no serlo en un país gobernado por un amplio grupo de ignorantes impúdicos demostradamente corruptos. Se trata de una válida advertencia.

 

Muchacho claro

Muchacho claro

Manuel Bermúdez Romero

 

No cabe duda de que Chacao, el Municipio Chacao, ha mejorado. Y lo ha hecho desde los tiempos en que Irene Sáez estuvo al frente de la alcaldía.

Prosiguió mejorando con la gestión de Leopoldo López, siendo quizá el logro más visible de su administración la renovación de la avenida Francisco de Miranda para comodidad del peatón y mejoramiento del ornato citadino.

Las tareas previstas por López las continuó Emilio Graterón, excedido un tanto en la proyección de su imagen personal, aunque respetó y adelantó propósitos previos como la humanización de espacios para el solaz, facilitación de la práctica deportiva, atención social, de salud y promoción cultural. En el último aspecto resplandece el Centro Cultural Chacao, dinamo de ese objetivo.

No obstante, Chacao dista de ser un municipio modelo. No hay municipios modelo en Venezuela. Antes, por extendido desconocimiento de la gerencia pública, y hoy, en buena medida, porque el centralismo gubernamental y el arrebato chavecista sabotean u obstaculizan las gestiones. Esa desquiciada práctica salta a la vista en este instante preciso, pero el tema que se aborda es otro.

A lo que se va es al hecho de que por declaraciones ofrecidas por Ramón Muchacho, se infiere que está conteste con la idea de que se puede hacer más y mejor, y resulta un buen augurio que él parta de la percepción de que se ha hecho obra, mas es posible adelantar acciones que coloquen al Municipio Chacao de verdad a la altura del modelaje que se le acredita.

Por observación diaria del comportamiento público, se puede determinar que una de las primeras tareas que debe adelantarse para elevar la calidad de vida local, comienza por educar en muchos sentidos a la ciudadanía. Debe hacerse desde la niñez y sin atrasar tareas simultáneas de formación de conciencia dirigida al vecino adulto, al igual aplicar sanciones (multas) que por su monto eduquen por coerción al habitante abusivo. El punto consiste en educarlo para que aprenda a apreciar y proteger lo que se le brinda y a respetar al conciudadano.

 

No es posible considerar municipio modelo un lugar donde, al igual que en el resto del país:

 

1.       Cada vecino o comerciante hace con la fachada de su propiedad lo que se le antoja y desatiende los retiros establecidos

2.       El peatón en lugar de ser tratado con consideración por motorizados y automovilistas, es acosado. Más todavía, embestido por éstos aun mientras atraviesa el rayado

3.       Se “cornetea sin medida ni clemencia” presumiendo insensatamente que así se aligera la congestión vehicular

4.       Se lanza basura a las calles

5.       Los policías de tránsito parecen no comprender que el peatón tiene prioridad por sobre carros y choferes

6.       Se maltrata obras de recreo y ornato

7.       No se controla la contaminación sónica (ruidos)

8.       Los restaurantes derraman líquidos malolientes al exterior de sus locales

9.       Vecinos y ciertos bancos de origen “robolucionario”, montan fiestas en sus casas, apartamentos y locales -respectivamente- con música a volumen atormentador y excesiva duración.

 

Hay otros aspectos que pudieran abordarse para atender deficiencias presentes en el Municipio Chacao, como el mantenimiento de los armoniosos espacios creados, construcción de estacionamientos públicos, señalización de calles y avenidas, mas la educación del habitante de Chacao y de quienes allí trabajan, reclama la primera atención.

Si no hay cultura ciudadana de muy poco sirven villas y castillos porque no se preservarán y la perennidad de la armonía y de la calidad de vida serán una entelequia. Toda obra física de beneficio público va a la ruina si paralelamente la conciencia cívica y urbanidad no se elevan.

 

La verdad es que perdieron

La verdad es que perdieron

Si se quiere comprender que el PSUV y el gobierno son los derrotados en las elecciones del pasado domingo, sólo dese cuenta del pobre dividendo que en sufragios les dio la inmensa fortuna gastada en publicidad con mal uso de los dineros del Estado, al igual que la perjuiciosa reducción no selectiva de precios de electrodomésticos y otros productos

 

Manuel Bermúdez Romero

 

Cada quien puede considerar lo que le parezca sobre la dignidad de los venezolanos, pero si pensamos en las personas que el domingo 8 votaron, encontraremos que más de la mitad no vendió su voto, no obstante la grosera manipulación populista del gobierno para ganar adeptos de ocasión mediante burdas y diversas trampas.

Si a lo anterior le añadimos el descarado ventajismo sustentado en el uso de recursos monetarios del gobierno para publicitar sus candidatos y el manejo indebido -al mismo fin- de la red medios de comunicación del Estado, más las amenazas abiertas y veladas a los empleados públicos, los derrotados son el oficialismo y sus dirigentes más visibles: los insultantes Nicolás Maduro y Diosdado Cabello.

Si se duda de esta afirmación, piense en cuál habría sido el resultado si el gobierno no recurriese a asquerosas formas de proselitismo como las que se han visto apuntalando una aberración competitiva modeladora de perturbador rebullicio de honestas y aceptadas fórmulas para la conquista de preferencias electorales. Si así fuera, es decir, si se pensase sobre el aspecto como hemos sugerido, veremos que es voluminosa la derrota infringida al comunismo castrochavecista.

Los resultados que se han difundido, además de constituir una derrota numérica en sufragios y alcaldías de importancia, revela el frontal rechazo a un estilo de conducción revulsivo por su corrosión, prepotencia, agresividad, engreimiento socarrón, y debido a la evidencia de que son caciques antidemocráticos e ignorantes, empeñados en quedarse con el poder por el resto de sus vidas. Una laya fomentadora de odios encabezada por Cabello y Maduro con sus discursos verborréicos propiciantes de enemistad entre venezolanos. Siendo un propósito peligroso que cultivan con dañina dedicación, aunque con mucho esfuerzo desperdiciado y nadando en un océano de contradicciones parlantes que desdicen del pregonado amor chavecista.

En un redondeo, dígase que el PSUV no sólo perdió en los números sino también en el sentimiento y el respeto de mucha de la población votante y aun de la que dejó de hacerlo.

Las resentidas e ilegales intervenciones de los malasangre Cabello y Maduro en la noche del domingo 8 de diciembre, reflejan la frustración de sentir que dilapidar dinero, recursos del Estado y recurrir a maniobras para conquistar al elector, les resultó infructífero y es pronóstico de disolvencia partidista como consecuencia del cargamento de despropósitos socioeconómicos de un comunismo fracasado, intolerante, corrupto y vendepatria.

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Cuba sí, castrocomunismo NO

Cuba sí, castrocomunismo NO

 

No confundamos al castrocomunismo con la cubanidad. Al igual que a los venezolanos nos ofenderían asignándonos los aborrecibles rasgos de la personalidad de Hugo Chávez, el pueblo cubano reniega del comunismo y no tiene responsabilidad en la invasión dictatorial castrista a Venezuela

 

Manuel Bermúdez Romero

 

Cuba ha estado siempre en el corazón latinoamericano. Al principio porque, específicamente La Habana, era el puerto de enlace comercial de España con el continente americano. Luego, porque la isla era nada menos que la tercera economía de la América, después de los Estados Unidos y de la Argentina.

Pero si bien era el tercer país en lo económico, competía con México por el primer lugar en las preferencias geográfico-sentimentales antes de que llegase Fidel Castro al poder y sin que esta afirmación justifique la dictadura de Fulgencio Batista. El punto es que, hacia 1958, la influencia positiva de Cuba se sentía entre la mayoría de nosotros, a veces sin que nos diéramos cuenta.

La vinculación afectiva con Cuba, muy especialmente de los países caribeños, la estimularon dos actividades socioculturales deparadoras de extensas emociones y gratificaciones: la música y el béisbol.

La música diversa y abundante de la Antilla Mayor se difundió al nomás inventarse la radio y caló hondamente entre nosotros, y el béisbol desde el inicio de su práctica, hacia finales del siglo XIX, ha sido un elemento de identidad, hermandad, vinculación y deportiva rivalidad con Venezuela.

De modo que, no es a los cubanos a quienes rechazamos visceralmente por estos lares donde contamos con propia identidad y arraigados sentimientos de patria, sino al castrocomunismo encarnado en las figuras nefastas de Fidel y Raúl Castro y sus secuaces, quienes están en la historia figurando como destructores de la sociedad y la economía cubana, y quienes han sumido a esa población en la más triste miseria, aparte de arrebatarles la libertad, someterlos y degradarlos moralmente como consecuencia de la depauperación que padecen, haciendo que lacras de la sociedad capitalista que prometían desterrar mediante el comunismo, no solamente se han mantenido, sino que se acrecentaron y son una vergüenza.

No confundamos pues al castrismo o al castrocomunismo con la cubanidad. Al igual que a los venezolanos nos ofenderían asignándonos las aborrecibles características de personalidad de Hugo Chávez, el pueblo cubano reniega del comunismo y no tiene responsabilidad en la amarga presencia dictatorial castrista en Venezuela.

Para demostrar la veracidad de ese punto de vista y recordar el caudal de alegría que Cuba y sus músicos buenos nos han deparado a lo largo de los años, se sembraron en los enlaces de este suelto periodístico, doce inmortales piezas musicales del cancionero cubiche.

Se les invita a escucharlas. ¡Las disfrutarán!

Machado, Capriles y López cortaron la luz

 

Manuel Bermúdez Romero

 

Anoche alguno de los malandros que gobierna Venezuela, declaró que el “extraño” apagón de seguro lo produjo la que sarcásticamente han bautizado como Trilogía del Mal.

Y los cándidos -que son más de lo que uno cree- pueden llegar a pensar que sí, que así es, que tiene que ser así. Y ratifican para ellos mismos:

“Lo expresa la voz de un gobierno serio como el chavista”.

Pudieran incluso llegar a concluir que será posible ver -en fotos tomadas por las cámaras de alerta rápida de la mesa de crisis de Corpoelec- a María Corina de bluyines de marca, montada de caballito sobre los hombros de Leopoldo y sostenida por Henrique, bajando la cuchilla.

 ¡Y adiós luz que te apagaste!

Siguiéndole la corriente a los incautos -para decir lo menos- se aclara oportunamente por obligante fidelidad informativa, que no fue una cuchilla la que bajó María Corina por allá, Guárico adentro, a donde viajaron en una avioneta de la MUD para ejecutar el sabotaje, sino un “conductor desprendido”, si nos atenemos a la declaración “extrañamente” reposada del cumplido Jesse Chacón, Ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica.

La sospecha, casi convicción, de que Machado, Capriles y López son los saboteadores, es un dato que rueda por el equilibrado y objetivo Sistema Bolivariano de Comunicación e Información.

Y el experto electricista Chacón ha informado que las investigaciones se llevarán -como suele ocurrir- hasta las últimas consecuencias, pues la falla fue provocada. Habrá que creerle de pie juntillas porque así exacta y pefectamente fue como procedieron en el caso de la explosión de Amuay.

Por suerte, durante el apagón de anoche no hubo, que se sepa, daños a terceros y no habrá que cancelarle a nadie como puntualmente se hizo con los afectados vecinos de Judibana y de los barrios adyacentes a esa refinería paraguanera.

Hay, no obstante, otro parecer que circula insistente en los corrillos de la prensa apátrida y parásita de la oposición venezolana. Esa versión asegura que la falla la programó el gobierno del amor bolivariano como ejercicio para medir reacciones frente al apagón del próximo domingo 8 de diciembre. Entre otras cosas, intentan determinar si Diosdado ya hizo las maletas.

Ahh, y no deje de ir a votar.

 

 

Maduro no se mira al espejo

Manuel Bermúdez Romero

 

El presidente Nicolás Maduro declaró ayer que le indigna el recibimiento de héroe que se dio a Miguel Cocchiola y, como es habitual en él, se despepitó con una andanada de descalificaciones y acusaciones contra el candidato opositor a la Alcaldía de Valencia.

No conozco a Cocchiola y ni lo he visto jamás, motivo por el que no puedo expresar palabra ni a su favor ni en contra. Lo que sí es obvio porque está desagradablemente a la vista de los venezolanos, sobre todo de los televidentes, es que Maduro habla creyéndose en el Areópago o en un púlpito de abrillantada pureza que le proporciona moral para opinar ofensivo de cuanto tema se le ocurre, para echar sombras y lanzar denuestos contra quien se le antoja, resultando, para desgracia del país y vergüenza pública continental, un insolente sin remedio y un bruto mandatario vengativo despojado de controles de conducta.

Maduro pareciera no haberse dado cuenta de que está desnudo. Se desnudó él mismo sobre el escenario de la patria, y ahora se sabe que no solamente es un incapaz, sino un atrabiliario y deslenguado sin noción de gobierno ni de cuál es la conducta que le corresponde como Presidente de la República; desprovisto de la sindéresis que se espera de su actuación para procurar la tranquilidad de la ciudadanía, la paz social, el ambiente de calma que es requerido como condición mínima para propiciar progreso nacional.

Totalmente desubicado debido a una ignorancia dañina que exhibe sin pudor, y también por peligrosa intoxicación de poder que le legó su tutor Chávez -campeón latinoamericano del verbo sandez-, llena a Cocchiola de improperios. Bandido, ladrón, especulador, lo llama haciendo acusaciones que por ahora nadie ha demostrado y que, por el momento en que se traen al debate público, pareciera ser un infundio creado ante el convencimiento de que los oficialistas saldrán derrotados el próximo 8 de diciembre en Valencia y en muchas otras municipalidades.

Nicolás Maduro Moros, el ilegítimo porque escamoteó las elecciones presidenciales, el embustero porque mintió sobre la muerte de Hugo Chávez y es de suyo falsario sobre otros temas y de donde le viene el apodo de “Mentira Fresca”, el de nacionalidad cuestionada, el compinche de Chávez en el otorgamiento de millonarios regalos en dólares que saqueando el erario nacional aprobó el difunto en su afán de liderazgo planetario, el osado reposero al punto de auto denominarse Presidente Obrero, el vendepatria mayor agente castro comunista, el abusivo que lleva a su nepótica señora a reuniones de gabinete, dice -hablante disparatero de penosa reincidencia- estar indignado por el “ladronaje” (la palabra no existe) en el entorno de Cocchiola. Así acrecienta el cerro de barbaridades expresivas que lo caracterizan y nutren su cartapacio público del español mal hablado.

Evidentemente Maduro no se mira al espejo, pues si lo hiciera al menos callaría.

 

 

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